El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

viernes, 15 de julio de 2022

PASTELITOS ESTILO "PANTERA ROSA"

 


Hoy os traigo unos bollitos deliciosos, muy fáciles de hacer en casa y con una mezcla de sabores muy rica. El bizcocho de limón se mezcla con un interior jugoso de crema de vainilla y una cobertura de chocolate ruby crujiente. ¡Los niños se vuelven locos al ver su aspecto, y cuando los prueban solo quieren repetir!
La receta es una adaptación del blog de MyKaramelli, y me gusta mucho cómo queda. ¡No dejéis de probarlos, aunque sea ya en octubre, que ahora no apetece encender el horno! A no ser que seáis unos adictos a la repostería como yo...
Tenía muchas ganas de que mis hijas probasen este pastelito tan icónico. En su versión casera es mucho más saludable que la original, y encima sin gluten. ¡Perfectos para un desayuno o merienda!

INGREDIENTES:  (para 9 tronquitos)

Para el bizcocho: 

- 65g de azúcar
- Ralladura de medio limón
- 2 huevos tamaño M
- Una pizca de sal
- 20 ml de leche
- 10 ml de aceite de girasol
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1/2 cucharadita de extracto de vainilla o 1/2 vaina de vainilla
- 40g de harina de arroz
- 15g de almidón de maíz
- 1/4 de cucharadita de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 1/4 de cucharadita de levadura química

Para el relleno:

- 40g de azúcar glas
- 75g de queso cremoso, tipo Philadelphia o mascarpone
- 1/4 de cucharadita de extracto de vainilla o 1/2 vaina de vainilla
- 80 ml de nata líquida para montar, muy fría

Para la cobertura: 

- 250g de chocolate Ruby o bien chocolate blanco y tinte rojo o rosa
- 1 cucharada de aceite de coco


ELABORACIÓN: 

Comenzamos preparando los bizcochos. Yo utilicé un molde de Silikomart que justamente tiene esa forma, pero podéis utilizar cualquiera de los que tengáis en casa. Quizá uno de magdalenas, o uno de bizcocho, realizando luego cortes de manera que tomen forma rectangular.


Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.

Mezclaremos las harinas junto con la goma xantana, psyllium, y levadura. Reservamos.
Tomamos la mitad del azúcar y la mezclamos con la ralladura de limón, para aromatizarla. Reservamos también.

Separamos las claras de las yemas. Ponemos las claras junto con la sal en un bol y comenzamos a batir con unas varillas. Cuando tengan un aspecto firme, añadimos la otra mitad del azúcar y continuamos montando hasta que lleguen al punto de nieve. Reservamos.




En otro bol, batimos las claras junto con el azúcar aromatizada hasta que blanqueen.  Añadimos entonces la leche, el aceite, el zumo de limon y las semillas de la media vaina de vainilla o bien el extracto. Batimos hasta que se mezclen por completo.

Añadimos poco a poco la mezcla de harinas y batimos a velocidad baja.

Por último, incorporamos las claras en 3 veces, con ayuda de una espátula y movimientos envolventes.







Engrasamos nuestro molde y rellenamos las cavidades un poco más de la mitad. Esta receta tiene las proporciones justas para el molde que os enseñaba más arriba. 


Introducimos en la rejilla central del horno precalentado y bajamos la temperatura a 170ºC. Enseguida veremos cómo comienzan a subir, hasta doblar su tamaño.



Estarán listos en unos 15-17 minutos, dependiendo del horno. Podéis comprobar su cocción como siempre, pinchando su interior con un palillo. 
Veréis que al sacarlos del horno disminuyen levemente su tamaño. Es algo normal.

Dejamos enfriar 5 minutos en el molde para que no se rompan, y a continuación los pondremos sobre una rejilla para que se enfríen por completo.






Mientras se enfrían vamos preparando el relleno.
Batimos el queso crema hasta que quede suave y sin grumos. Incorporamos el extracto de vainilla o las semillas de la media vaina y el azúcar glas, poco a poco.

