El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.
Mostrando entradas con la etiqueta PANES. Mostrar todas las entradas
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jueves, 25 de agosto de 2022

PRETZELS

 



Este año nuestras vacaciones han transcurrido en la zona de Baviera, en Alemania. Es un destino realmente precioso, totalmente recomendable sobre todo si os gustan los pueblecitos de cuento. 
Es difícil para un celíaco visitar un lugar así, con todos los escaparates llenos de especialidades regionales dulces y saladas. Tuvimos la suerte de encontrar Pretzels sin gluten en un restaurante en el que comimos porque tenía opciones para celíacos, en la ciudad de Munich. Pero nos supieron a poco.
Así que de vuelta a casa (¡lo importante es volver!) sabía que una de las primeras cosas que saldrían de mi horno iban a ser estos bollitos salados. 
Quise hacer la variedad esponjosa, esa que muchos alemanes y austríacos rellenan con mostaza o mantequilla, o que simplemente acompañan con sus famosas Bratwurst. Quedaron geniales. Por eso quiero compartir con vosotros la receta, y ahora que mi hija se anima a preparar algunas recetas ella sola, tengo una motivación más para seguir adelante, porque me doy cuenta de que el trabajo que hago editando cada receta, con su explicación y sus fotos, servirán en un futuro para que pueda cocinar cosas ricas sin ayuda de nadie.

La receta es de Daniela del blog "The Gluten Free Austrian". Lo descubrí por casualidad hace unos meses, y desde entonces la sigo. Tiene en común conmigo que las dos utilizamos harinas naturales, haciendo nuestras propias mezclas, así que me encantó. Lo único que cambié de esta receta es que suprimí el azúcar de la masa, porque para mi gusto, un pretzel es puramente salado. El cambio de harina de sorgo por la de mijo está dentro de sus recomendaciones.

¡Vamos a hacer unos Pretzels deliciosos!

INGREDIENTES: (para 6 pretzels o 12 mini-pretzels)

- 235g de leche entera
- 4,5g de levadura seca de panadería
- pizca de azúcar 
- 100g de harina de arroz integral
- 65g de harina de sorgo (o mijo, que es la que yo utilicé)
- 55g de almidón de tapioca
- 30g de almidón de maíz
- 4,5 g de goma xantana
- 3g de sal
- 2g de psyllium
- 20g de mantequilla sin sal, derretida

Para el baño de bicarbonato:
- 2 litros de agua
- 70g de bicarbonato de sodio

Para el acabado:
- 1 yema de huevo 
- 1 cucharadita de agua
- Sal en escamas o sal gorda

ELABORACIÓN: 

Lo primero que haremos es activar la levadura. Para ello, templamos la leche en el microondas (recordad que la temperatura no puede superar los 40ºC o la levadura morirá). Añadimos la levadura y la pizca de azúcar y mezclamos. Reservamos hasta que veamos que espuma. En verano serán unos 10 minutos.

Mezclamos las harinas junto con la sal, el psyllium y la xantana. Rerservamos.


Cuando la levadura esté lista, se la añadimos a la mezcla de harinas, junto con la mantequilla derretida. 
Amasamos a baja velocidad con el gancho de amasar, hasta que la masa comience a unirse, y entonces subimos la velocidad a media-alta. Estará lista cuando tenga un aspecto suave.


Enharinamos nuestra mesa con almidón de tapioca. Cortamos la masa en porciones. Si vais a hacer 6 pretzels, serán de unos 90g cada uno. Yo los hice minis, así que hice porciones de 45g.


Tomamos una porción y la estiramos, teniendo cuidado de que el centro sea un poquito más grueso que el resto.


La colocamos en forma de "u".


Cruzamos los extremos uno por encima del otro.


Los volvemos a cruzar de nuevo.



Y por último, unimos los extremos a la zona central del pretzel. ¡Y listo! Ya tenemos formado nuestro bollito. 


Hacemos lo mismo con el resto de porciones de masa. ¡Ya verás, es fácil! No es necesario que queden perfectos. Después con el levado, quedarán aún más bonitos y se corregirán algunos de los defectos.


Dejamos levar los pretzel tapados con film transparente, en el lugar más cálido de la casa. También puedes calentar el horno a 50ºC y después apagarlo, introduciendo la bandeja en la zona central. Es una manera más rápida de conseguir el levado.

