El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.
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domingo, 12 de marzo de 2023

SEMIFRÍO DE SAN VALENTÍN



Este año, por San Valentín, se me ocurrió montar un semifrío con mezclas que pensé que funcionarían.
El sabor quedó impresionante, y en casa se siguen acordando del postre del 14 de febrero, pidiéndome que lo repita enseguida.
Al final de la receta os dejo un vídeo para que veáis el montaje, por eso es que esta entrada no tiene fotografías.

INGREDIENTES Y ELABORACIÓN:

Para el bizcocho Red Velvet.
Tenéis la receta Aquí . Yo hice la mitad de la receta y aún así me sobró bizcocho. ¡Desapareció en menos de 24 horas! 

Para la crema de mascarpone:
- 250g de mascarpone
- 75g de azúcar
- 2 yemas de huevo
- 20g de agua
- 2 hojas de gelatina neutra
- 30 ml de leche
Ponemos en un cazo el agua con el azúcar. Calentamos hasta los 121ºC. 
Mientras alcanza la temperatura, batimos las yemas con unas varillas. 
Cuando el almíbar alcance la temperatura, lo vertemos en hilo sobre las yemas, sin dejar de batir.
Cuando la mezcla esté homogénea, añadimos el mascarpone poco a poco y batimos hasta conseguir una textura crema, aireada y esponjosa.
En este punto hidratamos las hojas de gelatina, y calentamos la leche.
Escurrimos bien la gelatina y la echamos en la leche, en un bol grande. Para finalizar, vamos añadiendo la crema de mascarpone a la mezcla de gelatina y leche, removiendo con movimientos envolventes. Utilizamos la crema inmediatamente.

Para la mousse de frambuesa: 
- 250g de frambuesa
- 3 hojas de gelatina
- 50g de azúcar
- 2 claras de huevo

Trituramos las frambuesas y a continuación colamos para que no quede ninguna pepita. 
Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría durante unos 5 minutos. 
Montamos las claras a punto de nieve. Cuando estén semimontadas, añadimos el azúcar.
Calentamos el puré de frambuesas a fuego suave y le añadimos las hojas de gelatina escurridas.
Añadimos la mezcla de frambuesas y gelatina a las claras montadas, removiendo con movimientos envolventes. Utilizamos la crema inmediatamente.

Para la geleé de frambuesa:

- 4 cucharadas de mermelada de frambuesa
- 1/2 hoja de gelatina

Hidratamos la gelatina en agua fría durante unos 5 minutos.
Calentamos la mermelada levemente en el microondas y le añadimos la gelatina escurrida.
Utilizamos inmediatamente.

Para el polvo de galleta:
- 100g de galletas sin gluten
- 40g de mantequilla

Trituramos las galletas hasta que sean polvo y añadimos la mantequilla derretida. Mezclamos bien. 


MONTAJE DE LA TARTA: 

Día 1:

Hacemos el bizcocho red velvet, horneándolo en una bandeja.
Cortamos la plancha de bizcocho con el molde en forma de corazón, de manera que alineando todos los corazones se alcance la longitud total del molde donde haremos el semifrío.
Cuando tengamos las formas listas, preparamos la crema de mascarpone. 
Vertemos un poco de crema sobre la base del molde interior, esto es, un molde que debe caber en el molde final. Colocamos los corazones bien alineados, pegando unos con otros con crema si fuese necesario.
Ponemos la crema restante sobre los corazones, hasta que estén totalmente cubiertos.
Llevamos al congelador.

Día 2:

Preparamos la gelée de frambuesa. Colocamos sobre el molde grande, en el que habremos colocado un tapete. Si no disponemos de él, podemos verter la gelée aún caliente sobre un papel de horno y enfriar. Una vez fría, podemos cortarla con un pequeño cortador de la forma deseada, y colocar a continuación sobre el molde grande. Congelamos.

Día 3: 

Preparamos el polvo de galletas. Reservamos.
Preparamos la mousse de frambuesa.
Vertemos una parte que cubra el fondo del molde grande, sobre las formas de gelée de frambuesa.
Desmoldamos el molde pequeño y colocamos dentro del molde grande (cuidado con la posición de los corazones, tenedlo en cuenta para que finalmente queden al derecho).
Cubrimos con el resto de mousse de frambuesa.
Para finalizar, colocamos una capa de polvo de galleta.
Congelamos durante al menos 24h.

La noche previa al día de su consumo, sacamos del congelador el semifrío y lo desmoldamos. Conservamos en el frigorífico. Cuando se descongele por completo, podremos saborear las texturas en todo su esplendor.

Os dejo el vídeo para que veáis cómo se monta. Sé que no todos tenéis los dos moldes y el tapete, pero estoy segura de que encontraréis los sustitutos adecuados.



¡No dejéis pasar esta delicia! Usad las elaboraciones juntas o por separado, pero probadlas!







 








domingo, 22 de enero de 2023

TARTA SAN MARCOS

La tarta San Marcos es un clásico que gusta mucho en casa. Ese sabor de la yema tostada unido al de la nata, nos parece la combinación perfecta. Cuando pregunté a mi familia sobre las posibilidades del relleno, me sorprendieron. No querían capa de trufa sino de crema pastelera. Hay que reconocer que una buena crema pastelera siempre queda bien en una tarta. Y así lo hice: una capa de nata montada y otra de crema pastelera, y para coronar, la cobertura de yemas. Quedó deliciosa.


