El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

lunes, 10 de abril de 2023

MAGDALENAS DE PISTACHO CON VAINILLA BOURBON

 


En casa somos fans número uno de los pistachos. Bueno, de los frutos secos en general. Nos encantan las avellanas, anacardos, cacahuetes... Y a mí me encanta que a mis hijas les gusten porque son ácidos grasos saludables que además ayudan mucho a la memoria.
Así que lo tenía fácil, sabía que estas magdalenas serían un éxito. Además, al ser la receta del gran Xavier Barriga, el panadero catalán, no podía ser de otra manera. En su libro "Magdalenas" recopila un montón de recetas de las que no podría elegir solo una. Adaptarlas a las harinas sin gluten no tiene ninguna complicación, por lo que es posible elaborarlas todas... ¡y en ello estoy!
Tenéis en mi blog una receta de magdalenas de pistacho y chocolate blanco para panificadora que es estupenda, pero la que os traigo hoy es radicalmente diferente. Ésta lleva una pasta de pistacho en su interior que es un plus, y si tenéis la suerte de encontrar una buena vainilla, veréis que el contraste de sabores es una maravilla.

INGREDIENTES: (salen unas 14 magdalenas)

- 125g de huevo (2 huevos M)
- 170g de azúcar
- 50 ml de leche
- 150 ml de aceite de oliva suave
- 140g de harina de arroz
- 70g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- 1 puntita de cuchara de goma xantana
- 7g de levadura química (tipo Royal)
- 30g de pasta de pistacho (te explico cómo hacerla)
- 50g de pistachos tostados y troceados
- Una rama de vainilla Bourbon o vainilla de buena calidad.
- Una pizca de sal
- Ralladura de limón al gusto (yo le puse la de la mitad de un limón)

ELABORACIÓN: 

En primer lugar hacemos la pasta de pistacho. Para ello pelamos los pistachos crudos y los ponemos en un robot picador. Picamos a máxima velocidad para después, cuando estén ya picados, bajar la velocidad al mínimo, para que se vaya separando la grasa del fruto seco. Cuando veáis que la consistencia es la de una pasta, estará lista. Reservamos.

A continuación pelamos y troceamos los pistachos tostados para tenerlos listos en el momento de añadirlos. Reservamos también.

Mezclamos en un bol las harinas junto con el psyllium, la xantana, la levadura, la sal y la ralladura de limón. Agregamos entonces las semillas de la vaina de vainilla y mezclamos de nuevo. Reservamos.

Comenzamos batiendo los huevos junto con el azúcar con unas varillas, hasta que blanqueen y sus consistencia sea cremosa. Es muy importante este paso para conseguir una esponjosidad máxima. Si al asomarte la mezcla aún tiene el color de las yemas, es que aún no está lista. Debe ser casi, casi blanca. Hazlo así en cada receta que comience con un batido de huevos y azúcar y ya verás cómo cambia el resultado.


Ponemos el robot en marcha lenta y agregamos la leche, y a continuación el aceite. 
Cambiamos entonces las varillas por el accesorio de mariposa y comenzamos a añadir la mezcla de harinas, poco a poco.
Es el momento de agregar la pasta de pistacho casera, y los pistachos troceados, reservando unos cuantos para decorar las magdalenas por encima.


Cuando esté todo bien mezclado, batimos la mezcla durante 2 ó 3 minutos a velocidad rápida.
Tapamos la masa con un paño o con film transparente y dejamos reposar en la nevera al menos una hora. Es un paso muy importante, porque buscamos un choque térmico que será el que dé lugar al copete de nuestras magdalenas. Puede estar hasta 24 horas en el frigorífico.


Precalentamos el horno a 250ºC. Sacamos el bol del frigorífico y removemos enérgicamente con una espátula. Repartimos la mezcla con ayuda de una manga pastelera o una cuchara en los papeles de magdalenas, que llenaremos hasta 3/4 partes de su capacidad. Siempre recomiendo haberlos colocado previamente en un molde metálico o de silicona. Prefiero siempre el metal porque reparte mucho mejor el calor y es más fácil que las mezclas suban y queden más esponjosas. 



Para finalizar, ponemos unos trozos de pistacho sobre cada magdalena, de manera generosa.


