El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

domingo, 19 de febrero de 2023

PUDDING



Si hay una receta de aprovechamiento de repostería por excelencia esa es la del pudding.

Lo mismo puede hacerse con pan, con bizcocho, magdalenas… Todas esas elaboraciones que de otra forma irían a la basura por estar duras, resecas o apelmazadas. Aunque por supuesto también admite bollería recién hecha o tierna.
De esta manera, en el pudding se consiguen dos texturas: una tipo flan y otra abizcochada.
Su preparación no puede ser más sencilla. Leche, huevos y azúcar. No se necesita nada más.
Las cantidades que utilicé esta vez son grandes, tenía un montón de ensaimada que no salió bien y quería utilizarla toda. Por ello horneé el pudding en un molde enorme, uno para pan XXL. Os dejo las medidas estándar. Yo las amplié proporcionalmente. 

INGREDIENTES

- 1l de leche
- 6 huevos
- 6 cucharadas de azúcar
- 1 rama de canela
- Una cáscara de limón
- Restos de bollería o pan, en cantidad suficiente para cubrir al menos el fondo del molde

Para el caramelo:
- 5 cucharadas de azúcar

ELABORACIÓN

Ponemos en un cazo la leche junto con el limón y la canela. Calentamos hasta casi el punto de ebullición. Apartamos del fuego, tapamos y dejamos en infusión durante aproximadamente 15 minutos.

Mientras vamos a preparar el caramelo. Simplemente ponemos el azúcar en una cazuela y calentamos. No es necesario remover. Estad pendientes para que no se queme. Cuando no se vea azúcar blanco y todo tenga un bonito color dorado, estará listo. Lo echamos enseguida en la base de nuestro molde de plumcake y esparcimos, haciendo suaves movimientos para que se reparta bien.
A continuación, partimos en pedazos pequeños el pan, bizcocho, magdalenas, croissants… y lo distribuimos por la base del molde, sobre el caramelo.



Colamos la leche y la ponemos en un bol. Vamos añadiendo poco a poco el azúcar mientras batimos con unas varillas. A continuación agregamos los huevos uno a uno sin dejar de batir.



Cuando todos los huevos estén bien mezclados, vertemos la mezcla en nuestro molde, sobre el bollo que habíamos puesto en el fondo. 



Veremos que sube a la superficie al añadir la leche.



Horneamos al baño maría con el horno a 180ºC, calor arriba y abajo, en la parte central del horno. Yo utilicé la propia bandeja del horno para poner en ella el agua. Si vuestro molde es más pequeño, podéis poner el agua en una cacerola o fuente donde quepa bien.



Si veis que se dora demasiado por arriba, tapadlo con un trozo de papel de aluminio hasta que termine la cocción.
Cuando esté cuajado (en mi caso tardó 35 minutos) sacamos del horno y dejamos enfriar por completo. 



En ese momento pasamos un cuchillo o espátula por las paredes del molde para que se despegue bien, y le damos la vuelta sobre un plato o fuente.
¡Y a la nevera!

En unas horas estará listo para consumirse. 
Estoy segura de que en algún momento elaboraréis esta receta por lo fácil y deliciosa que está. 



¿No os apetece hacerla hoy mismo?







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