El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

sábado, 19 de septiembre de 2020

MUFFINS DE CHOCOLATE ESTILO “STARBUCKS”



Tarde de lluvia... Apetecía encender el horno, y apetecía también chocolate. Por eso elegí esta receta que nunca falla.

La original es del blog de María Lunarillos, y adaptarla es un juego de niños. Nivel de complejidad: muy fácil.

INGREDIENTES: (Para unos 10-12 muffins)

- 180g de harina de arroz
- 80g de almidón de maíz
- 5g de Psyllium
- Una puntita de cucharilla de goma xantana
- 50g de cacao en polvo desgrasado sin azúcar
- 7g de bicarbonato sódico
- 120g de perlas de chocolate
- 200g de azúcar
- 125 ml de leche
- Un huevo
- 2 yogures griegos sin azúcar (250g)
- 125 ml de aceite (yo he puesto de girasol)
- Una cucharadita de extracto de vainilla

Y para terminar, 80g más de perlas de chocolate para ponerles por encima antes de hornear.

ELABORACIÓN:

La forma de proceder es diferente a la receta original. Las masas sin gluten necesitan un poco más de aire en la preparacón, con lo que he seguido los pasos que realizo habitualmente al hornear repostería.

Ponemos el horno a precalentar a 200ºC, calor arriba y abajo. Así estará listo para cuando terminemos la mezcla, y podremos hornear enseguida los muffins.

Tamizamos las harinas junto con el cacao en polvo, psyllium, xantana y bicarbonato. Reservamos.
Batimos el huevo junto con el azúcar, con el accesorio de varillas. Cuando la mezcla esté homogénea, añadimos la leche, y a continuación, el aceite.


Cambiamos las varillas por la mariposa y vamos añadiendo poco a poco la mezcla de harinas. 
Para finalizar, cuando todo esté bien integrado, añadimos las perlas de chocolate. El aspecto final de la masa debe ser más o menos así.


Ya solo nos queda rellenar los moldes para muffins. Quise hacerlos con los tradicionales, pero me di cuenta de que no tenía ninguno. Elaboré 4 con papel de horno, pero no quedaron lo suficientemente apretados y se abrieron demasiado en el horno, así que no me gustó mucho el resultado. Si los compráis hechos, no tendréis este problema.


A continuación, ponemos el resto de las perlas de chocolate sobre la masa. Veréis que al hornear se derriten pero no pierden la forma, quedando un resultado muy profesional.


Introducimos la bandeja sobre una rejilla a media altura, y bajamos la temperatura del horno a 175ºC.
Me encanta observar la repostería mientras se hornea, sobre todo en los primeros minutos.


El tiempo de horneado es de unos 25-30 minutos, según cómo sean de grandes vuestros muffins. Es mejor que queden poco hechos a no pasarse en el horneado, porque se secarán y la textura no será la ideal.


Comprobamos el punto de cocción con un palillo que deberá salir seco. Yo tengo un termómetro que cambia de color cuando el interior de la masa está caliente, así que nunca falla. Os lo recomiendo. Es de la marca Nordic Ware, y cuesta sobre 10 euros.
Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Como veis, los horneados en papel, a pesar de que han subido, no tienen “copete”. De hecho, el centro apenas ha subido. Esto demuestra la importancia de saber elegir el molde correcto, porque la masa es la misma.

Ya veréis qué aroma se queda en vuestra cocina. La repostería es el mejor ambientador de hogar que existe.


Es una delicia abrir el envoltorio de un muffin y observarlo “desnudo”.


Esta receta merece mucho la pena porque no supone un gran esfuerzo, y el resultado es espectacular. Triunfan allá donde van, por su estética y por lo ricos que están. Su interior es jugoso y con un fuerte sabor a chocolate. No son demasiado dulces, algo que para mí es lo ideal. ¡No dejéis de hacerlos, os sorprenderán!


