Auténticas delicias es lo que quiero crear para mi hija mayor, Almudena. Desde que fue diagnosticada de enfermedad celíaca he intentado cada día crear para ella un jardín con todas esas "celicias", aptas para ella. Y aquí comienzo este blog, a sus seis años, como un legado para su futuro. Espero que, además, pueda servir a otras muchas personas que, como yo, deben cambiar sus hábitos, su forma de cocinar y de comer, a causa de esta enfermedad.
domingo, 12 de marzo de 2023
SEMIFRÍO DE SAN VALENTÍN
domingo, 22 de enero de 2023
TARTA SAN MARCOS
La tarta San Marcos es un clásico que gusta mucho en casa. Ese sabor de la yema tostada unido al de la nata, nos parece la combinación perfecta. Cuando pregunté a mi familia sobre las posibilidades del relleno, me sorprendieron. No querían capa de trufa sino de crema pastelera. Hay que reconocer que una buena crema pastelera siempre queda bien en una tarta. Y así lo hice: una capa de nata montada y otra de crema pastelera, y para coronar, la cobertura de yemas. Quedó deliciosa.
martes, 6 de julio de 2021
CLAFOUTIS DE CEREZAS
lunes, 5 de abril de 2021
CHEESECAKE DE OREO Y CHOCOLATE BLANCO
INGREDIENTES:
- 50g de mantequilla sin sal
viernes, 29 de mayo de 2020
TARTA "DRIP CAKE" DE CHOCOLATE
El resultado es una mezcla con textura de arena mojada.
Os recomiendo que horneéis el bizcocho al menos un día antes del montaje de la tarta. Así os garantizaréis que esté bien asentado y frío. Lo ideal es hacerlo dos días antes, y montar la tarta justo el día anterior, para que se asienten los sabores.
Para preparar el almíbar, ponemos los ingredientes en un cazo a fuego medio-bajo, y esperamos a que hierva. Al cabo de unos 7-10 minutos, estará listo. Comprobamos con una cucharilla. Al dejar caer el líquido, deberá hacerlo más despacio de lo habitual. Lo llamamos el punto de "hebra floja". Dejamos enfriar.
Para preparar la buttercream de merengue suizo, necesitaréis un termómetro de cocina, aunque utilicéis claras pasteurizadas. Porque si os pasais de temperatura las claras se cuajarán y se estropeará la elaboración. Y si os quedáis cortos, no es seguro su consumo sin riesgo de contaminación alimentaria, en caso de que no sean pasteurizadas.
Para prepararlo, lo primero que debemos hacer es introducir el bol donde batiremos las claras en el frigorífico, por un mínimo de media hora.
Ponemos el azúcar y las claras de huevo en un recipiente al baño maría. Recordad que el agua no debe hervir ni tocar el recipiente pequeño que contiele la mezcla. Removemos con unas varillas.
Cambiaremos las varillas por la mariposa. Añadimos el extracto de vainilla. Después, añadiremos la mantequilla. Lo haremos poco a poco, sin prisa, viendo cómo se integra en la mezcla. Puede ocurrir que a mitad de la mantequilla la mezcla tenga un aspecto como cortado. No es un problema. Seguid tal cual y veréis cómo vuelve a recuperar la textura inicial.
domingo, 5 de abril de 2020
TARTA "SELVA NEGRA"
Antes de elaborar esta receta, léela bien para que puedas organizar tus tiempos.
Mientras el bizcocho se hornea, podemos elaborar el almíbar. Me parece fundamental bañar con almíbar las tartas. No soporto una tarta que parezca un bizcocho con relleno. Una tarta necesita esa jugosidad tan típica. El almíbar es una preparación muy fácil que mejora tangiblemente el resultado final.
Para prepararlo, solo tenemos que poner a fuego medio los ingredientes. Sabremos que la consistencia es la adecuada cuando veamos que el agua ya no es tan líquida, sino que al levantar una cucharada del cazo cae más lentamente. Tampoco debe ser muy viscoso. Se le llama "punto de hebra floja". Para que os hagáis una idea, tarda unos 7-10 minutos a fuego medio-bajo. Reservamos para que se atempere.
