El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

miércoles, 28 de agosto de 2019

FLORES DE CARNAVAL O FLORES MANCHEGAS




Hoy subo una receta propia de la época invernal. Pero es que estaba recién llegada de vacaciones, más de 20 días sin hacer nada de repostería, y tenía un "mono"... No quise encender el horno, porque realmente hacía calor, y decidí ponerme a freír. No es que sea algo fresquito, pero ¡nos apetecían tanto estas flores! Porque, como dice mi amiga Diana, estos dulces son algo que no se vende en la calle, son una de estas cosas que, o las haces en casa, o no las puedes comer. Y creo que todo celíaco se merece probarlas de vez en cuando. 
Se llaman flores manchegas porque son muy típicas de esa parte de la geografía española, sobre todo en la zona de Ciudad Real, donde se cree que su forma nació imitando la Cruz de Calatrava, una orden militar de los tiempos de la Reconquista. Otros remontan su origen a los árabes, probablemente también por su geometría, que tanto nos recuerda a sus ostentosas decoraciones.
Es muy frecuente verlas en las casas de esta zona en la época de Carnaval y la Cuaresma, acompañando a torrijas y pestiños. Y lo bueno de hacerlas en casa es ¡que se pueden comer en cualquier época del año!
Hay un requisito fundamental que hay que tener, y es el molde metálico que les da su forma. Sin él, podriamos hacer pestiños con esa misma masa, pero el resultado no es el mismo. Es esa presentación "hueca" la que le confiere ese sabor especial a la receta.
Vamos allá.

INGREDIENTES: 

- 150ml de leche
- 1 huevo M
- 100g de almidón de maíz
- 120g de fécula de patata (o un poco más si es preciso)*
- Una cucharada de azúcar.
- Una pizca de sal
- Aceite para freír (oliva o girasol) 

Azúcar y canela (si se desea) para rebozar las flores una vez fritas.

*Si no tenéis fécula de patata, podéis utilizar solamente almidón de maíz. El resultado es muy similar. 

PREPARACIÓN: 

Batimos todos los ingredientes en un bol, hasta conseguir una mezcla homogénea, sin grumos. La consistencia será como la de la masa para hacer crêpes. 







Ponemos la masa en un recipiente hondo. Si vuestro accesorio es recto, es ideal el vaso de la batidora. En mi caso utilizo un plato porque tiene un doblez para que se utilice más fácilmente.




































Y estaréis pensando... ¿otro cacharro más para la cocina? Pues sí... Pero ocupa muy poco espacio, y lo que es más importante, cuesta muy poco dinero. Se compra en ferreterías y no cuesta más de 3-5 €.
Con que las probéis una vez, sabréis que habrá merecido la pena.

Ponemos el aceite a calentar en una sartén con fondo, con el molde dentro, y colocamos el recipiente con nuestra mezcla al lado. Esto es algo muy importante: el accesorio debe estar bien caliente antes de mojarlo en la masa. Hay personas que dicen que hay que tener dos sartenes, para que el accesorio siempre esté caliente. Yo no lo considero así. En 15-20 segundos se calienta, no necesito tener otra sartén para ello.


Cuando el aceite esté bien caliente, sacamos el artilugio del aceite y lo sumergimos en la mezcla, con cuidado de no introducirlo hasta arriba del todo, pues de lo contrario la flor no podría despegarse de él. 





Acto seguido, introducimos el artilugio en el aceite, sujetándolo durante unos segundos para que no toque el fondo, hasta que la flor se despegue por sí misma.








Al principio veremos que se hacen muchas burbujas en el aceite, y a los pocos segundos vuelve a su estado inicial. Si pasados 5-10 segundos la flor no se hubies despegado, podemos hacer movimientos suaves arriba y abajo y hacia los lados para ayudarla, e incluso podemos utilizar una cuchara de madera para despegarla con cuidado. Es muy normal que esto ocurra en las primeras flores que se hacen.




Cuando veamos que la flor se ha dorado, le damos la vuelta. Se tardan unos pocos segundos en freír.
Se recomienda freír de una en una para que el aceite no se enfríe al echar mucha masa, y así no queden demasiado aceitosas. 
Sacamos la flor y la dejamos escurrir sobre papel absorbente. Ponemos de nuevo el artilugio a calentar en el aceite y repetimos la operación hasta que se termine la masa.