Por último, vamos añadiendo la nata líquida mientras batimos con el accesorio de varillas, hasta que todo esté bien montado. Para conseguirlo es imprescindible que la nata esté muy, muy fría. Es algo difícil con esta ola de calor, pues en cuanto la nata sale del frigorífico, pierde todo su frescor.

Cuando estén fríos, cortamos nuestros pastelitos para quitarles el "copete" y que tengan la forma típica del original.





¡No tiréis los recortes! Están deliciosos acompañando a un café.

Rellenamos nuestros pastelitos con una manga pastelera con boquilla para rellenar. Yo tengo una que es muy larga, por lo que solo tuve que hacer el agujerito por un lado de los bollitos. Si vuestra boquilla es cortita, utilizadla por los dos extremos para que todo el tronquito tenga relleno.



Finalmente solo queda recubrir con la cobertura.
Yo utilicé el chocolate ruby, que es un chocolate cuya forma y tiempo de procesamiento hace que tenga, de manera natural y sin colorantes, un color rosado. Su sabor nos gusta mucho en casa, y me pareció el ideal. La receta original utiliza chocolate blanco teñido, o bien los típicos "candy melts".

Simplemente tenemos que poner el chocolate a fundir con el aceite de coco (puede ser de girasol también).





Tiene que quedar fluido para que el baño quede fino y bonito.

Vertemos el chocolate sobre los pastelitos mientras están sobre la rejilla y dejamos enfriar.



Yo puse debajo un papel de horno para recoger el chocolate, por si tenía que cubrir de nuevo alguno de los bollitos. 

¡Y listos! En este tiempo hay que meter los bollitos a enfriar al frigorífico, o el chocolate no endurecerá ni en 24h. Así lo hice yo. Tened en cuenta que si lo hacéis así, habrá que atemperar el chocolate para que los cambios de temperatura no le hagan perder brillo o perder su apariencia uniforme y aparecer moteado. Atemperar el chocolate consiste en fundirlo y enfriarlo controlando la temperatura. En el caso del chocolate blanco, habrá que fundirlo hasta los 35ºC para luego enfriarlo hasta los 28-29ºC y utilizarlo en ese punto. Para ello necesitaremos una espátula y una superficie fría, como el mármol o el granito. No es imprescindible ni alterará su sabor si no lo atemperamos, pero es muy recomendable.

Espero que os animéis a hacer estos bizcochitos tan apetecibles. Solo su aspecto ya incita a comerlos de una vez. ¿O me lo vais a negar?





jueves, 30 de junio de 2022

CHOCOLATE CHIPS COOKIES

 


Revisando las entradas del blog, me di cuenta de que no tenía subida la receta de las clásicas cookies americanas con chips de chocolate. Una receta tan sencilla como adictiva. Una perdición. Y pensé que no podía pasar ni un día más sin que estuviese presente. Así que allá va.

La receta es de mi libro maravilloso "Gluten-free baking for the holidays", del que tanto os he hablado.
Es un libro que recoge las recetas navideñas más famosas de varios países del mundo, y lo cierto es que no falla ninguna. Con ese libro he conseguido las galletas de jengibre más bonitas, las spekulaas holandesas más deliciosas... todas ellas en la cocina de mi casa y con muy poquito esfuerzo.
La autora utiliza un mix que ella misma ha creado, y me parece de lo más acertado. Es una mezcla de almidones que asemejan mucho su sabor y su textura al trigo, al menos en cuanto a galletas se refiere.

INGREDIENTES: (para unas 4 docenas de galletas)

- 280g del mix, compuesto por: 
  • 205g de harina de arroz blanco
  • 170g de harina de arroz integral
  • 165g de harina de arroz glutinoso               } os sobrará mix.
  • 120g de almidón de tapioca
  • 2 cucharaditas de goma xantana
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de sal
- 225g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 215g de azúcar moreno
- 100g de azúcar blanco
- 2 huevos tamaño XL, a temperatura ambiente
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla, o las semillas de una vaina de vainilla
- 680g (¡sí, lo has leído bien!) de chips de chocolate

ELABORACIÓN: 

Comenzamos mezclando el mix de harinas con el bicarbonato y la sal. Reservamos.
Batimos la mantequilla junto con el azúcar en un bol, hasta que la mezcla sea homogénea.