Metemos el molde en el horno, en la rejilla central, con calor arriba y abajo, y bajamos la temperatura a 210ºC. Estarán listas en 13-15 minutos. Ya veréis cómo poco a poco la masa empieza a subir y comienza a obrarse el milagro.






Pasado el tiempo estimado, pinchamos el centro de la magdalena para comprobar la cocción. Ya sabéis que el palillo debe salir limpio.

Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. ¡Y a disfrutar!

Su interior es súper esponjoso y su sabor... ¡Mmmm! ¡Sin palabras!

















miércoles, 22 de marzo de 2023

DONUTS DE OREO


En casa somos muy, muy fans de las galletas Oreo. Llevamos años esperando que llegue a España su versión sin gluten que ya existe en América y, mientras tanto, hemos aprendido a hacerlas en casa. Aunque la receta es un secreto muy bien guardado, lo cierto es que nuestra versión está muy conseguida, y nos saben más ricas que las industriales. Adapté la receta de Stella Parks, una repostera americana que tiene un libro con las recetas más icónicas de su continente, y gracias a sus trucos y consejos he conseguido formular con éxito la receta que hoy os traigo. Os animo a visitar mi entrada para descubrir a qué trucos me refiero, y entenderéis mejor el por qué de estos ingredientes, y por qué algunos se hacen imprescindibles para conseguir ese sabor tan característico. Si no disponéis de ellos, estoy segura de que conseguiréis unos donuts deliciosos, pero el sabor se alejará un poco más de las galletas originales. El truco de esta receta es que, estando elaborada sin galletas, es innegable el sabor de los donuts a ellas.


INGREDIENTES: (para 12 donuts como los de la foto)

Para los donuts

- 105 ml de buttermilk elaborada con : 100 ml de leche + 5 ml de vinagre de manzana
- 220g de harina sin gluten. Yo utilicé un mix casero que siempre tengo listo y funciona muy bien. En total, mis proporciones fueron: 
- 55g de harina de arroz integral + 70g de harina de arroz + 55g de arroz glutinoso + 40g de almidón de tapioca*

*Al ser una receta elaborada con levadura química, podéis perfectamente poner harina de arroz y almidón de maíz, que siempre tenemos en nuestras cocinas,  en proporción 2/3 y 1/3 respectivamente, es decir, 145g de harina de arroz + 75g de almidón de maíz. Van a quedar perfectos. 

- 1 cucharadita de Psyllium
- 1/8 de cucharadita de goma xantana
- 100g de azúcar
- 30g de sirope dorado o sirope de maíz  (o bien, 20g más de azúcar blanca)
- 3 huevos M
- 60g aceite de girasol
- 20g de aceite de coco
- 40g cacao holandés en polvo, negro intenso**
 **Es un cacao que ha sufrido un proceso de alcalinización, y su color es muy, muy oscuro. Siento deciros que es imprescindible para conseguir ese sabor a galleta Oreo. Sólo abrir el paquete, ya notamos el olor característico. Yo lo compro en Amazon, de la marca Van Hounten, de Callebaut. Me confirmaron mediante correo electrónico que está totalmente exento de gluten. Ojo, que existen otros dos cacaos de la misma marca, uno marrón y otro rojizo. Debe ser el negro intenso o “ Intense Deep Black”.

- 5 g levadura química
- 5 g bicarbonato de sodio
- Las semillas de una vaina de vainilla o bien 1 cucharadita de aroma de vainilla o pasta de vainilla
- 1 pizca de sal

Para la cobertura:

- 300g de chocolate blanco para postres.
- 1 cucharada de aceite de coco
- Cacao holandés negro intenso para decorar

ELABORACIÓN

Precalentamos el horno a 200ºC.
Comenzamos mezclando la leche junto con el vinagre para obtener la buttermilk. Removemos ligeramente y reservamos. 
Tamizamos las harinas junto con el cacao, el psyllium, la xantana, la sal, el bicarbonato y la levadura química. Reservamos.
Batimos con unas varillas los huevos junto con el azúcar y el sirope si lo utilizamos. 


Cuando la consistencia sea blanquecina y esponjosa, agregamos el aceite de girasol y el aceite de coco. Después agregamos la buttermilk y a continuación la vainilla. Batimos con las varillas y cuando esté la mezcla homogénea, cambiamos al accesorio de mariposa.
Añadimos la mezcla de harinas y continuamos batiendo. El olor a estas alturas es embriagador.