Rebozamos las flores mientras están calientes en azúcar, o bien una mezcla de azúcar y canela al gusto. 




Esto es una tarea que a los niños les encanta realizar . ¡Dejadles colaborar en la cocina! De esa manera estaréis despertando su interés por la comida, por una comida sana y casera.


Y hasta aquí la receta de hoy. Quizá ahora no os apetezca mucho poneros a freír porque el calor aún nos acompaña, pero este invierno ¡no tendréis excusa!

¡Nos vemos pronto!




sábado, 8 de junio de 2019

FOCACCIA AL ROMERO Y ACEITE DE OLIVA




¡Oh, la bella Italia! ¡Sus sabores tan mediterráneos, el aceite de oliva, sus hierbas aromáticas...! ¿Quién puede no resistirse a una deliciosa focaccia? 
La mezcla de romero y aceite de oliva, confundirá a cualquier paladar, que no creerá que esté hecha sin gluten, ¡os lo aseguro!
Si queréis darle un aire diferente a una cena, si tenéis invitados y queréis sorprender...¡no dejéis de hacerla!
La receta es del blog "feliz sin gluten", y en cuanto la vi supe que sería un éxito. ¡Y así fue! Vamos con ella. 

INGREDIENTES:

- 145g de harina de arroz
- 70g de almidón de maíz
- 35g de almidón de mandioca
- 15g de azúcar
- 3g de sal
- 4g de goma Xantana
- 12g de levadura seca de panadería
- 300g de patata cruda triturada
- 150g de claras de huevo
- 50g de aceite de oliva
- 10g de zumo de limón

Para hacer el aderezo más sencillo, solo necesitaremos:

- 3g de sal gorda
- 10g de aceite de oliva
- romero al gusto

PREPARACIÓN: 


Mezclamos la patata triturada con las claras de huevo y el zumo de limón.
Añadimos la levadura y el aceite y mezclamos bien.
Pesamos en un bol los ingredientes secos. Se los añadimos al bol anterior y comenzamos a mezclar. Es una masa blanda que estará lista en tan sólo un par de minutos.


Colocamos una hoja de papel vegetal sobre la bandeja de horno y vertemos toda la mezcla encima.
Después, con la ayuda de una espátula mojada, a repartimos homogéneamente para que tenga el mismo grosor en toda la bandeja. Esta es quizá la parte más complicada de la receta.



La tapamos con papel film y la dejamos levar en un lugar cálido de 30 a 45 minutos, o hasta que doble su volumen.
Ahora es el momento de añadirle los ingredientes que le darán el toque final: echamos los 10g de aceite de oliva por encima y con los dedos los repartimos bien por toda la superficie.
Después hundimos los dedos por toda la masa formando agujeros. Esto hará que la masa se baje un poco, pero no os preocupéis, volverá a subir. Añadimos la sal gorda y el romero y la volvemos a tapar.
Dejamos fermentar mientras se precalienta el horno a 250ºC.


Metemos la bandeja y horneamos a 225ºC durante 25-30min. Veréis que esta focaccia se oscurece bastante. No os preocupéis. No está quemada. Debido a los azúcares simples que contiene el almidón de la patata triturada, hay un mayor desarrollo de colores pardos. Si la queréis más clara, podéis hornearla a menor temperatura durante más tiempo. También podéis tapar con un poco de papel de aluminio cuando haya adquirido el color deseado, hasta que termine la cocción.


Sacamos del horno y la dejamos enfriar sobre una rejilla.





Está deliciosa como acompañamiento de prácticamente todo, porque no deja de ser una masa de pan. Los italianos le ponen por encima todo lo que se les ocurre: rúcula y jamón serrano, salmón y queso, tomates cherry y más aceite de oliva...

En casa es un clásico en estas noches de verano en las que la cena en el patio es el mejor momento del día.
¡Porque ser celíaco no significa tener que renunciar a estos placeres que nos da la cocina! ¡Hasta la próxima!