Cuando estén listos, preparamos el baño de bicarbonato. Para ello, ponemos a hervir el agua. Ten la precaución de utilizar una cazuela grande, pues al añadir el bicarbonato se forma una espuma que hará que se desborde si no tiene sitio suficiente. Cuando hierva, añadimos el bicarbonato.


Vamos añadiendo los pretzels uno a uno, dejándolos unos 15 segundos por cada lado. 


Dice Daniela que si están en el agua más de 30 segundos, tendrán un sabor metálico poco agradable. Así que a los 15 segundos le damos la vuelta y los sacamos. 

Los colocamos sobre una bandeja de horno forrada con papel sulfurizado que habremos pintado con aceite o mantequilla.


Por último, nos queda el acabado final. Mientras precalentamos en horno a 230ºC, batimos la yema de huevo junto con la cucharadita de agua y pintamos nuestros pretzels. Agregamos la sal gorda sobre ellos y les hacemos una greña en la parte más gordita.


¡Y al horno! Bajamos la temperatura a 220ºC cuando introduzcamos la bandeja. Posición central de horno, calor arriba y abajo.


En breve veréis cómo comienzan a crecer y la greña se va abriendo. La cocina se inunda a un olor totalmente reconocible: el de las calles de Alemania y Austria, ese que hace que salivemos al paso por cada obrador o panadería. Tardarán entre 15 y 17 minutos en hacerse, un poco más si optáis por hacerlos de tamaño grande.


Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre la bandeja aproximadamente 5 minutos. 


A continuación, colocamos sobre una rejilla, como siempre.


Ya veréis qué maravilla. Adornarán cualquier almuerzo o merienda, son muy versátiles. En Alemania y Austria es muy común encontrarlos incluso en cualquier supermercado. Ahora tenéis la opción de consumirlos con frecuencia, sin gluten y deliciosos. Prometo subir foto la próxima vez que los haga con la forma más tradicional, más grandes y delgaditos, y no tan esponjosos, también muy ricos.



¿Queréis conocer otras especialidades bávaras, y poder reproducirlas en vuestra propia cocina? ¡Pues permaneced atentos a mis post!


sábado, 7 de mayo de 2022

PAN MORENO

 


El pan sin gluten sigue siendo un gran reto para mí, y continúo trabajando para conseguir el mejor pan: con mejor textura, con mejor apariencia y, sobre todo, con mejor sabor.
Esta receta llevo años haciéndola, y continúo mejorándola. La original la vi en el blog "Cocina fácil sin gluten", y a lo largo de los años he ido añadiendo mejorantes. Creo que podría decirse que ya está terminada. La adición de la harina de algarroba le otorga a este pan un sabor muy parecido al pan de harina de trigo. La unión con el resto de harinas y almidones hacen de estos panecillos un bocado delicioso para celíacos y no celíacos.

INGREDIENTES: (salen 12 panecillos de 90g de masa en crudo)

- 200g de almidón de maíz
- 100g de almidón de mandioca
- 100g de almidón de patata
- 50g de trigo sarraceno
- 25g de harina de arroz
- 25g de harina de algarroba
- 10g de sal
- 15g de goma xantana
- 15g de psyllium
- 15g de proteína de guisante
- 10g de levadura química
- 15g de miel
- 6g de levadura seca de panadería
- 60g de aceite de oliva
- 470 ml de agua

ELABORACIÓN:

Pesamos en un bol las harinas y los mejorantes, a excepción de la xantana y la levadura química. Reservamos.

Diluimos la levadura en el agua, que estará templada si hacemos el pan en temporada fría.
Añadimos la miel y removemos.
Mezclamos los ingredientes de los dos boles, y amasamos durante al menos 15 minutos.
Pasado este tiempo, mezclamos el aceite con la xantana y la levadura química y se lo añadimos a la mezcla.
Amasamos durante 5-7 minutos más.


Es una masa con cuerpo, que se maneja fácilmente. Es una de las ventajas de esta receta.
Aceitamos la superficie de trabajo y nuestras manos. Comenzamos a formar los panecillos, de unos 90g cada uno, y los vamos colocando en la bandeja donde levarán. Yo utilizo un horno cerámico de Emile Henry, ya sabéis que el acabado final en este tipo de utensilios es inmejorable en un horno doméstico.
Dejamos levar durante una hora u hora y media como mínimo.
Precalentamos el horno a máxima temperatura y hacemos un corte a nuestros panecillos.