INGREDIENTES: 

Para el bizcocho genovés:

- 4 huevos M
- 80g de harina de arroz
- 40g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 120g de azúcar
- 1 pizca de sal

Para el almíbar (calado del bizcocho):

- 150g de azúcar
- 150g de agua
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1 chorrito de ron

Para la crema pastelera: 

- 250g de leche entera
- 25g de almidón de maíz
- 1 huevo
- 1 yema
- 1 cucharadita de azúcar vainillado
- 35g de azúcar
- 1/2 ramita de canela
- la piel de medio limón

Para la nata montada:

- 500ml de nata para montar (mínimo 35% de M.G)
- 100g de azúcar


Para la crema de yemas:

- 150g de azúcar
- 50 ml de agua
- 4 yemas de huevo
- 1 cucharada de almidón de maíz
- 1 cucharadita de extracto de vainilla

Para decorar: 

- Azúcar para quemarla con el soplete
- Almendra laminada

¿Qué te falta? ¿Tienes de todo? ¡Pues manos a la obra!


ELABORACIÓN:

Comenzamos elaborando el bizcocho.
Precalentamos el horno a 200ºC.
Mezclamos las harinas junto con el psyllium y la xantana, tamizamos. Reservamos.
Separamos las yemas de las claras. Batimos muy bien las yemas con  60 g de azúcar,  a máxima velocidad, hasta que la mezcla sea blanquecina y uniforme. Reservamos.



A continuacíón montamos las claras con la sal, a máxima velocidad. Cuando las varillas comiencen a dejar marca en las claras, agregamos el azúcar restante (60g) y batimos un minuto más. 



Volcamos las yemas en el bol de las claras y removemos con movimientos envolventes, hasta que el color sea uniforme.



Agregamos las harinas tamizadas y seguimos mezclando, con cuidado para que el aire se mantenga en la mezcla. Ten en cuenta que es un bizcocho que no lleva levadura, y el secreto de su esponjosidad lo da el aire presente en la masa.



Untamos el molde con mantequilla o spray desmoldante. Yo utilicé un molde de 20 cm de diámetro.
Vertemos la masa en el molde e introducimos en el horno, en la segunda posición empezando por abajo. 



Horneamos a 190ºC, calor arriba y abajo durante unos 30 minutos, comprobando el punto de cocción antes de sacarlo del horno. Dejamos enfriar sobre una rejilla.



Mientras se hornea el bizcocho, podemos preparar el almíbar. Simplemente ponemos todos los ingredientes en un cazo y dejamos a fuego suave unos diez minutos, hasta que veamos que la mezcla ha ganado en densidad. Debe ser líquida, pero al dejarla caer con una cuchara las gotas deben caer más lentamente que al principio. Apartamos del fuego y dejamos enfriar. Este almíbar lo utilizaremos para calar el bizcocho y que quede jugoso, como el que tomamos en las tartas de las pastelerías. No hay nada que más rabia me dé (lo digo siempre) que una tarta casera que parezca un bizcocho relleno. Una tarta es una tarta.

Preparamos la crema pastelera. Para ello, ponemos a calentar la leche junto con la canela y el limón.
Apartamos del fuego antes de que hierva y dejamos infusionar unos diez minutos, tapada. Colamos y añadimos el resto de ingredientes. Volvemos a poner al fuego, esta vez a fuego bajo, sin dejar de remover, hasta que espese. Ya estaría lista.

Preparamos la crema de yemas, poniendo a calentar el agua con el azúcar hasta que esta última esté totalmente disuelta. Apartamos del fuego y dejamos entibiar.
Mezclamos las yemas junto con el almidón de maíz y la vainilla y se lo añadimos al almíbar anterior, ya tibio. Ponemos de nuevo al fuego y removemos hasta que espese. Apartamos del fuego y dejamos templar.

Y por último, montamos la nata. Cuando esté semimontada añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la consistencia sea muy firme. Recordad que para ello tanto nata como bol deben estar muy, muy fríos. Con las claras ocurre al revés: cuanto más frías, peor montarán. Siempre los huevos a temperatura ambiente para la repostería.



Para que veáis el montaje de la tarta, he hecho un vídeo. Yo pongo una primera capa de crema pastelera, después otra de nata y por encima la crema de yemas, que espolvoreada con azúcar por encima, será quemada con el soplete. Para finalizar, capa fina de nata en el lateral de la tarta, lo suficiente para que se peguen las almendras que habremos tostado en una sartén. Y decoración con nata en el borde superior, con boquilla rizada. Pero esto ya va en gustos.



Conseguí que la tarta llegase intacta a pesar del viaje. Es algo que me obsesiona, que todo el trabajo se mantenga intacto durante los traslados. Da mucha rabia cuando se estropea. Además, el tiempo nos acompañó y pudimos tomarla al solecito, que siempre sabe mejor.