jueves, 6 de junio de 2019

TARTA SACHER



¿Tenéis a la vista un evento, una celebración especial, un cumpleaños? ¡Ésta es vuestra tarta! Sin duda triunfaréis con ella, nadie creerá que la habéis hecho vosotros, y mucho menos que es sin gluten. ¡El acabado es de pastelería!
La decoración la dejo a gusto de cada uno. La original austríaca lleva unas simples letras escritas con chocolate negro. Por eso precisamente he elaborado esta tarta, porque es austríaca. Estas vacaciones visitaremos la zona del Tirol y sé que Almudena verá tartas de éstas por todos los escaparates... Y no podrá probar ninguna. ¡Pero como ya tuvo la suya, lo llevará de otra manera...!
Lo primero que tenéis que saber es que este pastel necesita 3 elaboraciones: el bizcocho, la ganache de chocolate y la cobertura espejo. Pero de verdad que ninguna de las tres reviste dificultad alguna. Yo las hice en mi robot de cocina y más fácil aún. Pero al fuego se pueden hacer igual, ¡removiendo continuamente, eso sí! 
Por la humedad de este bizcocho, no necesita ser emborrachada, lo que nos ahorra un paso. Pero como yo no me fiaba, la emborraché sólo por fuera, una vez montadas las capas. Y creo que fue lo mejor que hice, porque por ninguna parte quedó seca. Si hay algo que me fastidia es hacer una tarta y que parezca un bizcocho.
La receta es una adaptación de la del blog  "juanideanasevilla".
¿A que estáis deseando ver la receta? ¡Pues no me enrollo más, vamos allá!

(Edito a 28/06/2019: voy a publicar en cursiva la forma de hacerla en Thermomix o similar, que seguro que le sirve de ayuda a algunas personas)

INGREDIENTES:

Para el bizcocho: 

- 4 huevos tamaño L.
- 210g de azúcar.
- 250g de leche.
- 220g de aceite de girasol.
- 150g de chocolate en polvo a la taza (ojo, ¡no cacao puro!) Yo usé Valor.
- 200g de almendra molida.
- 75g de harina de arroz.
- 25g de almidón de maíz.
- 14 g de levadura química (o un sobre).
- Una pizca de sal.
- 5g de Psyllium.
- Puntita de cuchillo de goma Xantana.

Para la ganache de chocolate: 

- 150g de chocolate negro con una proporción mínima del 70%
- 240g de nata para montar
- 25g de miel
- 50g de mantequilla

Para el glaseado espejo:

- 5 láminas de gelatina (yo usé Hacendado)
- 120g de nata para montar
- 170g de agua
- 130g de azúcar
- 75g de cacao puro en polvo 

Si queréis emborracharlo con un almíbar:

-100g de azúcar
- 100g de agua
- 1 cucharadita de zumo de limón

Además necesitaréis un bote de mermelada de albaricoque o fresa para rellenar una de las capas, y chocolate blanco para la decoración.

PREPARACIÓN:  

Lo primero es decir que sin duda es mejor preparar la tarta el día antes, porque los sabores cogen fuerza y está mucho más rica. Esto sirve para cualquier tarta.
Comenzamos, como siempre, batiendo los huevos con el azúcar, hasta que blanqueen. (4 min, 37º,vel.4. Otros 4 min. sin Tª vel. 4)
Añadimos entonces el aceite y después la leche. Por último añadimos las harinas y aditivos y la sal.
Batimos bien todo hasta que la masa sea homogénea. (20 seg. vel 6) No os sorprendáis si la véis muy líquida. Es así. Quizás esa sea la clave de que quede tan esponjoso.

Vamos a necesitar un molde redondo, mucho mejor si es desmontable. Yo tengo uno de la marca Kitchen Aid de 24 cm que fue perfecto para esta tarta. El vuestro, para estas cantidades, debería ser entre 22 y 24 cm. 
Engrasamos el molde y vertemos en él la mezcla,e introducimos en el horno precalentado a 200ºC. Bajamos la temperatura a 180ºC al introducir el molde. En mi horno estaba listo a los 40 minutos. Comprobad, como siempre, que está hecho pinchando el bizcocho.
Dejamos enfriar sobre una rejilla. 



Podemos entonces hacer el almíbar, poniendo al fuego el azúcar, el agua y el zumo de limón. (100ºC, vel 1, 7 min) Podéis añadirle sabor si queréis: cacao, un licor... Yo no quise que el almíbar le quitara protagonismo al chocolate y no le añadí nada. Retiramos al cabo de 5-7 minutos. Veréis que el almíbar está en punto "de hebra floja". Cae de la cuchara un poco más lentamente que si estuviese líquido total, pero no podemos decir que haya espesado aún. Dejamos enfriar por completo.