Horneamos durante 15 minutos a máxima temperatura, y después bajamos a 220ºC el resto del tiempo, que serán otros 15 minutos aproximadamente. A mí me gusta destapar el pan y dejarlo otros 3-5 minutos para que se dore bien por arriba.


Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Ya veréis qué resultado tan increíble. Una miga perfecta y una corteza crujiente en un pan muy, muy rico.


¿Os vais a resistir a hornearlo?

martes, 6 de julio de 2021

PAN DE MOLDE AL PESTO EN PANIFICADORA

 


¡De vuelta a Italia! Ya sabéis lo enamorada que estoy de ese país, que además trata tan bien a los celíacos. 
Así que cuando me dispuse a probar una nueva receta para panificadora y vi esta con pesto... ¡No me lo pensé dos veces!
La salsa pesto genovés nos encanta en casa, y la tomamos con frecuencia. Así que sabía que este pan iba a triunfar. Yo elaboré el pesto según la receta de mi libro de cabecera de cocina italiana, "La cuchara de plata". La receta del pan es de otro libro, titulado "Gluten-free bread & cakes from your Breadmaker". Podéis utilizar pesto del supermercado, el de Mercadona está muy rico y está etiquetado “sin gluten”.
La próxima vez que lo repita (era la primera vez que lo hacía) le añadiré más pesto y un poquito menos de agua, porque si os fijáis bien, no ha sido el levado ideal, se ve en los bordes del pan. Subió, luego bajó un poco y al final volvió a subir. Estoy convencida de que le sobra un poco de líquido, unos 25 ml. Aquí os dejo la receta ya corregida.

INGREDIENTES:

- 3 huevos
- 285 ml de buttermilk (270ml de leche + 15 ml de zumo de limón)
- 75 ml de leche
- 10 ml de zumo de limón
- 20 ml de miel
- 3 cucharadas soperas de pesto recién hecho
- 15 ml de aceite de oliva
- 1 cucharadita de sal
- 225g de harina de arroz
- 25g de almidón de maíz
- 50g de harina de soja
- 50g de almidón de patata
- 12g de goma xantana
- 12g de levadura seca de panadería


ELABORACIÓN

Para preparar el buttermilk, mezclamos la leche junto al zumo de limón, homogeneizamos y dejamos reposar por unos 15 minutos.
Ponemos en la cubeta los ingredientes en el orden de siempre: primero los ingredientes líquidos, incluyendo los huevos y la salsa pesto, y a continuación los sólidos.
Seleccionamos un programa de 3 horas y un tostado fuerte. 
Tras el segundo amasado, retiramos las palas y aplanamos la masa.
Ya sabéis que siempre recomiendo vigilar la masa, porque si unos minutos previos al horneado aún no ha doblado su volumen, debemos parar la máquina y esperar a que termine de levar. 
A continuación simplemente seleccionamos un programa de cocción (60 minutos) y listo.



Sacamos el pan de la cubeta en cuanto termine el horneado y dejamos enfriar sobre una rejilla.


En casa nos ha encantado, es una textura almidonada y un sabor muy italiano.  Una entrada muy cortita, un paso a paso muy breve, pero un resultado increíble. ¡Espero que os guste a vosotros también!





jueves, 4 de marzo de 2021

PAN DE NUECES CON MIEL

 

Esta semana le tocó el turno al pan de nueces con miel. Esta receta es de las más sencillas, pues solo se trata de meter los ingredientes a la cubeta y esperar el resultado. Se trata de un pan semiintegral, que solo lleva un poco de almidón de maíz (en mi caso la sustituí por avena) en una mezcla de harinas integrales.
Es un pan dulce con muchísimo sabor a frutos secos, pues además de las nueces, el ingrediente principal es la harina de quinoa, que tiene esa peculiaridad. La receta original lleva sorgo, pero en ese momento no tenía y sé que ambas harinas absorben la misma cantidad de agua, así que la sustituí sin problema, y me gusta incluso más el resultado. También le agrego siempre a mis panes un par de cucharadas de semillas de cáñamo, porque son una gran fuente natural de hierro, y su sabor también recuerda mucho a los frutos secos.
Si tenéis panificadora, no podéis dejar de probarlo. Os sorprenderá su sabor.
La receta va en "cups" o tazas. Ya sabéis, nos vale la medida de un vaso de agua.