A continuación, vamos añadiendo los huevos uno a uno. No añadimos el segundo hasta que el primero no esté bien integrado en la masa. Es el momento de añadir las semillas de la vaina de vainilla o bien el extracto.
Por último, agregamos la mezcla de harinas y batimos hasta que veamos que la mezcla es uniforme.



Finalmente, agregamos los chips de chocolate. Nosotras hicimos la mitad de chips, un cuarto de Lacasitos y otro cuarto de pistachos. Podéis añadir el ingrediente que deseéis.


A estas alturas la masa tiene ya un olor y una textura espectaculares. Es difícil contenerse y no comérsela a cucharadas.

Forramos dos bandejas de horno con papel sulfurizado. Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.

Con ayuda de una cuchara de postre, comenzamos a hacer montoncitos de masa, lo más uniformes posible. Hay recetas que ponen más chips sobre las galletas previo al horneado. No es el caso de esta receta. ¡Creo que ya sería demasiado! Y estéticamente, quedan igual de bonitas.


Ahí tenía yo a mi ayudante, haciendo los montoncitos de masa para luego hornearlos.



Para que os hagáis una idea, os diré que en cada bandeja yo horneo 12 galletas. De este modo me aseguro de que no se juntarán en el horno.

Introducimos la bandeja en el horno, en la posición central, y bajamos la temperatura a 180ºC. Estarán listas en unos 14-16 minutos, dependiendo del tamaño y de vuestro horno.


Cuando estén ligeramente doradas, sacamos del horno. Como ocurre con todas las galletas, debemos dejarlas enfriar unos minutos sobre la bandeja, antes de pasarlas a una rejilla, o de lo contrario es posible que se rompan. Al principio son frágiles, y adquieren su consistencia típica a medida que se van enfriando. Pasados unos 5 minutos, pasamos a una rejilla con mucho cuidado. Vamos colocando montoncitos de masa en las bandejas, horneando, enfriando... hasta que se acabe toda la masa. Parece que 4 docenas de galletas son muchas, pero os aseguro que si hacéis solo la mitad, ¡terminaréis arrepintiéndoos!


¡Y a disfrutar! Os puedo asegurar con pleno convencimiento de que no encontraréis en el súper unas cookies sin gluten mejores que las caseras. ¡Aprovechad, antes de que el calor adquiera la intensidad típica veraniega! Para vosotros, para regalar, para el desayuno, el café o la merienda.... ¡siempre serán un acierto!

Se conservan fenomenal en una caja de lata, durante al menos dos semanas. ¡Pero no duran ni una, ya lo veréis!





jueves, 2 de junio de 2022

BIZCOCHO DE MIEL, CANELA Y POLEN

 


La receta de hoy es un bizcocho con un interior esponjosísimo y un delicioso sabor a miel.
De vuelta de Cangas del Narcea, de la V edición de “Cangas Sin Gluten”, en la que tuve el honor de participar, no podía faltar, como cada año, la miel del Tío Ángel.
A los que nos gusta la miel y disfrutamos de su consumo, tomar miel natural nos parece un lujo. En las grandes ciudades es muy difícil conseguir algo así. Y la miel de la que os hablo es una miel oscura, con un sabor intenso y un olor que deleita a cualquiera. Nadie podría negar su composición 100% natural. 
Además he querido añadirle polen de abeja, un compuesto muy vitamínico, y de la misma manera, totalmente natural. Y sin gluten por naturaleza. También lo traje de allí, de Cangas. Si nunca lo habéis probado os invito a que lo hagáis. Tiene un sabor muy diferente a cualquier otra cosa que podáis probar, aunque recuerda mucho a la miel. Va fenomenal en yogures, bizcochos, galletas, batidos de frutas… Y también en platos como ensaladas, granolas, en tostadas, macedonias y un sinfín de platos más.
El resultado que se obtiene con la miel, la canela y el polen tenéis que probarlo. Y si es con una miel de calidad, el bizcocho ganará aún más.