lunes, 31 de agosto de 2020

BIZCOCHOS DE SOLETILLA O SAVOIARDI



¿Cuánto hace que no saboreáis un bizcocho de soletilla? Realmente es algo difícil de encontrar para un celíaco.
Existen marcas que los comercializan, y puedo decir que están buenos, pero el precio es prohibitivo. Y cuando veáis los ingredientes que llevan, os pasará como a mí, pensaréis que por lo que vale un paquete se pueden hacer cientos de bizcochos. Es una receta que no puede ser más fácil, a mí me ha sorprendido, estoy convencida de que es imposible que salga mal.
Su nombre original es italiano, “Savoiardi”, que es el plural de “biscotto savoiardo”, o galleta saboyana.
Fueron inventados a finales del siglo XV en la corte del Duque de Saboya, creados para la ocasión de la visita del rey de Francia. Fueron reconocidos como las galletas oficiales de la corte. Al margen de la historia, que siempre es curiosa, la verdad es que están buenísimos. Y la versión sin gluten no envidia en absoluto a la que se hace con harina de trigo. Creo que una persona cualquiera difícilmente los distinguiría.
Si tenéis huevos, almidón de maíz, azúcar y 30 minutos de tiempo, tendréis estos deliciosos bizcochos de soletilla. Ya sabéis que son el elemento fundamental del famoso tiramisú italiano y de las Carlotas. 

INGREDIENTES: 

- 4 huevos a temperatura ambiente (muy importante)
- 120g de azúcar
- 120g de almidón de maíz
- Puntita de cuchara de goma xantana
- Azúcar glas para espolvorear.

ELABORACIÓN:

Separamos las claras de las yemas.
Ponemos el horno a precalentar a 200ºC.
Montamos las claras a punto de nieve (de ahí que sea tan importante que no estén frías, si no, no montarán igual). Durante el proceso, añadimos el ázúcar en forma de lluvia.



El aspecto final de las claras montadas, ya lo conocéis. Deben hacer “picos duros”. Esto es, al darle la vuelta a las varillas, la mezcla vence a la gravedad, y los picos siguen hacia arriba.



A continuación, añadimos las yemas, y batimos durante apenas unos segundos, el tiempo suficiente para que se integren.



Por último, tamizamos la harina junto con la xantana sobre la preparación, y mezclamos con movimientos envolventes. Pensad que es una masa sin levadura química, por lo que lo único que le dará esponjosidad será el aire atrapado en las claras de huevo a punto de nieve.



Al finalizar, la masa tendrá más o menos este aspecto:



Para darles la forma de “dedo” a nuestros bizcochos, introduciremos la mezcla en una manga pastelera. También puede ser una bolsa de congelación si no tenéis manga. No se necesita boquilla, tan solo hacer un corte de más o menos un dedo de ancho. Para llenar la manga, os recomiendo que la pongáis sobre un recipiente, yo utilizo el vaso de la batidora. Se trabaja mucho más cómodo así.



Forramos una bandeja de horno con papel sulfurizado y comenzamos a hacer “churritos” con nuestra manga. 



Vamos a necesitar varias bandejas. Con las cantidades de esta receta salen unas 4 bandejas de horno, con una docena de bizcochos en cada una. Parecen muchos pero... ¡ya me contaréis lo que duran!

Espolvoreamos cada bizcochito con azúcar glas. Esperamos 3-5 minutos y volvemos a espolvorear. 



Introducimos en el horno precalentado y bajamos la temperatura a 190ºC. Horneamos durante aproximadamente  8 minutos, dependiendo del horno. Veremos que la superficie se dora levemente y los bordes inferiores también. En ese momento sabremos que están hechos. Veréis que crecen en el horno, y luego al sacarlos se encogen un poco. Es el proceso normal.



Mientras se hornea una bandeja, preparamos la siguiente. 
Sacamos la bandeja del horno. Es mejor no tocarlos durante los primeros minutos, pues son muy frágiles. Tras 3-5 minutos, ya podremos despegarlos del papel (sí, se adhieren un poquito) y ponerlos sobre una rejilla. Si los manipuláis con cuidado, no se romperán. Además, la goma xantana ayudará en este paso, por eso decidí ponérsela.



¡Y ya está! ¡No me diréis que es una receta difícil! Sólo queda prepararse un café o un té para degustar este dulce tan delicioso. Su exterior es seco, pero su interior es como una nube, muy esponjoso.



¡Son súper ligeros!