¿Te atreves a prepararla?




martes, 6 de julio de 2021

CLAFOUTIS DE CEREZAS

 


En plena temporada de cerezas, no podía faltar esta receta que es tan rica como sencilla. 
Es un postre de origen francés, de la zona de Limousin, cuya capital es Limoges. La cocina de Occitania es variada y deliciosa, y hoy día podemos reproducir grandes recetas como esta en casa, y sin gluten.
La receta original está hecha con cerezas, aunque es posible realizarla con otras frutas como fresas, arándanos... Deben ser frutas que no contengan mucha agua.
Su textura recuerda ¿cómo no? a las famosas crêpes, a ser una masa mayoritariamente constituida por huevo y leche.

La receta es una adaptación de mi amiga italiana Rosa María Zito, cuyo blog es oro molido. Yo puse menos cerezas porque mis hijas son un poco especiales para tomar fruta, y me conformo con que lo tomen así. Apenas lleva harina, por lo que es muy difícil distinguir de la receta original.

INGREDIENTES: 

- 400g de cerezas (la original lleva 700g)
- 250g de leche entera
- 100g de azúcar
- 40g de harina de arroz
- 40g de fécula de patata
- 3 huevos
- 1 vaina de vainilla o 1 cucharadita de aroma de vainilla
- 20g de ron (opcional)
- Azúcar glas para espolvorear.

ELABORACIÓN: 

Lavamos y deshuesamos las cerezas. Aunque la receta original francesa hace este postre con las cerezas con hueso, para mí es un placer poder tomar un bocado completo y masticarlo con suavidad. Me compré un deshuesador solo para poder hacer esta tarta. Las ponemos en un molde engrasado de unos 24-26 cm.



Tamizamos y mezclamos las dos harinas. Reservamos.
En un bol mezclamos los huevos junto al azúcar y las semillas del interior de la vaina de vainilla. NO consiste en batir, no deben hacer espuma. Simplemente mezclamos.
Añadimos la mezcla de harinas y mezclamos con un tenedor. Continuamos hasta que veamos que no quedan grumos. Agregamos la leche y volvemos a mezclar, siempre a mano. Por último, añadimos el ron y seguimos removiendo hasta que veamos que la mezcla es homogénea.


Para terminar con la preparación, vertemos el contenido del bol sobre el molde con las cerezas. Ya veréis que es una mezcla muy líquida.


Y ya solo nos queda meterlo en el horno. Estará precalentado a 200ºC, y bajaremos a 180ºC cuando introduzcamos el molde.


Con estas cantidades, en mi horno tardó en hacerse unos 50 minutos. 



Veréis que se infla, pero al sacar del horno vuelve a su tamaño original. Recordad que no lleva levadura y que los huevos tampoco están aireados, así que es lo normal.

Dejamos enfriar en el molde y espolvoreamos con azúcar glas.

Como veis, no tiene complicación alguna y es un postre muy resultón. Lo ideal es tomarlo templado. Debe refrigerarse si no va a comerse en el día, y he de decir que frío también está muy rico.

¡Daos prisa, es la época perfecta para hacerlo!
















lunes, 5 de abril de 2021

CHEESECAKE DE OREO Y CHOCOLATE BLANCO

 


Mi niña pequeña cumplía 9 años y le hacía ilusión de que su tarta de cumple fuese esta. Yo no pude ponerme más contenta, porque eso significaba que iba a tener que dedicarle menos tiempo del esperado a su tarta. Normalmente hago cosas más complicadas, con bizcochos horneados, almíbar, rellenos, coberturas, merengues... Y claro, esto me pareció un juego de niños. No por ello está menos buena, porque a decir verdad, está deliciosa. Por eso no he querido dejar de compartirla por aquí, porque es una tarta fácil y muy resultona.

INGREDIENTES: 

- ¡3 paquetes! galletas tipo Oreo sin gluten , de 165g cada uno.
- 50g de mantequilla sin sal
- 2 cucharaditas de aroma de vainilla
- 700 ml de nata para montar
- 250g de queso tipo Philadelphia
- 250g de chocolate blanco de cobertura
- 100 ml de leche
- 150g de azúcar
- 2 sobres de preparado para hacer cuajada, sabor lácteo.

ELABORACIÓN:

Para empezar elaboraremos la base de la tarta. Para ello, trituraremos un paquete entero de galletas, hasta que queden con textura polvo. 
Fundimos la mantequilla y la mezclamos con las galletas. Añadimos una cucharadita de aroma o esencia de vainilla y mezclamos muy bien.
A continuación, forramos la base de un molde desmontable (no puede ser de otra manera) con papel de horno y esparcimos nuestra mezcla, intentando que quede lo más uniforme posible. Yo utilizo un molde de 20 cm. Si es más grande, quedará más fina la tarta, algo que tampoco está nada mal.