Para realizar la ganache, debemos fundir en un cazo al baño maría el chocolate negro troceado junto a la nata, miel y mantequilla. (3 min, 50º, vel. 2) Cuando esté bien fundido, dejamos enfriar casi por completo. Tendrá una textura más espesa que una leche condensada.


Cortamos el bizcocho en 3 partes, si tenemos una lira sería lo ideal, para que el corte sea perfecto. Podemos hacerlo con cuidado con un cuchillo.

Rellenamos una de las capas con la mermelada. Yo utilicé de fresa. La receta original la lleva de albaricoque.



Y la segunda capa con parte de la ganache.


Mi chocolate llevaba unos trozos de cacao que no se fundían. Para el relleno me gustó, pero tuve que colar el resto para la cobertura.

Cubrimos la tarta. Debería quedar lo más uniformemente cubierta que se pueda, para que los bordes queden bonitos. Podéis recortar con un cuchillo algún sobrante para que quede uniforme. Yo no lo hice, pero reconozco que queda mucho más bonito el acabado si lo hacemos. Pincelamos con el amíbar, por la parte superior y por los bordes, que quede bien empapada.

A continuación, bañamos con la ganache. Debemos poner el bizcocho sobre una rejilla y ésta a la vez sobre un plato. De esta manera podremos recoger la ganache sobrante por si hay que retocar alguna parte que no se haya cubierto bien.




Metemos en la nevera hasta que la ganache se vuelva totalmente mate. Tened cuidado de que no toque con ninguna otra cosa dentro del frigorífico, o se estropeará la cobertura uniforme.

Mientras se seca la ganache, prepararemos el último glaseado. Además de aportarle brillo, le aporta también sabor. Para mí, imprescindible sin duda.

Remojamos las láminas de gelatina en agua fría durante unos 5 minutos. Escurrimos bien.
Ponemos en un cazo la nata, el agua, el azúcar y el cacao.  Llevamos al fuego sin dejar de remover con una espátula. (en vaso sin lavar de la ganache, 5 min. 100ºC, vel. 4) Tras unos 4-5 minutos a fuego medio, retiramos del fuego y añadimos la gelatina bien escurrida (1 min. vel 4) y removemos otro poco hasta que veamos que se ha disuelto bien.

Dejamos enfriar hasta los 30ºC, removiendo de vez en cuando para que no cree costra.

Cubrimos la superficie de la tarta y dejamos que el glaseado caiga muy bien por los bordes. Como anteriormente, recoged el glaseado sobrante para poderlo reutilizar en caso necesario. ¡No os pongáis nerviosos, su textura hará que caiga como la seda por vuestra tarta!




Dejamos enfriar del todo en la nevera. La cobertura final adquiere una textura como de gelatina, ¡y está deliciosa!

Cuando esté bien fría, escribimos la decoracion con chocolate fundido y una manga pastelera. O bien podéis ponerle alguna fruta por encima, ¡o lo que se os ocurra, según la ocasión!

¡Espero que os guste! Os aseguro que no os va a defraudar, es una de las mejores tartas que yo he probado. Y ya sabéis... ¡No dejéis de hacerla! ;D











jueves, 9 de mayo de 2019

BANANA BREAD DE CHOCOLATE


¡Hola de nuevo! La receta de hoy es más que sencilla, y está deliciosa. Se trata de un "banana bread" o "pan de plátano". Tiene la peculiaridad de que, a pesar de ser llamado "pan", la levadura que se utiliza para que leude es la química. Además, para que un banana bread esté bien formulado, su miga debe ser húmeda.
Su origen no está claro, pero se sabe que a principios-mediados de los 90, se popularizó en EEUU, coincidiendo con la llegada al mercado de la levadura química. 
La receta que hoy traigo es algo diferente: no lleva harina, por lo que es fácil elaborarlo sin gluten. Utiliza como sustituto la harina de almendra o almendra molida. Recordad que debe estar etiquetada. La receta la tomé prestada del blog tictacyummy.com, que fomenta los postres vegetarianos y saludables, aunque hice algunas variaciones. No puedo decir que sea precisamente "sano", pero está claro que es menos calórico que cualquier otro bizcocho de este blog, por ejemplo. El truco: si los plátanos están bien maduros, el bizcocho quedará mas rico, por lo que podríamos decir que se trata de una receta de aprovechamiento, para esos plátanos que estamos a punto de tirar.