¡Hacedlos y me contáis! ¡A ver si sois capaces de comer solo uno!










martes, 18 de agosto de 2020

HELADO DE TARTA DE QUESO Y COULIS DE FRUTOS DEL BOSQUE

 



Hoy traigo una receta fresquita, deliciosa, y muy difícil de encontrar sin gluten, al llevar galletas la receta original. Pero como digo siempre, la ventaja de hacer estos caprichos en casa ¡es que no hay límites!
Se compone de dos partes: una primera elaboración del coulis, que podéis utilizar también para rellenar o recubrir tartas, como acompañamiento de cualquier otro helado o como el toque final para cremas o yogures. La otra elaboración es la “tarta de queso” en sí. Al final uniremos las dos preparaciones para conseguir una apariencia marmolada y un sabor inigualable. 
La receta no lleva mejorantes como el estabilizante o la dextrosa que mejoran notablemente su textura al impedir que el agua se congele y forme cristales de hielo, pero os aseguro que para una cocina casera como la que hoy nos ocupa, no es necesario. ¡Vamos allá!

INGREDIENTES:

Para el coulis: (utilizaremos 200g de la mezcla)
- 200 g de fresas
- 200 g de moras
- 100 g de arándanos 
Podéis cambiar las proporciones o bien añadir frambuesas o cambiarlas por cualquiera de las 3 que yo pongo. Yo lo hice con esas 3 que tenía naturales de la cosecha de mi padre, ¡y quedó genial!
- 250 g de azúcar.
- El zumo de un limón 
- 1 cucharada de maizena.


Para la mezcla de tarta de queso:
- 500ml de nata para montar
- 300g de queso crema
- 2 cucharadas de miel
- 75g de azúcar
- 12 galletas tipo María, ¡sin gluten, claro!

ELABORACIÓN:

En primer lugar preparamos el coulis. Ponemos todos los ingredientes en un cazo a fuego medio y removemos hasta que veamos que los frutos del bosque se van deshaciendo y la mezcla comienza a espesar. 
Retiramos del fuego y pasamos por la túrmix. Podéis omitir este paso si os gusta encontraros trocitos. Yo la trituro y luego la cuelo para que quede finísima, que es como nos gusta en casa.
Reservamos en la nevera hasta el momento de su utilización.

Para preparar la mezcla de tarta de queso, simplemente batimos todos los ingredientes excepto las galletas. 


¡Así de sencillo! Ahora solo queda enfriar muy bien la mezcla antes de ser mantecada en la heladera. Cuando esté bien fría (mínimo 6 horas), ponemos en la heladera y mantecamos durante 30-40 minutos hasta que esté lista, teniendo la precaución de añadir las galletas troceadas en los últimos 5 minutos.
Si no tenéis heladera, ya sabéis que tenéis que poner la mezcla directamente en el congelador y batirla cada 20-30 minutos durante las primeras horas, para evitar que se formen cristales de hielo. Cuando esté casi listo, añadimos las galletas troceadas, mezclamos con cuidado y volvemos a poner la mezcla en el congelador.

Por último, solo nos queda preparar el helado tal y como será presentado. Para ello, elegimos el recipiente donde lo guardaremos y vamos poniendo cucharadas del helado ya mantecado, y encima cucharadas del coulis.



Removemos con un cuchillo o palito de madera para conseguir ese efecto “jaspeado”.



Continuamos añadiendo más y más cucharadas que iremos intercalando y removiendo hasta terminar con las dos mezclas. Veréis que la proporción ideal es, por cada 3 ó 4 cucharadas de helado, una de coulis. Como supondréis, debéis ser rápidos en esta tarea. No os entretengáis en hacer fotos como yo 😅, o de lo contrario el helado se derretirá, perderá el aire logrado con el mantecado y la textura ya no será tan agradable. De ahí que no tenga la foto del molde lleno, ¡perdón!

Ya solo queda dejarlo en el congelador durante unas horas para que madure y los sabores se entremezclen y se hagan intensos.

Creo que es el mejor helado de tarta de queso que he probado en mi vida. ¡Y no es porque lo haya hecho yo!

Podéis combinarlo con unos barquillos caseros sin gluten, ¡es el complemento perfecto! ¡Que lo disfrutéis!


lunes, 20 de julio de 2020

BUNDT CAKE AL PERFUME DE NARANJA Y CHOCOLATE




El bizcocho que traigo hoy tiene un rico sabor. La mezcla de naranja y chocolate es en mi opinión de las mejores, y en este caso lo que se utiliza es el agua de azahar, de un sabor aún más intenso. 
La receta es de un libro italiano de bundt cakes, que me encanta. Aún no he encontrado una receta que no me haya gustado.