Ponemos el molde en el frigorífico para que vaya endureciendo mientras hacemos la parte principal de la tarta. 
Tomamos un paquete de galletas Oreo y separamos las galletas propiamente dichas de la crema que llevan en su interior. Reservamos ambas partes.
Disolvemos los 2 sobres de cuajada en un vaso con los 100 ml de leche. Reservamos.
Ponemos en un cazo o en nuestro robot de cocina 600ml de nata (los 100ml restantes serán para decorar) , la crema de las galletas que hemos separado y el chocolate blanco troceado. Esperamos a que hierva y en ese momento añadimos el queso, el azúcar, la cuajada con la leche y una cucharadita de vainilla.
Calentamos de nuevo hasta que vuelva a hervir, y retiramos del fuego.  Es importante que esperemos hasta este punto para asegurarnos de que cuajará bien.
Vertemos sobre la base con cuidado.


Ahora es el momento de utilizar el tercer paquete de galletas. Reservamos entre 6 y 8 galletas para la decoración y troceamos el resto, en cuartos. Vamos introduciendo los trozos de galleta en nuestra tarta, antes de que cuaje. 


No os preocupéis porque la superficie no quede lisa. Con la decoración no se notarán nada esas imperfecciones. En cambio, resultará muy agradable encontrarse los “tropezones” de galletas en el interior de la tarta.
Metemos a la nevera y dejamos enfriar hasta que esté bien cuajada. Deberán ser al menos 3-4 horas. Ideal si es de un día para otro.
Para terminar, ya solo nos queda la decoración.
Montamos los 100 ml de nata restantes, que quede bien firme, añadiendo una cucharada de azúcar cuando esté casi montada. Cortamos por la mitad las galletas enteras reservadas. Os recomiendo hacerlo con un gesto firme, con decisión. Si no, se romperán. Sobre todo las galletas sin gluten son muy frágiles.
Después, picamos las galletas que teníamos reservadas, las que habíamos separado de la crema.
Ponemos la nata en una manga pastelera con boquilla rizada.
Esparcimos las migas de galleta por la superficie de la tarta, dejando unos cm de espacio en el borde para que la nata se pegue a la tarta.


De vosotros depende el espesor de esta capa. A mí me sobró la mitad del polvo de galletas.
A continuación, vamos haciendo decoraciones con la nata, alternando con las medias galletas reservadas.



¿Lo veis? Es una decoración muy sencilla. Ni qué decir tiene que esta es la que hago yo, ¡pero cada uno puede decorar como más le apetezca!
Finalizamos la decoración, completando el círculo entero. 


Desmoladamos... ¡y listo! Una tarta deliciosa con muy poquito trabajo. Ideal para los cumpleaños infantiles, ya que estas galletas suelen gustar mucho a los niños. ¡Ya me contaréis qué tal!


viernes, 29 de mayo de 2020

TARTA "DRIP CAKE" DE CHOCOLATE


Este año, para el cumpleaños de mi hija mayor quise hacer una tarta diferente. No sabía muy bien cuál hacer, pero tenía claro que debía ser de chocolate. Así que consultando mis libros de repostería e Internet, decidí que sería una "Drip cake". Es el nombre inglés con el que se designa a estas tartas que "chorrean". Y, como no, debía chorrear chocolate. Son tartas muy vistosas, de esas que entran por los ojos, pero además, tenía que estar rica. A juzgar por la carita y los comentarios de mis hijas, conseguí, no sin esfuerzo, ambas cosas.

Como no me gustan las cosas fáciles, decidí probar una versión de bizcocho muy distinta a las que hago normalmente. Se trata de un bizcocho que incluye entre sus ingredientes agua hirviendo. ¿Para qué? Pues la finalidad realmente no la sé, pero al ser un bizcocho taaan hidratado, el resultado es absolutamente esponjoso, húmedo, lo que le hace un bizcocho ideal para tartas. Supe documentándome que Nigella Lawson lo tiene entre sus recetas, así que ya no dudé. El resultado, espectacular. Un bizcocho con un intenso sabor a chocolate y una jugosidad indescriptible.
El relleno y cobertura es una buttercream de merengue suizo de chocolate. Una bomba calórica, en realidad. ¡Pero un sabor...! Que para un día bien merece la pena. Conseguir la textura adecuada es quizá la parte más complicada de la receta, pero si seguís los pasos tal y como los pongo, ¡es pan comido! 
Me costó tanto hacer esta tarta, que pensé que sería la última vez. Pero tras probarla y ver el impacto en mis hijas, creo que no podré resistirme. ¡Vamos a ello!

INGREDIENTES: 

Para el bizcocho: (para el tamaño de mi molde, yo utilicé el doble de ingredientes, hice dos recetas de bizcocho)

- 2 huevos M
- 75g de mantequilla derretida
- 250g de azúcar blanca
- 120g de harina de arroz
- 60g de almidón de maíz
- 2 cucharaditas de levadura química
- 60g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 180 ml de leche
-150 ml de agua hirviendo 

Para la buttercream de merengue suizo: 

- 300g de azúcar glas
- 150g de clara de huevo (aprox. las claras de 4 huevos M)
- 450g de mantequilla sin sal, de buena calidad, cortada en trozos y a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de extacto de vainilla
- 100g de chocolate negro de cobertura fundido


 Para el almíbar de chocolate: 

- 150g de agua
- 150g de azúcar
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1/2 cucharadita de cacao puro en polvo sin azúcar

Para la cobertura de chocolate:

- 200 g de chocolate negro de cobertura (tened preparado algo más, por si acaso)
- Virutas de chocolate, huevos Kinder Sorpresa, Kinder Schoco bons, Conguitos...