INGREDIENTES:

- 3 plátanos
- 3 huevos
- 90g de mantequilla
- 4 cucharadas de azúcar moreno
- 200g de almendra molida
- 30g de caco en polvo desgrasado sin azúcar
- 3 cucharaditas de levadura química
- 1 pizca de sal
- 1 buen puñado de chips de chocolate, o una tableta de chocolate cortada en trozos.

Para la decoración: 
- 1 plátano
- 1 puñadito de chips de chocolate

ELABORACIÓN:

Ponemos los 3 plátanos en un bol y los machacamos hasta que estén hechos puré, con un tenedor, por ejemplo.
Añadimos los huevos y el azúcar, y mezclamos bien. Añadimos entonces la mantequilla y mezclamos hasta que la masa sea homogénea.
Añadimos la harina de almendra, la levadura, el cacao y la pizca de sal. Batimos bien.
Es el momento de poner los chips de chocolate, que quedarán perfectamente integrados en la masa al ser ésta bastante densa.
Volcamos la masa en un molde rectangular, forrado con papel de horno. Yo utilicé uno de cristal, poniendo sólo papel en el fondo. Una vez horneado, se pasa un cuchillo por las paredes y se despega perfectamente.
Una vez en el molde, ponemos la decoracion. Cortamos el plátano restante en rodajas y lo distribuimos por la superficie de la masa. Añadimos también los chips de chocolate, distribuyéndolos por todo el bizcocho.





Horneamos en horno precalentado a 200ºC, bajando la temperatura a 180ºC al introducir el molde.

Estará listo en 40-45 minutos. Pinchamos con un palito para ver que sale limpio y sacamos del horno. Dejamos enfriar en el molde una media hora.



Desmoldamos y dejamos que se enfríe por completo en una rejilla.



¡Y a disfrutarlo! Su sabor os sorprenderá, os lo aseguro. Y como digo siempre...¡no dejéis de hacerlo!








martes, 30 de abril de 2019

GALLETAS DE MANTEQUILLA



¡Hola de nuevo! Tras algunos meses sin publicar, estoy de vuelta. Inicié nuevos proyectos relacionados con el trabajo, que me quitaron tiempo para otras tareas. Pero he seguido con las manos en la masa, eso siempre. Así que intentaré ponerme pronto al día y subir las últimas recetas de mis pruebas gluten free.
Hoy os traigo las galletas de mantequilla. Las típicas galletas para decorar. Éstas concretamente tienen un sabor delicado a mantequilla, están deliciosas.
Es fundamental utilizar una mantequilla de calidad. Para éstas utilicé la de la marca Arla, un regalo de un taller que gané milagrosamente en un sorteo de Facebook, y que me permitíó entrar a las cocinas de un restaurante con dos estrellas Michelín, el restaurante Coque de Madrid, y conocer en persona a Mario Sandoval, su chef. Toda una experiencia.
Pero dejémonos de rollos, que lo importante aquí es la receta. Desconozco su origen, que me perdone su creador. Llegó hasta mí a través de un grupo de Whatsapp de personas celíacas en el que compartimos mucha información. Pero desde que la conozco no he vuelto a probar otra receta. Quedan ideales: para decorar, para sellos... Es una masa muy fácilmente manejable, ideal también para trabajar con niños.

INGREDIENTES:

- 150g de harina de arroz.
- 50g de almidón de maíz
- 30g de almendra molida
- 20g de harina de trigo sarraceno.
- 1 pellizco de sal
- 1/4 de cucharadita de goma Xantana
- 1/2 cucharadita de levadura química
- 100g de azúcar glass
- 100g de mantequilla de buena calidad
- 1huevo
- Vainilla y canela al gusto.

ELABORACIÓN:

Batimos con las varillas el huevo con el azúcar, la mantequilla y el aroma elegido, junto con la goma Xantana.
Tamizamos las harinas y las mezclamos junto con la levadura y la sal. Añadimos este bol de ingredientes secos a la mezcla anterior.
La mezcla debe ser una masa consistente y lisa. Para que os hagáis una idea, algo así.


Formamos una bola y dejamos reposar en la nevera media hora como mínimo, si es una hora o un par de ellas, mucho mejor.
Ponemos el horno a precalentar pasado el tiempo a 200ºC.
Estiramos la masa con la ayuda de dos papeles de hornear, hasta que tenga un grosos de unos 6 milímetros.
Cortamos las formas deseadas con cortadores de galletas, o simplemente con un vaso. Si deseamos hacer galletas con sellos, como las de la fotografía, es el momento.