Es un libro precioso, las imágenes son realmente espectaculares. Os lo recomiendo sin duda. Además, ¡adaptar las recetas al mundo sin gluten no puede ser más fácil!

INGREDIENTES:

- 180g de harina de arroz
- 90g de almidón de maíz
- 30g de cacao puro
- 5 huevos
- 50g de aceite de girasol
- 50g de chocolate para fundir
- 200g de azúcar
- 150g de yogur griego
- 1/2 cucharadita de sal
- 8g de levadura química
- 20g de agua de azahar
- 1 cucharadita de Psyllium
- Puntita de cuchillo de goma xantana.

ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 200ºC.
Fundimos el chocolate al baño maría o en el microondas y reservamos.
Mezclamos los huevos con el azúcar, hasta que blanqueen, durante al menos 7 minutos.
Mientras tanto, mezclamos en un bol las harinas, el cacao, el psillium, xantana, levadura y sal. Reservamos.
Mezclamos el aceite con el agua de azahar y reservamos. Mezclamos el yogur con el chocolate ya templado. Añadimos esta mezcla al bol de los huevos y el azúcar y bajamos la velocidad del robot. Comenzamos a añadir la mezcla de harinas, alternando con la de aceite y agua de azahar.

Engrasamos un molde con mantequilla y lo espolvoreamos con harina.

Introducimos en el horno y bajamos la temperatura a 180ºC. Horneamos con calor arriba y abajo, en la parte central del horno.

Comprobamos la cocción como siempre, con un palillo que deberá salir limpio.

Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.




 Cuando esté frío, espolvoreamos azúcar glas sobre su superficie.

La textura es muy jugosa y el sabor... ¡simplemente perfecto!







sábado, 6 de junio de 2020

KUGELHOPF


¡Lo que nos gusta la repostería tradicional europea!
Porque, no nos engañemos, es muy difícil, según en qué sitios, poder probar sus exquisiteces sin gluten. 
Esto fue lo que nos pasó hace 2 años cuando visitamos Alsacia y la Selva Negra. Allá donde mirases, Kugelhopf por todos lados. Y ninguno apto. ¡Por suerte no hay nada sin gluten que no pueda conseguirse en casa!
Se dice que el Kugelhopf fue llevado a Alsacia por María Antonieta, por lo que su origen quedaría entonces atribuido a Austria.
Pero, ¿qué mas da? Lo importante es su sabor. Se trata de un pan dulce, de la misma familia que un brioche, aunque con alguna peculiaridad. Se hornea tradicionalmente en un molde de terracota, como el rojo que veis en la foto. Yo no compré ninguno grande por el volumen que ocupaba, y también, por qué no decirlo, por su precio. Me compré ese pequeño porque tampoco quería perder la oportunidad de tener un molde típico alsaciano. Pero en realidad este Kugelhopf está horneado en un molde de acero fundido.

La receta es de un librito que compré allí, "La pâtisserie alsacienne". Me atreví a desglutinizarla, no sin miedo, porque estas masas que necesitan fermentar, no son tan fáciles de adaptar como las que utilizan levadura química. ¡Pero el resultado me convenció! Vamos a ello.

INGREDIENTES: 


- 400g de almidón de maíz.
- 100g de fécula de patata.
- 100g de almidón de mandioca.
- 50 ml de licor de cereza (Kirsch) Yo como no tenía le puse 20 ml de licor de piruleta y 30 ml de ron miel.
- 75g de uvas pasas.
- 250 ml de leche entera.
- 7g de levadura seca de panadería.
- 180g de mantequilla.
- 120g de azúcar glas.
- 3 huevos.
- 1/2 cucharadita de sal
- 10g dePsyllium.
- 10g de Xantana.

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos será remojar las pasas en el licor elegido.



A continuación, haremos un prefermento. Para ello, templaremos la mitad de la leche y espumaremos en ella la levadura seca. Añadiremos harina hasta conseguir una masa suave. Dejamos levar hasta que doble su volumen.

En un bol, templaremos la otra mitad de la leche y derretiremos en ella la mantequilla. Hacemos un volcán con la harina restante, el Psyllium, la Xantana, la sal y ponemos en el centro la mezcla de leche y mantequilla. Integramos.
Añadimos los huevos y el azúcar. Agregamos el prefermento y por último las pasas y el licor.
Mezclamos hasta que la masa sea homogénea.  Su aspecto final es más o menos así.