Cuando consigamos que todo esté bien mezclado, ponemos la masa en una manga pastelera con boquilla grande, o bien hacemos un corte como de un dedo.



Escudillamos la masa en los moldes. Si el molde es de una buena silicona (silicona platino) no será necesario engrasarlos. Si utilizáis un molde metálico o bien uno de silicona que no os da mucha confianza, engrasadlo bien antes de poner la masa. Yo utilizo dos moldes de 6 cavidades de Silikomart, que no necesitan engrasado. Es una marca que no falla, garantía de calidad. Os la recomiendo mucho.



He de deciros que es muy importante hacerlo mediante manga pastelera o en su defecto bolsa de congelación, porque es una masa muy espesa y difícil de distribuir en las cavidades del molde con una cuchara y además, si no se hace así, los donuts no quedarán de manera uniforme, sino más altos de un lado que de otro. Os lo digo por propia experiencia, al ser la primera vez que los hacía.
En el horno la masa sube bastante, os recomiendo no llenar los moldes más de la mitad de su capacidad, para que los donuts queden bien bonitos.



Introducimos los moldes en el horno sobre la rejilla, a media altura, con calor arriba y abajo. Bajamos la temperatura del horno a 180ºC. Estarán listos en 15 minutos. Antes de sacarlos, comprobad como siempre que están bien cocidos en su interior pinchándolos.



Dejamos enfriar 5 minutos en el molde y a continuación desmoldamos sobre una rejilla, para que se enfríen por completo.


Cuando estén fríos, preparamos la cobertura fundiendo el chocolate blanco junto con el aceite de coco, al baño maría o en el microondas. Bañamos los donuts aproximadamente hasta la mitad. Antes de que endurezcan, decoramos con un poco de cacao en polvo y dejamos enfriar.





¡Ya veréis qué resultado! ¡Es increíble lo ricos que están! Mis hijas me rogaban hoy que querían tomarlos también de merienda… ¿y cómo negarme con lo buenos que están? 


Os dejo la foto del cacao holandés, porque estoy segura de que no vais a poder resistiros...






domingo, 12 de marzo de 2023

SEMIFRÍO DE SAN VALENTÍN



Este año, por San Valentín, se me ocurrió montar un semifrío con mezclas que pensé que funcionarían.
El sabor quedó impresionante, y en casa se siguen acordando del postre del 14 de febrero, pidiéndome que lo repita enseguida.
Al final de la receta os dejo un vídeo para que veáis el montaje, por eso es que esta entrada no tiene fotografías.

INGREDIENTES Y ELABORACIÓN:

Para el bizcocho Red Velvet.
Tenéis la receta Aquí . Yo hice la mitad de la receta y aún así me sobró bizcocho. ¡Desapareció en menos de 24 horas! 

Para la crema de mascarpone:
- 250g de mascarpone
- 75g de azúcar
- 2 yemas de huevo
- 20g de agua
- 2 hojas de gelatina neutra
- 30 ml de leche
Ponemos en un cazo el agua con el azúcar. Calentamos hasta los 121ºC. 
Mientras alcanza la temperatura, batimos las yemas con unas varillas. 
Cuando el almíbar alcance la temperatura, lo vertemos en hilo sobre las yemas, sin dejar de batir.
Cuando la mezcla esté homogénea, añadimos el mascarpone poco a poco y batimos hasta conseguir una textura crema, aireada y esponjosa.
En este punto hidratamos las hojas de gelatina, y calentamos la leche.
Escurrimos bien la gelatina y la echamos en la leche, en un bol grande. Para finalizar, vamos añadiendo la crema de mascarpone a la mezcla de gelatina y leche, removiendo con movimientos envolventes. Utilizamos la crema inmediatamente.

Para la mousse de frambuesa: 
- 250g de frambuesa
- 3 hojas de gelatina
- 50g de azúcar
- 2 claras de huevo

Trituramos las frambuesas y a continuación colamos para que no quede ninguna pepita. 
Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría durante unos 5 minutos. 
Montamos las claras a punto de nieve. Cuando estén semimontadas, añadimos el azúcar.
Calentamos el puré de frambuesas a fuego suave y le añadimos las hojas de gelatina escurridas.
Añadimos la mezcla de frambuesas y gelatina a las claras montadas, removiendo con movimientos envolventes. Utilizamos la crema inmediatamente.