Horneamos a 180ºC hasta que estén doradas por los bordes. En mi horno son unos 12 minutos, pero ya sabéis que depende del tamaño de las galletas y por supuesto del horno de cada uno. No pongáis a hornear al mismo tiempo galletas grandes con otras más pequeñas, pues o bien las grandes quedan crudas, o las pequeñas se quemarán.

Dejamos enfriar sobre una rejilla.


¡Y a disfrutar! Podeís decorarlas con fondant, glaseado... ¡¡Son muy agradecidas!!

Yo las hice para la mesa dulce de la Comunión de mi hija, con unas obleas sin gluten que compré para tal fin. ¡Le encantaron! ¡Nos vemos pronto!

 

domingo, 17 de febrero de 2019

BROWNIE EXPRESS



 ¡Ay, el Brownie! ¿Acaso existe un placer con chocolate más adictivo? Combina en cualquier situación, ya sea como postre, en la merienda, acompañando a un café, con una bola de helado... ¡Mmmmmm! ¡Qué delicia! Nadie debería quedarse sin probar un brownie derritiéndose en su boca...

La receta de hoy es de Nestlé. Todo lo que hay en su página es un éxito asegurado. He querido compartirla aquí porque es más accesible para mí, y para que el día de mañana, cuando mi hija comience a usar este blog que estoy creando para ella, la tenga incluida. Porque es una receta imperdible. Y no hubiera soportado que Nestlé la quitase de su página y no poder volver a disfrutarla.
¿Y por qué tanta alabanza? Hay cientos, miles de recetas de brownie... Pero es que esta se hace en ¡diez minutos! ¡Sí, como lo leéis! Sólo diez minutos y tendréis en casa un exquisito brownie que nadie acertaría a decir que es tán fácil... ¿Que no me creéis? ¡Vamos a ello!

INGREDIENTES:

- 125g de chocolate para postres negro (venga, vamos a recomendar Nestlé, que por algo es su receta)
- 15g (1 cucharada) de Nesquik
- 3 huevos
- 100g de azúcar
- 45 ml (3 cucharadas) de leche
- 125g de mantequilla
- 8g (1/2 sobre) de levadura química
- 70g de almidón de maíz
- 48g (un puñadito) de nueces troceadas


ELABORACIÓN:

Fundimos el chocolate con la mantequilla, bien en el microondas (3 minutos aprox) o al baño maría.
Mientras, batimos los huevos con el azúcar, hasta que blanqueen.
Unimos las dos mezclas, chocolate y huevos. Añadimos la harina, levadura, Nesquik, leche y nueces (yo no le pongo, pero lo mejoran mucho).
Ponerlo en un molde untado con mantequilla. Yo uso uno de cristal, pero puede ser de silicona. Lo más importante es que admita microondas.
Metemos en el microondas cinco minutos y medio, a máxima potencia. Veremos cómo poco a poco va subiendo. Si el molde no es de corona, al no cocerse de manera uniforme (el centro se cuece más tarde) podremos ver que le sale una especie de círculo en el medio. Tranquilidad, cuando lo saquemos quedará uniforme, aunque se siga notando esa "ráfaga".






Gracias a la mantequilla se despegará muy bien de las paredes. El resultado es espectacular, ya lo veréis. Porque si siempre os digo "no dejéis de hacerlo", en este caso con más razón. Si tenéis huevos y chocolate, tenéis un postre único.



Acompañadlo con lo que más os guste... ¡y a disfrutar, que la vida está llena de estos pequeños placeres, para celíacos y no celíacos! ¡Hasta la próxima!





domingo, 27 de enero de 2019

EL MEJOR PAN DE HOGAZA







Si hay algo que un celíaco añora tras el diagnóstico es el pan. Hay pocos lugares donde se elabore un buen pan sin gluten a diario. Por esa razón, y porque a mi hija siempre le encantó comerlo, no me he detenido en la búsqueda del "mejor pan". Y esta deliciosa hogaza se acerca mucho al objetivo. En casa es nuestra favorita y la he elaborado varias veces para regalar. Siempre triunfa. ¡Mirad lo que hizo el pequeño Chema, temeroso de quedarse sin nada al compartirlo!