INGREDIENTES: 

- 250g de mantequilla en pomada, esto es, a temperatura ambiente
- 150g de azúcar de caña, o mejor aún, panela
- 100g de azúcar blanquilla
- 200g de harina de arroz
- 100g de almidón de maíz
- 1 cucharada de psyllium
- 1 puntita de cuchara de goma xantana
- 1 cucharadita de levadura
- 4 cucharaditas de canela molida
- 65g de miel, y un poco más para rociar el bizcocho
- 3 huevos grandes
- 1 pizca de sal
- 120 ml de leche
- 1 cucharada de extracto de vainilla o, mejor aún, media vaina de vainilla
- Unas cucharadas de polen natural de abeja, al gusto.

ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.
Tamizamos las harinas y las mezclamos con el Psyllium, xantana, canela, sal y levadura. Reservamos.
Batimos la mantequilla junto con los dos tipos de azúcar. Añadimos los huevos uno a uno, como siempre, esperando a que se integre el anterior antes de añadir el siguiente.
Agregamos la miel y la vainilla.
Añadimos la leche poco a poco. Si está muy fría, observaréis que la mezcla “se corta”. No pasa nada. Es simplemente por el cambio de temperatura.  Al añadir la harina, que es el siguiente paso, la textura volverá a ser perfecta.


Es una masa que huele fenomenal y sabe aún mejor. Solo falta ponerla en nuestro molde bien engrasado.



El que utilicé es un molde doble, de una capacidad de 10 cups (medida americana de la marca de moldes que suelo utilizar). Es la medida justa para esta masa.
Introducimos en el horno en la rejilla central y bajamos la temperatura a 180ºC.
Tardará en hacerse unos 45 minutos, dependiendo del horno y del molde. Ya sabéis, pinchad la zona más central del bizcocho para comprobar su cocción. Debe salir limpio. Si veis que se dora en exceso por arriba, cubrid con papel de aluminio. Pero nunca abráis el horno hasta que no haya pasado, como mínimo, media hora desde el inicio de la cocción.

Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Cuando esté frío, rociamos con miel a nuestro gusto y añadimos unas cucharadas de polen por encima.´

En casa nos encantan los bizcochos con miel. Ya sea con canela, con limón, con naranja… La miel siempre da un dulzor y un sabor muy peculiares.

¿Vais a dejar pasar la oportunidad de probarlo?












sábado, 14 de mayo de 2022

ROSQUILLAS DE SAN ISIDRO


El año pasado hice por primera vez este dulce típico madrileño, conocido por todos.
Hice además de las cuatro variantes que se conocen, cuya base es la misma. Son las tontas, las listas, las de Santa Clara y las francesas. 
Su historia se remonta al siglo XIX y principios del XX durante el cual, una pastelera llamada Javiera, acudía cada año a vender sus rosquillas a las fiestas de San Isidro (las listas y las tontas). Más tarde las monjas del convento de Santa Clara añadieron su variedad que consistía en ponerles por encima un merengue. Las más recientes son las francesas, cuya cobertura está compuesta de granillo de almendra y azúcar glas. Y aunque Javiera falleció sin descendencia, pronto empezaron a salir imitadores de estos dulces aprovechando la fama de las rosquillas. A día de hoy, no hay pastelería en Madrid que no las tenga en los días precedentes al 15 de mayo.


INGREDIENTES (para unas 15 rosquillas):
- 250g de huevo
- 50g de azúcar
- 125g de harina de arroz
- 125g de almidón de maíz
- 5g de levadura química
- 3g de goma xantana
- 100g de AOVE
- 15g de anís en grano
- 1 yema para pintarlas

Para la cobertura de las listas:
- 1 clara de huevo
- Una pizca de sal
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 175g de azúcar glas
- Colorante amarillo, opcional

Para la cobertura de las de Santa Clara
- 250g de azúcar
- 125g de agua
- 35g de clara de huevo
- Una pizca de sal
- Unas gotas de zumo de limón

Para la cobertura de las francesas:
- Almendra hecha granillo
- Azúcar glas para espolvorear


ELABORACIÓN: 

Mezclamos en un bol las harinas junto con la goma xantana, la levadura química y el anís en grano, que podéis moler si así lo deseáis. Reservamos. Batimos los huevos junto con el azúcar. Cuando la mezcla esté homogénea, incorporamos poco a poco el aceite.