INGREDIENTES:

- 1 1/2 tazas de harina de quinoa
- 3/4 tazas de harina de arroz integral
- 1/2 taza de copos finos de avena integral sin gluten
- 1 cucharada de goma xantana
- 1 cucharada de Psyllium
- 1 1/2 cucharaditas de levadura seca (yo le pongo la de masas dulces)
- 1 1/2 cucharaditas de sal
- 1 taza de nueces
- 1 1/4 tazas de agua
- 1/3 taza de miel
- 2 cucharadas de aceite de nuez o aceite vegetal (yo pongo de girasol o maíz)
- 1 cucharadita de vinagre
- 2 huevos
- 2 claras de huevo

ELABORACIÓN: 

Picamos las nueces con ayuda de un cuchillo. No queremos molerlas, solo cortarlas en trocitos pequeños.



A continuación las tostamos en una sartén. Cuando huelan a tostado, retiramos del fuego. No necesitarán más de 3-4 minutos a fuego medio.
Ya solo nos queda poner los ingredientes en la panificadora. Primero los líquidos, incluida la miel, luego los sólidos, a excepción de las nueces. Si ponéis otras semillas, dejadlas para después también.
Programamos. Yo utilizo el programa normal, que dura 3 horas. Con ese tiempo es suficiente.
La máquina amasará y luego levará durante unos 15 minutos. Después comenzará un segundo amasado. A mitad de éste, emitirá un pitido. Es el momento de añadir las nueces y resto de semillas si queremos ponérselas. Cuando la máquina se detenga, sacamos la cubeta y retiramos las palas. A continuación distribuimos la masa por toda la cubeta y alisamos la superficie.


Introducimos de nuevo la cubeta... y a esperar. Vigilad vuestra masa. Si veis que no leva lo suficiente, y se acerca el momento del horneado (que comienza una hora antes), pausad el programa las veces que sea necesario. Un pan que no ha levado no quedará alveolado y la miga estará dura y apelmazada. Es una lástima. No tengáis prisa para hornear, debéis estar convencidos de que es el momento.

Cuando la panificadora emita el pitido final, sacamos el pan enseguida y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Siempre desaconsejo dejarlo en el programa "mantener caliente". El pan comienza a "sudar" y se humedece.


No lo cortéis en caliente, resistid la tentación. Ya sabéis que la miga sigue procesándose mientras el pan se enfría.

El corte es estupendo y el sabor... ¡Mmmm! ¡Ya me contaréis!



domingo, 14 de febrero de 2021

MASA DE EMPANADILLAS

 

Las empanadillas son un aperitivo delicioso que suele gustar a todo el mundo. Porque admite múltiples rellenos. Además, puede ser una cena ideal para los niños. En casa son un habitual, les encantan las clásicas con relleno de atún, huevo y tomate frito. Pero no dejéis de probarlas rellenas de espinacas y roquefort, nueces y gorgonzola o pollo con manzana. 

Conseguir unas buenas obleas sin gluten en el mercado me ha resultado complicado. Así que finalmente decidí ponerme a probar recetas. Cuando conseguí este resultado, dejé de probar. Utilizo la misma masa para hacer empanada, solo que, por costumbre, le añado  media cucharadita de pimentón. Espero que os guste tanto como a nosotros. Mi marido dice que "no parece que sean sin gluten", y yo con eso me conformo.

INGREDIENTES: 
 
- 80 ml de agua templada
- 50ml de aceite de oliva
- 50 ml de vino blanco 
- 70g de mantequilla
- 1 huevo
- 225g de almidón de maíz
- 100g de almidón de mandioca
- 100g de harina de arroz
- 5 g de levadura seca de panadería
- 1 cucharadita de sal
- 7g de goma xantana 

Además necesitaremos otro huevo más para pintarlas antes de meterlas al horno.
 
 ELABORACIÓN:

Lo primero que tengo que deciros es que según la marca de harina que utilicéis o la humedad de vuestra cocina, tendréis que añadir más o menos harina a la masa. Debe poder manejarse sin dificultad y sin romperse. Os he dejado las cantidades que yo utilicé, pero siempre podéis añadir más harina o más agua según la consistencia de vuestra masa.
Mezclamos en un bol el agua junto con la levadura y espumamos. Reservamos.
En otro bol pesamos las harinas junto con la sal y la goma xantana. Reservamos también.