Las harinas proteicas pueden ser fácilmente sustituidas por otras, pero la verdad es que tal cual está estupendo. También los mejorantes pueden ser sustituidos, reflejo entre paréntesis las alternativas. No dejéis de hacerla, os aseguro que nunca falla y realmente es un lujo al alcance de todos.

INGREDIENTES:

- 250g de almidón de trigo (o almidón de maíz, o la mitad de cada uno)
- 150g de fécula de patata
- 50g de harina de avena
- 40g de harina de teff
- 10g de harina de quinoa
- 10g de miel
- 425g de agua.
- 20g de AOVE
- 15g de proteína de guisante (o albúmina, o simplemente clara de huevo)
- 10g de inulina (o Psyllium)
- 10g de  goma Xantana
- 10g de sal
- 5g de levadura química.
- 5g de levadura seca de panadería

PREPARACIÓN: 

Como en todas las recetas de pan, pesamos en un bol los líquidos y en otro los sólidos. Juntamos y amasamos durante al menos 15-20 minutos.
Hacemos una bola, ponemos en el bol, tapamos con film transparente y dejamos levar 1h-1:30h en un lugar cálido, sin corrientes de aire.
Desgasificamos, volvemos a bolear e introducimos en el banetton mientras el horno se calienta a máxima potencia. Vuelvo a compartir el breve vídeo del boleado de Ibán Yarza, pero es que me encanta que en menos de un minuto  el pan esté listo para introducir al banetton.
Las diferentes maneras de hornear según los utensilios de los que dispongamos quedan perfectamente explicados en mi anterior entrada de pan de hogaza. 
Justo antes de introducirlo en el horno, hacemos los cortes para que el greñado se produzca de manera uniforme.
Hornearemos a 225ºC los primeros 50 minutos, bajaremos la temperatura a 200ºC y hornearemos otros 15 minutos. (sacando del horno de cerámica o cocotte si es que estuviésemos utilizándola).
Transcurrido este tiempo, debemos golpear la parte de abajo del pan, y el sonido debe ser "hueco".
Si es así, sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Si aún no se consigue ese sonido, hornearemos de 5 en 5 minutos hasta que esté bien cocido.

El sabor es una maravilla... La presentación, ideal... Y los celíacos, ¡encantados de poderlo disfrutar!

Como repito siempre, ¡no dejéis de hacerlo!

¡Nos vemos en la próxima entrada, espero que sea pronto!












miércoles, 2 de enero de 2019

NEVADITOS


 


Navidad... Esa época del año en la que tenemos más tiempo para estar con la familia, hacer actividades diferentes y ¿cómo no? cocinar.
Estos nevaditos fueron un regalo para mi gran amiga Diana y su familia. Quise tener ese detalle con ellos y, como siempre, me lo agradecieron muchísimo. Tanto que quieren volver a comerlos pronto. Y aquí dejo la receta, especialmente para ellos. No los he visto en el mercado, que no digo que no existan, pero desde luego, fáciles de encontrar no son. En cambio, su realización no entraña ninguna dificultad. Y es un sabor que nos recuerda a épocas pasadas, a nuestra infancia, a Navidades que ya no volverán.

INGREDIENTES:

- 100g de manteca de cerdo
- 180g de harina de arroz
- 70g de almidón de maíz
- 20 ml de vino blanco
- 40 ml de zumo de naranja (o de vino blanco también)
- 50g de azúcar
- Una pizca de goma Xantana


Para la decoración utilizaremos azúcar glas.


ELABORACIÓN:

Mezclamos los ingredientes secos: harinas, azúcar, levadura y Xantana. Reservamos.
Batimos la manteca de cerdo que deberá estar a temperatura ambiente, y le añadimos el zumo de naranja y el vino blanco, poco a poco, en forma de hilo. Vais a ver que es casi imposible que se mezclen, pero debemos intentar que se integren.
Añadimos la mezcla de harinas y batimos hasta que la masa sea homogénea. Queda más o menos así:


Hacemos una bola con la masa y tapamos el bol con film transparente. Dejamos reposar en el frigorífico durante un mínimo de dos horas. Puede pasar un día completo sin problema.

Tras el reposo, tomamos porciones de masa y hacemos bolitas que aplastaremos hasta dejarlas con un centímetro de grosor, más o menos, y unos 4 centímetros de diámetro. Puede ser útil engrasarnos las manos con aceite de oliva para manejar mejor la masa, que es bastante pegajosa. La medida ya sabéis que va en gustos, yo os pongo por aqui la estándar. Ponemos las bolitas aplastadas en una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado.