ELABORACIÓN:  

Primero de todo, elaboraremos el bizcocho. Tened en cuenta que lo llamativo de esta tarta es que tenga altura, y no tanto que tenga mucho diámetro. Yo no tengo (curiosamente) ningún molde de menos de 24cm, así que usé el mío de esa medida. Tuve para ello que hacer dos recetas iguales de bizcocho, para conseguir altura, y para darle aún más efecto, después recorté los bizcochos con un aro, para que la tarta fuese un poquito más pequeña y destacase más la altura. Los recortes están deliciosos para el desayuno o merienda, ¡no se tira nada!
Si tenéis moldes de 20 cm e incluso menos, podéis utilizar una sola receta de bizcocho, y repartirla entre dos moldes. 

La forma de hacer el bizcocho es un poco diferente a lo que estamos acostumbrados. 
Tamizamos las harinas y el cacao y  lo mezclamos junto al azúcar y la levadura química. Agregamos entonces la mantequilla derretida y los huevos y mezclamos bien.


 El resultado es una mezcla con textura de arena mojada.


Añadimos entonces la leche y continuamos mezclando.
Mientras se homogeiniza, hervimos el agua en un cazo o hervidor. Se lo añadimos a la mezcla y batimos bien. 
Ojo en este caso, pues veréis que la masa se queda pegada a las paredes, y el robot solo bate el líquido que queda en el centro. Despegad bien la masa de las paredes con una espátula, de lo contrario no conseguiréis que sea homogénea y no se conseguirá un buen resultado. La masa parece chocolate a la taza, pero no tan denso. ¡Y tiene un aroma!
Veréis que la masa  es suuuper líquida. Tened en cuenta que si utilizáis un mode desmontable, deberéis poner un papel de horno entre la base y el aro, de lo contrario goteará y una parte caerá a la solera del horno. Si utilizáis uno cerrado, lógicamente no habrá problema.
Engrasamos nuestro molde e introducimos en la rejilla central del horno precalentado a 200ºC. Bajamos la temperatura a 180ºC tras introducirlo. Con estas cantidades, el bizcocho estará listo en unos 30 minutos (ya sabéis que cada horno tiene sus peculiaridades, vigilad bien la primera vez que lo hagáis).  Comprobad como siempre el grado de cocción, con un palillo que deberá salir limpio.
Este es su aspecto recién sacado del horno.  Dejamos enfriar sobre una rejilla, los primeros minutos dentro del molde, porque ya veréis que es un bizcocho muy frágil.



Os recomiendo que horneéis el bizcocho al menos un día antes del montaje de la tarta. Así os garantizaréis que esté bien asentado y frío. Lo ideal es hacerlo dos días antes, y montar la tarta justo el día anterior, para que se asienten los sabores.

Para preparar el almíbar, ponemos los ingredientes en un cazo a fuego medio-bajo, y esperamos a que hierva. Al cabo de unos 7-10 minutos, estará listo. Comprobamos con una cucharilla. Al dejar caer el líquido, deberá hacerlo más despacio de lo habitual. Lo llamamos el punto de "hebra floja". Dejamos enfriar.

Para preparar la buttercream de merengue suizo, necesitaréis un termómetro de cocina, aunque utilicéis claras pasteurizadas. Porque si os pasais de temperatura las claras se cuajarán y se estropeará la elaboración. Y si os quedáis cortos, no es seguro su consumo sin riesgo de contaminación alimentaria, en caso de que no sean pasteurizadas.
Para prepararlo, lo primero que debemos hacer es introducir el bol donde batiremos las claras en el frigorífico, por un mínimo de media hora.
Ponemos el azúcar y las claras de huevo en un recipiente al baño maría. Recordad que el agua no debe hervir ni tocar el recipiente pequeño que contiele la mezcla. Removemos con unas varillas.


Guiándonos por el termómetro de cocina, dejamos en el fuego hasta que alcance la temperatura de 60ºC, removiendo despacito continuamente. Las claras se cuajan a una temperatura superior a los 65ºC, así que permaneced atentos. 
 





Cuando la mezcla alcance los 60ºC, retiramos del fuego. Dejamos entonces enfriar la mezcla hasta los 45-50ºC, y en ese momento sacamos el bol de la nevera y comenzamos a montar las claras. Robot de cocina con potencia media-alta, unos 10 minutos.
Sabréis que están listas cuando la mezcla tenga un aspecto brillante y haga "picos duros", esto es, desafía la ley de la gravedad. Estarán pegadas al bol, y los picos aguantarán firmes en las varillas, aunque les demos la vuelta.


Cambiaremos las varillas por la mariposa. Añadimos el extracto de vainilla. Después, añadiremos la mantequilla. Lo haremos poco a poco, sin prisa, viendo cómo se integra en la mezcla. Puede ocurrir que a mitad de la mantequilla la mezcla tenga un aspecto como cortado. No es un problema. Seguid tal cual y veréis cómo vuelve a recuperar la textura inicial.