Para la geleé de frambuesa:

- 4 cucharadas de mermelada de frambuesa
- 1/2 hoja de gelatina

Hidratamos la gelatina en agua fría durante unos 5 minutos.
Calentamos la mermelada levemente en el microondas y le añadimos la gelatina escurrida.
Utilizamos inmediatamente.

Para el polvo de galleta:
- 100g de galletas sin gluten
- 40g de mantequilla

Trituramos las galletas hasta que sean polvo y añadimos la mantequilla derretida. Mezclamos bien. 


MONTAJE DE LA TARTA: 

Día 1:

Hacemos el bizcocho red velvet, horneándolo en una bandeja.
Cortamos la plancha de bizcocho con el molde en forma de corazón, de manera que alineando todos los corazones se alcance la longitud total del molde donde haremos el semifrío.
Cuando tengamos las formas listas, preparamos la crema de mascarpone. 
Vertemos un poco de crema sobre la base del molde interior, esto es, un molde que debe caber en el molde final. Colocamos los corazones bien alineados, pegando unos con otros con crema si fuese necesario.
Ponemos la crema restante sobre los corazones, hasta que estén totalmente cubiertos.
Llevamos al congelador.

Día 2:

Preparamos la gelée de frambuesa. Colocamos sobre el molde grande, en el que habremos colocado un tapete. Si no disponemos de él, podemos verter la gelée aún caliente sobre un papel de horno y enfriar. Una vez fría, podemos cortarla con un pequeño cortador de la forma deseada, y colocar a continuación sobre el molde grande. Congelamos.

Día 3

Preparamos el polvo de galletas. Reservamos.
Preparamos la mousse de frambuesa.
Vertemos una parte que cubra el fondo del molde grande, sobre las formas de gelée de frambuesa.
Desmoldamos el molde pequeño y colocamos dentro del molde grande (cuidado con la posición de los corazones, tenedlo en cuenta para que finalmente queden al derecho).
Cubrimos con el resto de mousse de frambuesa.
Para finalizar, colocamos una capa de polvo de galleta.
Congelamos durante al menos 24h.

La noche previa al día de su consumo, sacamos del congelador el semifrío y lo desmoldamos. Conservamos en el frigorífico. Cuando se descongele por completo, podremos saborear las texturas en todo su esplendor.

Os dejo el vídeo para que veáis cómo se monta. Sé que no todos tenéis los dos moldes y el tapete, pero estoy segura de que encontraréis los sustitutos adecuados.



¡No dejéis pasar esta delicia! Usad las elaboraciones juntas o por separado, pero probadlas!







 








domingo, 19 de febrero de 2023

PUDDING



Si hay una receta de aprovechamiento de repostería por excelencia esa es la del pudding.

Lo mismo puede hacerse con pan, con bizcocho, magdalenas… Todas esas elaboraciones que de otra forma irían a la basura por estar duras, resecas o apelmazadas. Aunque por supuesto también admite bollería recién hecha o tierna.
De esta manera, en el pudding se consiguen dos texturas: una tipo flan y otra abizcochada.
Su preparación no puede ser más sencilla. Leche, huevos y azúcar. No se necesita nada más.
Las cantidades que utilicé esta vez son grandes, tenía un montón de ensaimada que no salió bien y quería utilizarla toda. Por ello horneé el pudding en un molde enorme, uno para pan XXL. Os dejo las medidas estándar. Yo las amplié proporcionalmente. 

INGREDIENTES

- 1l de leche
- 6 huevos
- 6 cucharadas de azúcar
- 1 rama de canela
- Una cáscara de limón
- Restos de bollería o pan, en cantidad suficiente para cubrir al menos el fondo del molde

Para el caramelo:
- 5 cucharadas de azúcar

ELABORACIÓN

Ponemos en un cazo la leche junto con el limón y la canela. Calentamos hasta casi el punto de ebullición. Apartamos del fuego, tapamos y dejamos en infusión durante aproximadamente 15 minutos.