Ponemos el agua con la levadura en el robot y añadimos el resto de líquidos, incluyendo el huevo. El vino debería añadirse el último. Batimos a baja velocidad con la batidora de varillas.
Cambiamos el accesorio del robot, poniendo el gancho para amasar. Podéis también amasar en la panificadora, en la Thermomix o a mano. Añadimos la mezcla de harinas de una vez y ponemos el robot a amasar durante unos 10 minutos. Pasado este tiempo esta era la consistencia de mi masa:


Es una masa consistente, aunque no dura, que no se pega en el bol.
Hacemos una bola y dejamos levar en un lugar cálido durante al menos 1 hora.

 
Pasado el tiempo, la masa habrá crecido. Enharinamos muy bien la superficie de trabajo y ponemos la bola de masa sobre ella. Ponemos harina también sobre la bola de masa y sobre el rodillo con el que vayamos a trabajar.

 
Yo utilizo el rodillo que tengo para estirar la pasta fresca a mano, que mide 1 metro de longitud. Os puede parecer una pasada, pero no sabéis lo bien que se trabaja con él. Ahorro mucho tiempo porque puedo estirar gran cantidad de masa a la vez. ¡Ni siquiera cabía entero en la foto!


Estiramos bien la masa, dándole el grosor deseado. A nosotros nos gustan gorditas, pero podéis hacerlas tan finas como deseéis.
No escatiméis en harina, si se rompe la masa os dará mucha rabia, y suele ocurrir cuando tiene un exceso de humedad. 
Cortamos la masa en círculos. A mí un vaso se me hace pequeño, porque a la hora de rellenar apenas cabe media cucharadita de relleno para que se puedan rellenar bien. Suelo utilizar un tuper pequeñito, para mí tiene el tamaño ideal. Seguro que tenéis por la cocina algo similar que os pueda servir.
 
 
Una vez cortada la masa, rellenamos teniendo en cuenta que luego debemos cerrar la empanadilla, y no debería salirse el relleno.


Cerramos nuestras empanadillas. Yo suelo hacerlo con un tenedor. Podéis mojar el borde con agua para que se pegue bien, o hacerlo con huevo batido. 
 

Para terminar, ponemos nuestras empanadillas sobre una bandeja con papel de horno y pintamos su superficie con huevo batido para que queden brillantes.


¡Y nos vamos al horno! Debería estar precalentado a 200ºC, bajando a 180ºC al introducir la bandeja. 
También podéis freírlas, pero siempre tenemos que buscar las opciones que resulten más sanas. Porque la repostería sí nos gusta tal cual, sin azúcares raros ni otros aditivos a los que llaman "sanos". ¡Y entonces hay que quitarse calorías de otras cosas!

Horneamos hasta que estén doradas, serán unos 20-25 minutos. Apenas crecen en el horno, debéis colocarlas separadas pero no hace falta que lo estén mucho, porque en cualquier caso crecen hacia arriba.
Lo ideal es comerlas recién salidas del horno, aunque frías de un día para otro también están ricas. Al no ser fritas mantienen su forma y su textura exactamente igual. 



 ¡Animaos a hacerlas y me contáis! ¡Ya veréis qué ricas! ¡Nos vemos pronto!


 





jueves, 4 de febrero de 2021

PAN DE CANELA Y PASAS

 


Al hacer mi pan de molde semanal, hoy he querido innovar. Así que he cogido mi libro de panes sin gluten para panificadora y me he puesto a elegir nueva receta. Me ha llamado mucho la atención este pan con canela y pasas, porque me parecía una mezcla que podía resultar rica. ¡Y no sabéis cuánto! He sustituido una parte de las pasas por orejones de albaricoque, tal y como recomendaba la autora. ¡Menudo acierto! Normalmente congelo pan para ir sacando a lo largo de la semana, pero creo que ésta no hará falta... ¡queda ya poquísimo y lo he horneado esta tarde! ¿Podéis imaginar cómo huele mi casa? 

La receta está expresada en “cups”, puesto que es un libro americano. Ya sabéis que me encanta tener libros de cocina de todo el mundo, es una perdición para mí... Está en inglés y con su sistema de medición estándar. Es una ventaja no tener que utilizar la báscula. Creo que en la cocina de todo repostero que se precie debería haber unos medidores de cups. Yo los compré por menos de 3 euros y los utilizo a menudo.   Si no tenéis y queréis hacer esta receta, solo coged un vaso de los de agua. La medida es la misma. Además de los cups, se utiliza la cucharada o “tablespoon” y la cucharadita o “teaspoon”. No tiene mayor complicación.