Por último, añadimos  el chocolate fundido y atemperado, poco a poco.


Id rescatando la mezcla que se queda pegada en las paredes, para que sea todo homogéneo.
Si no habéis seguido bien todos los pasos, incluyendo un correcto enfriado, puede ser que la mezcla sea más líquida de lo normal. No os preocupéis. Introducidla en la nevera durante una media hora y arreglado.

Llega la parte más difícil, el montaje de la tarta. Tened paciencia y afianzad todos los pasos.

Lo primero que hay que hacer, es recortar los bizcochos. Para ello, sabéis que yo uso una lira. Podéis ver la foto en la receta de la tarta Selva Negra. Dividimos cada bizcocho en dos partes, quitando además el "copete" en el caso de haberlo hecho. Hacedlo con cuidado porque es un bizcocho que se desmiga mucho. Quizá si se hiciese con trigo no sería tan frágil. También os digo que, aunque se rompa, no todo está perdido. Luego irá cubierto, y aunque el corte no sea espectacular, la apariencia y el sabor sí lo serán. Ánimo.


Comenzamos poniendo el almíbar en la primera capa de bizcocho, de forma generosa. A continación, cubrimos con una capa de buttercream. Tapamos con la segunda capa de bizcocho, que emborrachamos también, y volvemos a cubrir con buttercream. Yo utilizo uno de los aros para tartas para que todo mantenga la estructura. Para mí, se ha vuelto imprescindible. He de decir que en esta tarta, debido a su altura, no pude utilizarlo hasta el final.


Vamos poniendo y emborrachando las planchas de bizcocho en cada capa, y cubriendo con buttercream.

Por último, cubrimos toda la tarta con almíbar y después con la cobertura sobrante. No os preocupéis, os aseguro que llega de sobra.
Juro que hice fotos de la tarta con todas sus capas y ya recubierta. O quizá lo soñé, porque no están en mi teléfono

Introducimos la tarta en la nevera mientras derretimos el chocolate de cobertura. En la nevera, no en el congelador. Si hacéis esto, según echéis el chocolate por encima se endurecerá, y no conseguiréis los "chorretes". Lo digo por experiencia (sí, tuve la absurda idea de meter la tarta al congelador). 
Tened preparada bien a mano la decoración elegida, deberá incluirse mientras el chocolate esté aún caliente para que se quede pegada.

Ponemos el chocolate en una manga pastelera, y comenzamos a esparcirlo sobre la tarta, por encima y en los laterales, formando los típicos chorretones que veis en la fotografía. 
Por último, poned por encima la decoración y ...¡Voilà! ¡Tarta lista!

Siento no tener fotografías del final del proceso, estaba sola en la cocina para mantener la sorpresa y no podía echar el chocolate a la vez que hacía la fotografía... ¡Sobre todo porque quería que quedase bien!

No tengo una buena fotografía del corte, pero allá va la que tengo. Y digo que no es buena porque apenas se ve la última capa, que era tan gordita como las demas. Pero para que os hagáis una idea de cómo queda, creo que es suficiente.


No puedo decir que sea una tarta fácil, pero como digo siempre, ¡si yo he podido hacerla, cualquiera puede!¡Ánimo!


domingo, 5 de abril de 2020

TARTA "SELVA NEGRA"



Lo primero de todo es deciros que esta entrada va a ser un poco diferente, porque aunque fui fotografiando todo el paso a paso mientras hacía esta tarta, ayer sin saber muy bien cómo, borré todos los archivos de imagen de mi teléfono móvil. He conseguido recuperar la mayor parte, pero precisamente los últimos los he perdido. No tengo ninguna imagen del año 2020.
Así que os haré una descripción precisa del proceso, pero no habrá fotos. Conservo un par de ellas porque las mandé por Whatsapp, y curiosamente todos esos archivos los tengo. A mi favor tengo que deciros que las elaboraciones son muy sencillas, que no vais a necesitar imágenes para comprenderlas bien.

Hice esta tarta para el cumpleaños de mi hija pequeña, y fue todo un éxito. El bizcocho de chocolate junto con la nata y la trufa es una mezcla... 
Si bien no se trata de la receta original de la Tarta Selva Negra, es la que venden en las pastelerías de aquí. Hemos adaptado la receta a nuestros gustos, puesto que la original lleva mucha cantidad de un licor de cerezas muy típico de Alemania y Austria, el Kirsch. Además, lleva en su interior una mermelada de cerezas y algunas decorando en el exterior. Hace un par de años durante nuestro viaje a la zona alemana llamada como este pastel, "Swarzwald" en alemán, pudimos admirar su postre estrella en todas las tiendas de dulces. No nos atrevimos a probarla. Primero, por el miedo a tanto licor y que no nos resultase agradable, y segundo, porque no encontramos ningún sitio donde la sirviesen sin gluten. Así que, a pesar de que nos alojamos en Triberg, el pueblecito que presume de que su cafetería "Café Schäfer" posee la receta original, guardada bajo estricto secreto, no la probamos. Pongo por aquí este dato por si algún día viajáis a la zona y algún "no celíaco" se atreve a probarla.

Antes de elaborar esta receta, léela bien para que puedas organizar tus tiempos.