Otra forma de hacerlos consiste en estirar la masa fría entre 2 papeles de horno hasta que tenga unos 2-3 cm (hay personas que los hacen de incluso 10 cm de altura) y a continuación cortar círculos, que pasaremos a la bandeja del horno. Quedan más vistosos estéticamente, todos iguales. 




Metemos la bandeja en el frigorífico mientras el horno se precalienta a 200ºC.
Introducimos la bandeja en el horno, bajamos la temperatura a 180°C  y horneamos durante aproximadamente 20 minutos. Sabremos que están listos cuando veamos un anillo dorado en su superficie.



Ya sabéis, transcurrido el tiempo de horneado, sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Una vez fríos, rebozamos en azúcar glas (mucho mejor rebozar que espolvorear) ¡y listos!

Su interior es ligeramente hojaldrado, con ese sabor a manteca tan peculiar... ¡buenísimos!










martes, 1 de enero de 2019

PROFITEROLES O BOCADITOS DE NATA


¡El primer post del año!

La última noche del año se merecía un postre especial, diferente. Navegando por las redes descubrí esta propuesta de Celicius Gluten Free, y me atrajo muchísimo. Hacía años q no tomábamos algo parecido, y realmente nos encantó. La suavidad, la ligereza, ese delicioso sabor... ¡Tenéis q hacer esta receta! Porq además, a facilidad no le gana nadie. Surgió la idea en casa de mis padres, q no tenían manga pastelera, pero con una bolsa de congelación fue suficiente. La nata con una boquilla rizada hubiese quedado mucho más vistosa, ¡pero así tampoco lució mal!
Una masa choux q podéis utilizar también para hacer éclairs con nata, trufa, chocolate... ¡Una deliciosa manera de terminar el año, de empezarlo o de disfrutar en cualquier momento!

INGREDIENTES:

65g de leche entera
65g de agua
65g de mantequilla
2g de sal
50g de harina de arroz
20g de almidón de maíz
2 huevos M (unos 120g)

Para el relleno:

300ml de nata para montar
3 cucharadas de azúcar

Azúcar glas para espolvorear (me vi moliendo azúcar con una minipimer ¡pero funcionó!)

PREPARACIÓN:

Mezclamos las harinas en un bol y reservamos.
Ponemos al fuego el agua, la leche, la mantequilla y la sal. En cuanto hierva retiramos del fuego y añadimos la mezcla de harinas de una vez. Cuando esté homogénea, ponemos a fuego medio removiendo continuamente.


Teresa de Celicius dice q se debe crear una "costra" en el fondo del cazo, q es fundamental para q luego suban bien en el horno.
Retiramos del fuego y pasamos la mezcla a un bol. Dejamos templar unos 5 minutos. Mientras, batimos ligeramente los huevos. En este momento ponemos el horno a precalentar a 170°C.
Añadimos el huevo poco a poco, en 5 porciones más o menos. Es importante no añadir más cantidad hasta que no se haya integrado la anterior.
El aspecto final es más o menos así:

Pasamos la mezcla a una manga pastelera o bolsa de congelación y hacemos "montoncitos" sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear.


Introducimos la bandeja en el horno a media altura, calor arriba y abajo.  Os animo a que os asoméis pasados unos minutos a la puerta del horno, es una maravilla ver cómo crecen, por una pura reacción de deshidratación junto con la mantequilla, sin necesidad de levadura.


Horneamos 20 minutos a esa temperatura, y a continuación, sin apagar el horno, abrimos una rendija para q salga la humedad y la masa se seque bien. La masa debe estar doradita en este punto. Si no es así, retrasamos este paso el tiempo necesario.
Tras 5 minutos apagamos el horno y abrimos la puerta totalmente, manteniendo la bandeja dentro 10 minutos más.


Pasamos a una rejilla hasta que se enfrien por completo.


Montamos mientras tanto la nata, que habremos mantenido bien fría. También me gusta tener en el congelador el bol en el que será montada. Añadimos el azúcar al final del proceso.
Cortamos los profiteroles por la mitad en horizontal, sin terminar el corte. Veremos q por dentro están huecos.


Rellenamos con una manga pastelera o bolsa de congelación con una esquinita cortada.
Espolvoreamos con azúcar glas, ¡¡y a disfrutar!!