INGREDIENTES: 

- 1 y 3/4 cups de harina de arroz integral
- 1/2 cup de fécula de patata
- 1/4 cup de almidón de mandioca
- 1/2 cup de azúcar
- 1/4 cup de leche desnatada en polvo
- 1 cucharada de goma xantana
- 1 y 1/2 cucharadita de levadura seca (yo puse de la de masas dulces)
- 1 y 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharada de canela molida
- 1 cup de pasas
- 1/2 cup de orejones de albaricoque
- 1 cup de agua
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 2 cucharaditas de vinagre
- 2 huevos ligeramente batidos
- 2 claras ligeramente batidas


ELABORACIÓN:

Pues como es un pan que se elabora en planificadora, ¡no hay nada que explicar!
Ponemos en la cubeta los ingredientes, primero los líquidos, incluidos los huevos, y después los sólidos excepto las pasas y los orejones.
Elegimos el programa que solamos utilizar. Yo uso siempre el programa 1 de mi planificadora, que dura 3 horas. Y siempre elijo el tostado oscuro.
Veréis que primero amasa y luego deja levar unos minutos, para continuar con un segundo amasado. A mitad de éste, emitirá una serie de pitidos: es el momento de añadir las pasas y los orejones. 
Cuando se detenga este segundo amasado, será el momento de retirar las palas. Yo lo hago siempre que estoy en casa para aprovechar más el pan, aunque no es imprescindible. Retiramos las palas y alisamos la masa con las manos mojadas.



No hace falta que quede liso total, pero es muy recomendable que esté lo mejor posible. Si algo me han enseñado las masas sin gluten es que el levado las modifica muy poco. No es como las masas con gluten que se quedan lisas. En las nuestras quedarán las imperfecciones que tuviese antes del levado.

Es muy recomendable vigilar vuestra masa durante el proceso de levado. Si véis que se acerca el momento del horneado (60 minutos antes del final) y aún no ha levado lo suficiente, podéis parar la máquina o bien pausarla. La mía se pausa durante unos 10 minutos, y permite pausarla tantas veces como sea posible. Si no lo tenéis claro directamente apagarla y dejad al pan que leve a su ritmo. Cuando la encendáis solo tendréis que seleccionar el programa de horneado, que dura 60 minutos. Es preferible pararla y aseguraros de que el pan ha levado lo suficiente o quedará un “mazacote” y os dará mucha rabia por el tiempo y las harinas empleadas, que sin gluten ya sabemos que no son precisamente baratas.

Cuando el programa termine, quedaréis maravillados con el pan recién hecho. ¡Es precioso y huele de vicio!


Me encanta escuchar el pitido de fin de la máquina y abrir la puerta para admirar el resultado. No sé si hay algo más satisfactorio para un cocinillas.

Desmoldamos enseguida con mucho cuidado de no quemarnos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Es aconsejable no cortar el pan hasta que no esté frío por completo, porque la miga sigue haciéndose mientras se enfría. Si cortamos antes de tiempo podemos encontrarnos con un pan pegajoso y sin cuerpo. Es mejor esperar y disfrutarlo en su totalidad.


Si tenéis panificadora  y queréis probar un nuevo sabor, no esperéis más. No puede ser más sencillo ni puede estar más rico. Las pasas y los orejones son la clave de este pan, no os sintáis tentados de no echárselos. Quizá no os gusten mucho por sí solos, pero creedme que en este pan os van a encantar. Para mí el pan no sería ni parecido sin ellos. ¡Espero que sintáis tan tentados como yo a prepararlo!

¡Nos vemos pronto!