INGREDIENTES: 

Para el bizcocho:

- 6 huevos
- 150g de azúcar
- 85g de harina de arroz
- 45g de almidón de maíz
- 20g de cacao puro en polvo
- 14g de levadura química
- Una pizca de sal
- Una cucharadita de esencia de vainilla, o bien las semillas de una vaina

Para el almíbar de chocolate

- 150g de azúcar
- 150g de agua
- Una cucharadita de zumo de limón
- 1/2 cucharadita de cacao puro

Para el relleno:

- 900 ml de nata para montar
- 150g de chocolate negro para fundir
- 9 cucharadas de azúcar

Para la decoración:

- 1 tableta de chocolate con leche, que sea gordita
- Azúcar glas para el toque final


ELABORACIÓN: 

Lo primero que elaboraremos será el bizcocho.
Tamizamos las harinas junto al cacao y la levadura. Reservamos.
Batimos los huevos junto con el azúcar. Cuando blanqueen y doblen su volumen, añadimos la esencia de vainilla o las semillas de la vaina.
A continuación, vamos añadiendo las harinas reservadas, a cucharadas, con el robot de cocina en marcha lenta.
Cuando veamos que la mezcla es uniforme, es el momento de hornear.
Engrasamos un molde redondo, o cuadrado (esta tarta admite las dos versiones). La tarta que veis en la foto está hecha en un molde de 24 cm.
Horneamos en horno precalentado a 200ºC,calor arriba y abajo, bajando la temperatura a a 170ºC al introducir el bizcocho. Veréis que se hincha mucho, que le sale "copete", pero es muy probable que se baje al sacar del horno. Es totalmente normal.
Tardará entre 30 y 40 minutos. Comprobamos, como cualquier otro bizcocho, pinchándolo y  viendo que sale limpio. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Mientras el bizcocho se hornea, podemos elaborar el almíbar. Me parece fundamental bañar con almíbar las tartas. No soporto una tarta que parezca un bizcocho con relleno. Una tarta necesita esa jugosidad tan típica. El almíbar es una preparación muy fácil que mejora tangiblemente el resultado final.
Para prepararlo, solo tenemos que poner a fuego medio los ingredientes. Sabremos que la consistencia es la adecuada cuando veamos que el agua ya no es tan líquida, sino que al levantar una cucharada del cazo cae más lentamente. Tampoco debe ser muy viscoso. Se le llama "punto de hebra floja". Para que os hagáis una idea, tarda unos 7-10 minutos a fuego medio-bajo. Reservamos para que se atempere.

Para preparar el relleno, comenzaremos fundiendo el chocolate. Dejaremos templar unos minutos, y mientras comenzaremos a batir la nata.
Recordad que para que monte bien, debe estar bien refrigerada, y el bol donde será montada también deberá estar frío.
Cuando veamos que comienza a montarse, añadiremos una a una las cucharadas de azúcar.
Cuando esté semi-montada, esto es, que esté montada pero no dura, paramos la batidora. 
Echaremos unas cucharadas de nata en el bol donde teníamos el chocolate y mezclaremos bien. Continuaremos añadiendo nata hasta completar un poco menos de la mitad del bol de nata. Mezclamos con una espátula hasta que consigamos que esté homogénea. Reservamos en el frigorífico.

A continuación, terminaremos de montar la nata, batiendo durante unos segundos más, hasta que veamos que alcanza la consistencia deseada. ¡Cuidado, no os paséis o se cortará, y ya solo servirá para hacer mantequilla! Reservamos también en el frigorífico hasta que el bizcocho esté frío.

Ya solo queda montar la tarta y la decoración final.

Cortamos el bizcocho en 3 partes lo más iguales posibles. Os aseguro que el resultado os encantará. Es un bizcocho súuuuper esponjoso, y con un aroma... Lo ideal es darle la vuelta al bizcocho, porque la base estará más lisa. Para que me quede un corte bien hecho, utilizo siempre una lira.



La altura la decides tú, moviendo el hilo de metal con el que corta, por las diferentes muescas de los laterales. También hay moldes que tienen diferentes aberturas para meter un cuchillo. Esos no los he probado. Pero, por razones de espacio, prefería comprarme una lira. No ocupa nada de nada y no sabría vivir sin ella.

El truco que muchos me habéis preguntado para conseguir ese acabado viene a continuación: utilizo un aro de repostería extensible. Es una cosa así:



Entonces, lo que hago (lástima no tener la foto que hice) es poner la primera capa sobre un plato, o bien sobre una pala de las de traspasar tartas (otro imprescindible en mi cocina).

Y a continuación, coloco el aro pegadito al borde del bizcocho, y ajusto. No se mueve porque lleva unos anclajes. Y esto nos garantiza que cuando retiremos el aro, cada capa estará en su sitio, justamente en su sitio. Lo utilizo siempre que hago una de estas tartas, que no llevan revestimiento por fuera.

Tras colocar la primera capa de bizcocho, emborrachamos con el almíbar, extendiéndolo con un pincel. A continuación, ponemos una capa generosa de nata. Y digo generosa porque deberíamos gastar casi toda la nata del bol, dejando solamente una poca para una capa finita en la parte superior de la tarta. Extendemos bien con una espátula, procurando que quede con el mismo grosor por el centro que por los laterales.