Hacemos una bola con ayuda de una rasqueta. Dejamos levar tapado con film transparente, en una zona cálida, alejada de corrientes de aire.


En poco más de una hora, la masa habrá doblado su volumen, y podremos continuar con la receta.


Engrasamos el molde elegido. Será fundamental que tenga un agujero en el centro. 
Ponemos una almendra en cada una de las hendiduras del molde, o bien distribuidas a lo largo del fondo. Y vertemos la masa en él.

Fijaos qué montón de masa, 600g de harina. Desgasificamos bien apretando con las manos mojadas, para que la masa se adapte bien al molde y no queden bolsas de aire.
Como en el caso de mi molde, la masa desgasificada llegaba casi hasta el borde, decidí retirar una buena cantidad. Porque la masa debe volver a levar antes de hornear, y supuse que se desbordaría si dejaba la totalidad. 


Dejamos levar de nuevo, en mi caso fue el tiempo suficiente para que el horno se calentase a 200ºC.


¡Y listo para hornear! Lo meteremos al horno y bajaremos la temperatura hasta 180ºC, calor arriba y abajo, rejilla central. Estará listo en unos 40-45 minutos.



Mirad cómo creció ya en el horno. Si hubiese dejado la totalidad de la masa, se habría desbordado, sin duda.



Desmoldamos tras 10 minutos y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Antes de servir, y una vez frío, espolvoreamos bien con azúcar glas. Si lo hacéis en caliente, el azúcar se absorberá y no quedará tan bonito. 
El interior es una delicia, es un bocado tierno, que con las pasas se vuelve más especial.
¡Muy feliz con el resultado!













viernes, 29 de mayo de 2020

TARTA "DRIP CAKE" DE CHOCOLATE


Este año, para el cumpleaños de mi hija mayor quise hacer una tarta diferente. No sabía muy bien cuál hacer, pero tenía claro que debía ser de chocolate. Así que consultando mis libros de repostería e Internet, decidí que sería una "Drip cake". Es el nombre inglés con el que se designa a estas tartas que "chorrean". Y, como no, debía chorrear chocolate. Son tartas muy vistosas, de esas que entran por los ojos, pero además, tenía que estar rica. A juzgar por la carita y los comentarios de mis hijas, conseguí, no sin esfuerzo, ambas cosas.

Como no me gustan las cosas fáciles, decidí probar una versión de bizcocho muy distinta a las que hago normalmente. Se trata de un bizcocho que incluye entre sus ingredientes agua hirviendo. ¿Para qué? Pues la finalidad realmente no la sé, pero al ser un bizcocho taaan hidratado, el resultado es absolutamente esponjoso, húmedo, lo que le hace un bizcocho ideal para tartas. Supe documentándome que Nigella Lawson lo tiene entre sus recetas, así que ya no dudé. El resultado, espectacular. Un bizcocho con un intenso sabor a chocolate y una jugosidad indescriptible.
El relleno y cobertura es una buttercream de merengue suizo de chocolate. Una bomba calórica, en realidad. ¡Pero un sabor...! Que para un día bien merece la pena. Conseguir la textura adecuada es quizá la parte más complicada de la receta, pero si seguís los pasos tal y como los pongo, ¡es pan comido! 
Me costó tanto hacer esta tarta, que pensé que sería la última vez. Pero tras probarla y ver el impacto en mis hijas, creo que no podré resistirme. ¡Vamos a ello!

INGREDIENTES: 

Para el bizcocho: (para el tamaño de mi molde, yo utilicé el doble de ingredientes, hice dos recetas de bizcocho)

- 2 huevos M
- 75g de mantequilla derretida
- 250g de azúcar blanca
- 120g de harina de arroz
- 60g de almidón de maíz
- 2 cucharaditas de levadura química
- 60g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 180 ml de leche
-150 ml de agua hirviendo 

Para la buttercream de merengue suizo: 

- 300g de azúcar glas
- 150g de clara de huevo (aprox. las claras de 4 huevos M)
- 450g de mantequilla sin sal, de buena calidad, cortada en trozos y a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de extacto de vainilla
- 100g de chocolate negro de cobertura fundido


 Para el almíbar de chocolate: 

- 150g de agua
- 150g de azúcar
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1/2 cucharadita de cacao puro en polvo sin azúcar

Para la cobertura de chocolate:

- 200 g de chocolate negro de cobertura (tened preparado algo más, por si acaso)
- Virutas de chocolate, huevos Kinder Sorpresa, Kinder Schoco bons, Conguitos...