miércoles, 18 de marzo de 2020

GRISSINI DE PARMESANO Y HIERBAS PROVENZALES



En estos días, la situación en España es horrible. Lo escribo aquí para, dentro de unos meses, releer y recordar el horror que estamos viviendo, una vez que todo haya pasado. El encierro en los domicilios no me parece tan malo, si así conseguimos reducir el número de contagios del dichoso coronavirus. Esta tarde, en mi día libre, necesitaba tener la mente despejada. La situación en el hospital es algo terrible, cada día nuevos contagios, 3 Unidades de Cuidados Intensivos de 20 pacientes cada uno... Cada día nuevas compañeras contagiadas, algunas incluso ingresadas... Y sobre todo con el temor de que pueda alcanzar a nuestros mayores.
El caso es que nada me ha parecido mejor para dejar de pensar que ponerme a hornear. Y se me ha ocurrido que a las niñas les iba a encantar hacer esta receta conmigo. ¡Y así ha sido! Les he dado un bowl a cada una, y ahí han estado, pasándose la báscula la una a la otra para amasar después.  Un éxito total, por su fácil elaboración, pero sobre todo, ¡por su sabor! Y además no lleva ningún ingrediente que no tengamos en la despensa. Las hierbas provenzales bien pueden ser sustituidas por orégano, albahaca, pimentón, romero... ¡Lo que se os ocurra ¡Manos a la obra!



La receta es del libro "La cocina sin gluten para Dummies", un libro pequeñito y no demasiado denso. Tan solo le he añadido la sal gorda del final, puesto que la masa no llevaba sal, y la verdad es que le da el toque justo para que quede perfecta.


INGREDIENTES:   (para la bandeja de horno que veis en la foto de abajo, cada niña ha hecho la mitad de la receta)

- 200g de harina de arroz
- 100g de almidón de maíz
- 80g de queso parmesano rallado (o similar)
- 100g de mantequilla
- 2 cucharaditas de hierbas provenzales
- 120 ml de agua
- Sal gorda para espolvorear, o sésamo, o pipas, o semillas...

ELABORACIÓN: 


Mezclamos en un bowl las harinas e incorporamos la mantequilla fría, cortada en dados pequeños. Amasamos con las yemas de los dedos hasta que la masa quede con una textura similar a la arena mojada de la playa.
Añadimos el queso parmesano rallado, las hierbas provenzales y el agua.
Amasamos con las manos hasta que la masa sea homogénea. 

La verdad es que me ha sorprendido que la receta no llevase goma Xantana o similar, puesto que cuando hay que manipular una masa sin gluten, sin este ingrediente suele ser casi imposible. Me he arriesgado porque he pensado, "si la receta no la lleva, ¿para qué ponérsela? No deja de ser un aditivo". Así que no le he puesto. En realidad no la he echado de menos. Tengo que decir que mi hija pequeña sí, se le rompía la masa al manejarla, pero la mayor y yo la manejábamos sin ninguna complicación.

Hacemos una bola con la masa, la tapamos con film transparente y la dejamos reposar durante 1 hora, a temperatura ambiente. Su aspecto es más o menos así. Su olor, irresistible.



Pasado el tiempo de reposo, solo nos queda formar los palitos para hornearlos. Vamos cogiendo bolitas de masa del tamaño de una nuez. Las hacemos rodar sobre la mesa de trabajo para formar los palitos. Aunque parece que cualquiera puede hacerlo, lleva su truquito para que la masa no se rompa. Deben ser movimientos rápidos. Si tocamos demasiado cada bolita, la mantequilla se calentará mucho, y la masa perderá consistencia, lo que hará que sea más difícil su manejo.


A la vez que estiramos vamos abriendo los dedos para que sea uniforme.


El grosor y longitud de los palitos es cosa de cada uno. A mí me resultó cómodo hacerlos así, como veis en las fotografías. Si decidís hacerlos más gruesos o más largos, estad pendientes del horno para que no se quemen o se queden sin cocer bien.


Los vamos situando sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal. No hace falta que los separéis mucho, pero tampoco los pongáis pegados, porque en el horno se unirán si están demasiado juntos. Con 1cm entre uno y otro es suficiente. Mientras les damos forma, precalentamos el horno a 200ºC, con calor arriba y abajo.




Cuando los tengáis todos (a mí me cupieron todos en una sola bandeja), espolvoreadlos por encima con un puñadito de sal gorda. Horneadlos a 180ºC durante unos 20 minutos, calor arriba y abajo. Sabréis que están hechos porque se dorarán ligeramente, y tomarán un color rojizo del queso al fundirse.


Pasado el tiempo, saca la bandeja del horno y déjalos enfriar sobre una rejilla.

¡Se comen solos! Ya me contaréis qué tal, porque con lo fácil que es esta receta, no podéis privaros de probar este sabor.

Se conservan bien en una lata, aunque ya os digo que no llegaréis a tener que decidir dónde guardáis los sobrantes.

¡Nos vemos en la próxima, a ver si con mejores noticias! ¡Mente positiva, que es lo que más cuesta!