Incorporamos la mezcla de harinas y batimos otros 10 minutos aproximadamente.



Ponemos la masa de rosquillas en una manga pastelera con una boquilla lisa y gruesa y formamos sobre una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado.





Pintamos las rosquillas con yema de huevo. Si vais a hacer rosquillas francesas, es el momento de ponerles por encima el granillo de almendra. Yo hice unas poquitas de cada, así que solo le puse granillo a unas cuantas.
Introducimos en el horno precalentado a 200ºC, calor arriba y abajo,  y bajamos la temperatura a 180ºC. Estarán listas en 14-16 minutos. Veréis que no se doran en exceso, no es necesario. Es normal que la superficie se cuartee con el horneado. Es parte de la tradición. Os recomiendo que cuando os parezca que están listas, saquéis una del horno y la partáis por la mitad para saber si es hora de sacarlas del horno.



Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Deben estar completamente frías para comenzar con la decoración.
Para el glaseado de las rosquillas listas, ponemos todos los ingredientes en un bol y batimos durante aproximadamente 2 minutos.


A continuación, sumergimos las rosquillas hasta la mitad y dejamos secar, con el glaseado hacia arriba. También podemos meter en el horno con el calor residual, para que se sequen pronto y el glaseado quede crujiente.


Para las rosquillas de Santa Clara, elaboramos un almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que llegue a ebullición. Dejamos cocer 5 minutos más, hasta que espese un poco. Mientras, montamos las claras con la sal  y las gotas de limón, para que no amarilleen, hasta que espumen. A continuación, añadimos poco a poco el almíbar en forma de hilo hasta que esté todo integrado.


Como veis, se trata de un merengue italiano clásico.
Ponemos el merengue sobre las rosquillas con ayuda de una espátula y dejamos secar al aire.


Y solo nos falta el acabado de las rosquillas francesas, que consiste simplemente en rociar con azúcar glas. 

¡Y ya está! No os voy a negar que son entretenidas, ¡pero también divertidas! Y sobre todo, quedan muy buenas. Si no tenéis la opción de comprarlas sin gluten en vuestro pueblo o ciudad, os animo a hacerlas. 

¡Feliz San Isidro!



sábado, 7 de mayo de 2022

PAN MORENO

 


El pan sin gluten sigue siendo un gran reto para mí, y continúo trabajando para conseguir el mejor pan: con mejor textura, con mejor apariencia y, sobre todo, con mejor sabor.
Esta receta llevo años haciéndola, y continúo mejorándola. La original la vi en el blog "Cocina fácil sin gluten", y a lo largo de los años he ido añadiendo mejorantes. Creo que podría decirse que ya está terminada. La adición de la harina de algarroba le otorga a este pan un sabor muy parecido al pan de harina de trigo. La unión con el resto de harinas y almidones hacen de estos panecillos un bocado delicioso para celíacos y no celíacos.

INGREDIENTES: (salen 12 panecillos de 90g de masa en crudo)

- 200g de almidón de maíz
- 100g de almidón de mandioca
- 100g de almidón de patata
- 50g de trigo sarraceno
- 25g de harina de arroz
- 25g de harina de algarroba
- 10g de sal
- 15g de goma xantana
- 15g de psyllium
- 15g de proteína de guisante
- 10g de levadura química
- 15g de miel
- 6g de levadura seca de panadería
- 60g de aceite de oliva
- 470 ml de agua

ELABORACIÓN:

Pesamos en un bol las harinas y los mejorantes, a excepción de la xantana y la levadura química. Reservamos.

Diluimos la levadura en el agua, que estará templada si hacemos el pan en temporada fría.
Añadimos la miel y removemos.
Mezclamos los ingredientes de los dos boles, y amasamos durante al menos 15 minutos.
Pasado este tiempo, mezclamos el aceite con la xantana y la levadura química y se lo añadimos a la mezcla.
Amasamos durante 5-7 minutos más.