ELABORACIÓN:  

Primero de todo, elaboraremos el bizcocho. Tened en cuenta que lo llamativo de esta tarta es que tenga altura, y no tanto que tenga mucho diámetro. Yo no tengo (curiosamente) ningún molde de menos de 24cm, así que usé el mío de esa medida. Tuve para ello que hacer dos recetas iguales de bizcocho, para conseguir altura, y para darle aún más efecto, después recorté los bizcochos con un aro, para que la tarta fuese un poquito más pequeña y destacase más la altura. Los recortes están deliciosos para el desayuno o merienda, ¡no se tira nada!
Si tenéis moldes de 20 cm e incluso menos, podéis utilizar una sola receta de bizcocho, y repartirla entre dos moldes. 

La forma de hacer el bizcocho es un poco diferente a lo que estamos acostumbrados. 
Tamizamos las harinas y el cacao y  lo mezclamos junto al azúcar y la levadura química. Agregamos entonces la mantequilla derretida y los huevos y mezclamos bien.


 El resultado es una mezcla con textura de arena mojada.


Añadimos entonces la leche y continuamos mezclando.
Mientras se homogeiniza, hervimos el agua en un cazo o hervidor. Se lo añadimos a la mezcla y batimos bien. 
Ojo en este caso, pues veréis que la masa se queda pegada a las paredes, y el robot solo bate el líquido que queda en el centro. Despegad bien la masa de las paredes con una espátula, de lo contrario no conseguiréis que sea homogénea y no se conseguirá un buen resultado. La masa parece chocolate a la taza, pero no tan denso. ¡Y tiene un aroma!
Veréis que la masa  es suuuper líquida. Tened en cuenta que si utilizáis un mode desmontable, deberéis poner un papel de horno entre la base y el aro, de lo contrario goteará y una parte caerá a la solera del horno. Si utilizáis uno cerrado, lógicamente no habrá problema.
Engrasamos nuestro molde e introducimos en la rejilla central del horno precalentado a 200ºC. Bajamos la temperatura a 180ºC tras introducirlo. Con estas cantidades, el bizcocho estará listo en unos 30 minutos (ya sabéis que cada horno tiene sus peculiaridades, vigilad bien la primera vez que lo hagáis).  Comprobad como siempre el grado de cocción, con un palillo que deberá salir limpio.
Este es su aspecto recién sacado del horno.  Dejamos enfriar sobre una rejilla, los primeros minutos dentro del molde, porque ya veréis que es un bizcocho muy frágil.



Os recomiendo que horneéis el bizcocho al menos un día antes del montaje de la tarta. Así os garantizaréis que esté bien asentado y frío. Lo ideal es hacerlo dos días antes, y montar la tarta justo el día anterior, para que se asienten los sabores.

Para preparar el almíbar, ponemos los ingredientes en un cazo a fuego medio-bajo, y esperamos a que hierva. Al cabo de unos 7-10 minutos, estará listo. Comprobamos con una cucharilla. Al dejar caer el líquido, deberá hacerlo más despacio de lo habitual. Lo llamamos el punto de "hebra floja". Dejamos enfriar.

Para preparar la buttercream de merengue suizo, necesitaréis un termómetro de cocina, aunque utilicéis claras pasteurizadas. Porque si os pasais de temperatura las claras se cuajarán y se estropeará la elaboración. Y si os quedáis cortos, no es seguro su consumo sin riesgo de contaminación alimentaria, en caso de que no sean pasteurizadas.
Para prepararlo, lo primero que debemos hacer es introducir el bol donde batiremos las claras en el frigorífico, por un mínimo de media hora.
Ponemos el azúcar y las claras de huevo en un recipiente al baño maría. Recordad que el agua no debe hervir ni tocar el recipiente pequeño que contiele la mezcla. Removemos con unas varillas.