A continuación, terminaremos de montar la nata, batiendo durante unos segundos más, hasta que veamos que alcanza la consistencia deseada. ¡Cuidado, no os paséis o se cortará, y ya solo servirá para hacer mantequilla! Reservamos también en el frigorífico hasta que el bizcocho esté frío.
Ya solo queda montar la tarta y la decoración final.
Cortamos el bizcocho en 3 partes lo más iguales posibles. Os aseguro que el resultado os encantará. Es un bizcocho súuuuper esponjoso, y con un aroma... Lo ideal es darle la vuelta al bizcocho, porque la base estará más lisa. Para que me quede un corte bien hecho, utilizo siempre una lira.
La altura la decides tú, moviendo el hilo de metal con el que corta, por las diferentes muescas de los laterales. También hay moldes que tienen diferentes aberturas para meter un cuchillo. Esos no los he probado. Pero, por razones de espacio, prefería comprarme una lira. No ocupa nada de nada y no sabría vivir sin ella.
El truco que muchos me habéis preguntado para conseguir ese acabado viene a continuación: utilizo un aro de repostería extensible. Es una cosa así:
Entonces, lo que hago (lástima no tener la foto que hice) es poner la primera capa sobre un plato, o bien sobre una pala de las de traspasar tartas (otro imprescindible en mi cocina).
Y a continuación, coloco el aro pegadito al borde del bizcocho, y ajusto. No se mueve porque lleva unos anclajes. Y esto nos garantiza que cuando retiremos el aro, cada capa estará en su sitio, justamente en su sitio. Lo utilizo siempre que hago una de estas tartas, que no llevan revestimiento por fuera.
Tras colocar la primera capa de bizcocho, emborrachamos con el almíbar, extendiéndolo con un pincel. A continuación, ponemos una capa generosa de nata. Y digo generosa porque deberíamos gastar casi toda la nata del bol, dejando solamente una poca para una capa finita en la parte superior de la tarta. Extendemos bien con una espátula, procurando que quede con el mismo grosor por el centro que por los laterales.
Ponemos la segunda capa de bizcocho. Emborrachamos. A continuación, ponemos toda la trufa que hemos hecho. Son capas gorditas, perfectas para un buen resultado final. Extendemos igualmente con una espátula.
Por último, ponemos la tercera plancha de bizcocho y volvemos a emborrachar. Extendemos sobre ella la nata restante. Esta capa es la más fina, y solo pretende que las virutas de chocolate finales se queden adheridas a la superficie de la tarta.
Tomamos la tableta de chocolate con leche y deslizamos un cuchillo por su superficie, como un carpintero cuando iguala una superficie. No os agobiéis. Si no sale bien, obtenemos un resultado parecido rallando el chocolate. Quedará perfecto igual.
Y como broche final, espolvoreamos con azúcar glas esas virutas. Resultado de pastelería, ya lo veréis.
Finalmente, metemos la tarta en el congelador así, según está. Debería estar como mínimo unas 4 horas para poder desmoldarla sin que se estropee. Abrimos el molde desmontable y alucinamos con el resultado.
Tras sacarla del congelador, debería pasar otras 3-4 horas a temperatura ambiente para que se descongele el todo y poder disfrutarla con toda su intensidad. También podéis dejarla en el frigorífico de un día para otro, que así además la mezcla de sabores se habrá asentado y estará aún más rica.
No tiene ninguna complejidad... Yo hice todas las elaboraciones en una hora y cuarto. Me fui a trabajar de noche, y al volver por la mañana me dispuse a montarla. Me fui a la cama. A las 4 horas la desmoldé, y para después de la comida estaba lista. y riquísima. Y apenas sin esfuerzo.
¡Hacedla y me contáis!
martes, 1 de octubre de 2019
TARTA DE MANZANA SIN BATIDORA
Aquí estaba Almudena ayudándome con la elaboración. ¡Es que le encanta!


