Ponemos la segunda capa de bizcocho. Emborrachamos. A continuación, ponemos toda la trufa que hemos hecho. Son capas gorditas, perfectas para un buen resultado final. Extendemos igualmente con una espátula.

Por último, ponemos la tercera plancha de bizcocho y volvemos a emborrachar. Extendemos sobre ella la nata restante. Esta capa es la más fina, y solo pretende que las virutas de chocolate finales se queden adheridas a la superficie de la tarta.

Tomamos la tableta de chocolate con leche y deslizamos un cuchillo por su superficie, como un carpintero cuando iguala una superficie. No os agobiéis. Si no sale bien, obtenemos un resultado parecido rallando el chocolate. Quedará perfecto igual.

Y como broche final, espolvoreamos con azúcar glas esas virutas. Resultado de pastelería, ya lo veréis.

Finalmente, metemos la tarta en el congelador así, según está. Debería estar como mínimo unas 4 horas para poder desmoldarla sin que se estropee. Abrimos el molde desmontable y alucinamos con el resultado.



Tras sacarla del congelador, debería pasar otras 3-4 horas a temperatura ambiente para que se descongele el todo y poder disfrutarla con toda su intensidad. También podéis dejarla en el frigorífico de un día para otro, que así además la mezcla de sabores se habrá asentado y estará aún más rica.

No tiene ninguna complejidad... Yo hice todas las elaboraciones en una hora y cuarto. Me fui a trabajar de noche, y al volver por la mañana me dispuse a montarla. Me fui a la cama. A las 4 horas la desmoldé, y para después de la comida estaba lista. y riquísima. Y apenas sin esfuerzo.

¡Hacedla y me contáis!









martes, 1 de octubre de 2019

TARTA DE MANZANA SIN BATIDORA


Con la llegada del otoño, nuevos productos de temporada se abren paso en nuestra cocina. Mi padre me dio unas cuantas manzanas de sus árboles, y no quise desaprovechar la ocasión de hacer esta deliciosa tarta. La receta no tiene ninguna complicación, salvo la de pelar y cortar las manzanas. El resto es pan comido. En menos de 10 minutos tienes la tarta montada para meter al horno.
¡Vamos con ella!

INGREDIENTES:

- La medida de un vaso de agua de azúcar
- La medida de 3/4 vaso de agua de harina de arroz
- La medida de 1/4 de vaso de agua de almidón de maíz
- 2 cucharaditas de levadura química, tipo Royal
- 3-4 manzanas, de las que más os gusten, o quizá alguna más en función del tamaño del molde
- El zumo de medio limón.
- 2 huevos
- 1 vaso de leche
- Mantequilla, unos 50g.
- Canela al gusto
- Vainilla al gusto
- Mermelada de melocotón para la cobertura.

PREPARACIÓN: 


Mezclamos las harinas con el azúcar y la levadura. Reservamos.
Pelamos y cortamos las manzanas en "gajos", y las dejamos en un bol con el zumo de medio limón para que no se oxiden, removiendo de vez en cuando mientras montamos la tarta.
Untamos con mantequilla un molde apto para horno. Es ideal que sea bajito, el típico molde para quiches. El mío es de 31 cm.
Montamos una primera capa con la mitad de la mezcla de harinas.
Colocamos una capa de gajos de manzana, de los bordes hacia el interior, hasta que quede cubierto todo el molde. Espolvoreamos con canela al gusto.
Ponemos por encima la otra mitad de la mezcla de harinas. Y a continuación una segunda capa de manzana, espolvoreada también con canela.



Aquí estaba Almudena ayudándome con la elaboración. ¡Es que le encanta!


A continuación, mezclamos en un bol la leche con los huevos y la vainilla al gusto (en pasta, líquida o en vaina), y batimos con un tenedor o varillas. Ponemos por encima de la capa de manzana, intentando repartirlo bien.





No es necesario que utilicéis todo el líquido, aunque a mí me gusta por lo jugosa que queda después.
Por último, repartimos pellizcos de mantequilla por toda la superficie. No es necesario hacer nada más.

Introducimos en horno precalentado a 200ºC y bajamos a 170ºC al meter el molde. Horneamos durante aproximadamente 50-60 minutos, dependiendo del tamaño del molde y potencia del horno. Sirve el truco del palillo, que debe salir seco. Veréis que el centro tarda más en solidificar.

Sacamos del horno y, aún caliente, ponemos por encima la mermelada de melocotón. El brillo que le da a la preparación hace que quede mucho más vistosa, ¡además de más rica! Si no os gusta la mermelada, podéis ponerle una mezcla de azúcar y canela e introducirla en el horno unos minutitos más, ¡también le va fenomenal!

Para mi gusto, lo mejor es comerla templada. Aunque la conservo en frigorífico, me gusta darle un toque de microondas de unos 30 segundos. Son suficientes para realzar los sabores.

¡Ya me contaréis qué tal! ¡Pero ya os adelanto que es un bocado delicioso! ¡En casa vuela!