Es una masa con cuerpo, que se maneja fácilmente. Es una de las ventajas de esta receta.
Aceitamos la superficie de trabajo y nuestras manos. Comenzamos a formar los panecillos, de unos 90g cada uno, y los vamos colocando en la bandeja donde levarán. Yo utilizo un horno cerámico de Emile Henry, ya sabéis que el acabado final en este tipo de utensilios es inmejorable en un horno doméstico.
Dejamos levar durante una hora u hora y media como mínimo.
Precalentamos el horno a máxima temperatura y hacemos un corte a nuestros panecillos.



Horneamos durante 15 minutos a máxima temperatura, y después bajamos a 220ºC el resto del tiempo, que serán otros 15 minutos aproximadamente. A mí me gusta destapar el pan y dejarlo otros 3-5 minutos para que se dore bien por arriba.


Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Ya veréis qué resultado tan increíble. Una miga perfecta y una corteza crujiente en un pan muy, muy rico.


¿Os vais a resistir a hornearlo?

sábado, 5 de marzo de 2022

GALLETAS TIPO OREO



Hoy se celebra el Día Mundial de las Galletas Oreo. No deja de sorprenderme, aunque últimamente hay un día para casi todo, que esta marca haya conseguido una mención así. Se trata de las galletas más famosas  y más vendidas del mundo. Aunque nacieron en 1.912, no fue hasta 1.995 que pudimos disfrutarlas en España. Pero desde entonces no han tenido parangón.
En realidad se trata de unas galletas únicas, una receta secreta muy bien guardada, un bocado delicioso pero muy industrial, con todos sus aditivos, conservantes y demás. Por eso había que conseguir una manera de hacerlas en casa.

Imitar las galletas Oreo no es fácil. Y si hablamos de hacerlas sin gluten, aún más complicado.
¡Pero imposible es lo que no se intenta! Hace años comencé a probar recetas, adaptándolas a las harinas sin gluten, hasta que llegué a LA RECETA.

Su autora se llama Stella Parks, y la receta está sacada y adaptada de su libro "BraveTart: Iconic American Desserts". Es un libro fascinante sobre repostería americana, con todos sus "pies", sus muffins... Incluso sus chocolatinas. Y ¿cómo no? No podian faltar las galletas Oreo. Os lo recomiendo muchísimo.

Hay 3 trucos que la autora refiere que son los que le dan el éxito a la receta: 

- El uso de cacao Holandés, que es un cacao de un negro intenso, como me gusta decir, "color Oreo".
 Hay varias marcas que lo comercializan sin gluten, fijaos bien si vais a comprarlo. No lo he visto en tiendas físicas, pero sí en tiendas de repostería online.
- El uso de un aroma de coco, la autora no sabe explicar bien el por qué, pero asemeja mucho el sabor a las originales. Yo no uso ese aroma normalmente, así que lo que hice fue sustituir una parte de la mantequilla por aceite de coco. El resultado es muy bueno, tal y como dice Stella no se trata de que sepan a coco, pero ese matiz ayuda a conseguir el sabor original.
- Clarificar la mantequilla para el relleno, esto es, quitarle el agua, hace que el relleno quede firme y rígido a temperatura ambiente.

Así que seguí todos sus consejos al pie de la letra. Y el resultado es mejor que bueno. Mi hija no celíaca dice curiosamente que no se parecen a las Oreo sin gluten del supermercado, sino a las Oreo originales. ¿Acaso puede ser mejor la crítica? Hace años que no pruebo una Oreo original, pero lo que os puedo asegurar es que la textura arenosa presente en todas las de imitación que he probado no está en las caseras.

La receta está en cups, pero he ido pesando los ingredientes para traducirlos a nuestros universales gramos.


INGREDIENTES: 

Para las galletas

- 100g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
- 100g de azúcar
- 55g de sirope dorado o sirope de maíz. Ambos son productos americanos. El segundo se encuentra fácilmente en El Corte Inglés, y está libre de gluten. Quizá se pueda sustituir por sirope de ágave o de arce, más a nuestro alcance, pero no he probado.
- 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
- 1g de sal
- 15g de aceite de coco
- 55g de almidón de tapioca
- 55g de almidón de maíz
- 55g de harina de arroz
- 3g de goma xantana
- 35g de cacao holandés, y otro poco para espolvorear

Para el relleno: 

- 170g de mantequilla sin sal
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Una pizca de sal
- 240g de azúcar glas.