Guiándonos por el termómetro de cocina, dejamos en el fuego hasta que alcance la temperatura de 60ºC, removiendo despacito continuamente. Las claras se cuajan a una temperatura superior a los 65ºC, así que permaneced atentos. 
 





Cuando la mezcla alcance los 60ºC, retiramos del fuego. Dejamos entonces enfriar la mezcla hasta los 45-50ºC, y en ese momento sacamos el bol de la nevera y comenzamos a montar las claras. Robot de cocina con potencia media-alta, unos 10 minutos.
Sabréis que están listas cuando la mezcla tenga un aspecto brillante y haga "picos duros", esto es, desafía la ley de la gravedad. Estarán pegadas al bol, y los picos aguantarán firmes en las varillas, aunque les demos la vuelta.


Cambiaremos las varillas por la mariposa. Añadimos el extracto de vainilla. Después, añadiremos la mantequilla. Lo haremos poco a poco, sin prisa, viendo cómo se integra en la mezcla. Puede ocurrir que a mitad de la mantequilla la mezcla tenga un aspecto como cortado. No es un problema. Seguid tal cual y veréis cómo vuelve a recuperar la textura inicial.


Por último, añadimos  el chocolate fundido y atemperado, poco a poco.


Id rescatando la mezcla que se queda pegada en las paredes, para que sea todo homogéneo.
Si no habéis seguido bien todos los pasos, incluyendo un correcto enfriado, puede ser que la mezcla sea más líquida de lo normal. No os preocupéis. Introducidla en la nevera durante una media hora y arreglado.

Llega la parte más difícil, el montaje de la tarta. Tened paciencia y afianzad todos los pasos.

Lo primero que hay que hacer, es recortar los bizcochos. Para ello, sabéis que yo uso una lira. Podéis ver la foto en la receta de la tarta Selva Negra. Dividimos cada bizcocho en dos partes, quitando además el "copete" en el caso de haberlo hecho. Hacedlo con cuidado porque es un bizcocho que se desmiga mucho. Quizá si se hiciese con trigo no sería tan frágil. También os digo que, aunque se rompa, no todo está perdido. Luego irá cubierto, y aunque el corte no sea espectacular, la apariencia y el sabor sí lo serán. Ánimo.


Comenzamos poniendo el almíbar en la primera capa de bizcocho, de forma generosa. A continación, cubrimos con una capa de buttercream. Tapamos con la segunda capa de bizcocho, que emborrachamos también, y volvemos a cubrir con buttercream. Yo utilizo uno de los aros para tartas para que todo mantenga la estructura. Para mí, se ha vuelto imprescindible. He de decir que en esta tarta, debido a su altura, no pude utilizarlo hasta el final.


Vamos poniendo y emborrachando las planchas de bizcocho en cada capa, y cubriendo con buttercream.

Por último, cubrimos toda la tarta con almíbar y después con la cobertura sobrante. No os preocupéis, os aseguro que llega de sobra.
Juro que hice fotos de la tarta con todas sus capas y ya recubierta. O quizá lo soñé, porque no están en mi teléfono

Introducimos la tarta en la nevera mientras derretimos el chocolate de cobertura. En la nevera, no en el congelador. Si hacéis esto, según echéis el chocolate por encima se endurecerá, y no conseguiréis los "chorretes". Lo digo por experiencia (sí, tuve la absurda idea de meter la tarta al congelador). 
Tened preparada bien a mano la decoración elegida, deberá incluirse mientras el chocolate esté aún caliente para que se quede pegada.

Ponemos el chocolate en una manga pastelera, y comenzamos a esparcirlo sobre la tarta, por encima y en los laterales, formando los típicos chorretones que veis en la fotografía. 
Por último, poned por encima la decoración y ...¡Voilà! ¡Tarta lista!

Siento no tener fotografías del final del proceso, estaba sola en la cocina para mantener la sorpresa y no podía echar el chocolate a la vez que hacía la fotografía... ¡Sobre todo porque quería que quedase bien!

No tengo una buena fotografía del corte, pero allá va la que tengo. Y digo que no es buena porque apenas se ve la última capa, que era tan gordita como las demas. Pero para que os hagáis una idea de cómo queda, creo que es suficiente.


No puedo decir que sea una tarta fácil, pero como digo siempre, ¡si yo he podido hacerla, cualquiera puede!¡Ánimo!