ELABORACIÓN: 

Mezclamos las harinas junto con la xantana y el cacao y tamizamos. Reservamos.

Mezclamos la mantequilla junto con el azúcar, el sirope elegido, el bicarbonato, la sal y el aceite de coco.
Batimos bien hasta que la mezcla sea suave.
Añadimos entonces poco a poco la mezcla de harinas y cacao, y continuamos batiendo hasta que la masa sea bien homogénea. Al principio parecerá como arena de playa, pero si continuáis batiendo veréis que va tomando textura y se apelmaza.



Tomamos un poco de cacao con ayuda de un colador y espolvoreamos nuestra superficie de trabajo. 
No os preocupéis, mancha muchísimo porque es muy oscuro, pero se limpia muy fácil, solamente con un paño húmedo.

Colocamos nuestra masa y espolvoreamos más cacao por encima. Aplanamos con el rodillo.


Volvemos a espolvorear con más cacao y seguimos estirando la masa.
Espolvoreamos por tercera vez (sí, la autora insiste en que no tengamos miedo de usar demasiado cacao), aplanamos hasta que esté fina y cortamos con ayuda de lo que tengáis en casa. Yo utilicé una pieza de plastico que uso para fijar las boquillas grandes a la manga pastelera.


La autora le pasa un rodillo texturizador a su masa aplanada antes de cortar. Yo tengo un molde precisamente para galletas tipo sandwich que es ideal para estos menesteres. Así que corto a la medida del molde y voy colocando los discos de masa en cada hueco. Tiene 24 cavidades. Me salen exactamente 3 moldes, esto es, 36 galletas si las contamos ya enteras, con su relleno.


Si no tenéis este molde, poned los discos cortados, texturizados o no, sobre un papel de horno.
Intoducimos en el horno precalentado a 180ºC y bajamos la temperatura a 150ºC.  Tened cuidado, se hornean muy pronto. En 7 minutos están listas. Si no utilizáis molde, es posible que incluso antes. No dejéis el horno sin vigilancia la primera vez que las hagáis.

Sacamos del horno. Como todas las galletas, tras la cocción estarán blandas. Que no os engañe su textura, siempre es así. Pasados unos minutos veréis cómo endurecen. Dejamos enfriar unos 5 minutos sobre la bandeja (o en el molde) y a continuación pasamos a una rejilla. En este momento toda la casa huele ya a galletas Oreo.


Colocamos la mitad de las galletas boca abajo, para ser rellenadas. Esto es importante porque el relleno debe utilizarse nada más hecho, endurece bastante rápido. Así que es mejor tener todo preparado. Tranquilos, poco tiene que ver con los barquillos. Os dará tiempo a todo.

Para preparar el relleno, ponemos la mantequilla en un cazo a fuego medio. Veremos que comienza a hervir. 



Removemos y mantenemos al fuego hasta que veamos que deja de burbujear. Esto será señal de que se ha evaporado todo el agua. He pesado la mantequilla una vez finalizado el proceso y pesaba 30g menos, es decir, 140g. El resto era solamente agua.
Colamos sobre el bol del robot de cocina y añadimos el resto de los ingredientes: la vainilla, la sal y el azúcar glas. Batimos a velocidad lenta al principio, para terminar a velocidad rápida. Batimos durante aproximadamente 5 minutos. La masa debe tener una consistencia suave.


Introducimos en una manga pastelera con una boquilla grande.


Y ya solo nos queda ir poniendo una cantidad generosa de crema sobre cada mitad de galleta, e ir
tapando con la otra mitad.


Puede parecer un proceso largo, quizá costoso, pero no lo es para nada. Y la satisfacción de haber conseguido en casa una galleta tan icónica, y tan rica, no tiene precio.

Ni qué decir tiene la de recetas que se pueden hacer con las galletas Oreo. Os animo a probar la Cheesecake de Oreo y Chocolate blanco que tanto triunfa en casa. Pero simplemente mojadas en leche ya son una debilidad. No sé lo que durará en casa esta lata...



¡Feliz día Mundial de las Galletas Oreo!