Mientras vamos a preparar el caramelo. Simplemente ponemos el azúcar en una cazuela y calentamos. No es necesario remover. Estad pendientes para que no se queme. Cuando no se vea azúcar blanco y todo tenga un bonito color dorado, estará listo. Lo echamos enseguida en la base de nuestro molde de plumcake y esparcimos, haciendo suaves movimientos para que se reparta bien.
A continuación, partimos en pedazos pequeños el pan, bizcocho, magdalenas, croissants… y lo distribuimos por la base del molde, sobre el caramelo.



Colamos la leche y la ponemos en un bol. Vamos añadiendo poco a poco el azúcar mientras batimos con unas varillas. A continuación agregamos los huevos uno a uno sin dejar de batir.



Cuando todos los huevos estén bien mezclados, vertemos la mezcla en nuestro molde, sobre el bollo que habíamos puesto en el fondo. 



Veremos que sube a la superficie al añadir la leche.



Horneamos al baño maría con el horno a 180ºC, calor arriba y abajo, en la parte central del horno. Yo utilicé la propia bandeja del horno para poner en ella el agua. Si vuestro molde es más pequeño, podéis poner el agua en una cacerola o fuente donde quepa bien.



Si veis que se dora demasiado por arriba, tapadlo con un trozo de papel de aluminio hasta que termine la cocción.
Cuando esté cuajado (en mi caso tardó 35 minutos) sacamos del horno y dejamos enfriar por completo. 



En ese momento pasamos un cuchillo o espátula por las paredes del molde para que se despegue bien, y le damos la vuelta sobre un plato o fuente.
¡Y a la nevera!

En unas horas estará listo para consumirse. 
Estoy segura de que en algún momento elaboraréis esta receta por lo fácil y deliciosa que está. 



¿No os apetece hacerla hoy mismo?







miércoles, 15 de febrero de 2023

MINI BIZCOCHITOS DE CARAMELO

 


Estos mini bizcochitos con crema tofee hicieron las delicias de mis hijas, hasta el punto de tener que repetir 2 veces la receta en la misma semana. La receta original es de Su de Webos fritos. No me costó nada adaptarla, como ocurre con todas las de su libro "Magdalenas". 
Vamos con ella.

INGREDIENTES (para unos 40 bizcochitos super minis):

Para la crema tofee:
- 80g de azúcar
- 100g de nata para montar
- 20g de mantequilla.

Para la masa:
- 100g de mantequilla
- 80g de azúcar blanco
- la crema tofee que hemos elaborado
- Una pizca de sal
- 2 huevos
- 100g de harina de arroz
- 50g de almidón de maíz
- 1/2 cucharadita de psyllium
- 1 pizca de goma xantana
- 6g de levadura química 

ELABORACIÓN:

Comenzamos elaborando la crema tofee. Para ello, ponemos el azúcar en un cazo al fuego. Mientras tanto, colocamos en otro cazo la nata y también la calentamos.
Cuando el azúcar tenga un color dorado, le agregamos la nata que estará cercana al punto de ebullición. Añadimos también la mantequilla y batimos con unas varillas mientras volvemos a poner al fuego hasta que todo se integre bien.
Retiramos del fuego, colamos y dejamos enfriar. 



Vamos con los bizcochitos. Precalentamos el horno a 200ºC. Mezclamos y tamizamos las harinas, psyllium, xantana y levadura. Batimos la mantequilla junto con el azúcar y la sal. Cuando la mezcla esté blanquecina, vamos añadiendo los huevos uno a uno.  Agregamos después el tofee y seguimos batiendo. Finalmente añadimos la mezcla de harinas y mezclaremos hasta que la masa sea homogénea.
Vertemos la masa en un molde engrasado o bien en las cápsulas de magdalenas, que meteremos en un molde metálico para magdalenas. Introducimos en el horno, calor arriba y abajo, a 200ºC.


De este tamaño estarán listos en unos 12 minutos. Comprobamos la cocción como siempre y sacamos del horno. 



Tras diez minutos (no antes porque se romperían) desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Podemos decorar con azúcar glas al gusto, más por estética que porque realmente lo necesiten.

¡Son irresistibles, ya veréis! ¡Y sin ninguna complicación! ¡No esperéis más y poneros al lío!







domingo, 22 de enero de 2023

TARTA SAN MARCOS

La tarta San Marcos es un clásico que gusta mucho en casa. Ese sabor de la yema tostada unido al de la nata, nos parece la combinación perfecta. Cuando pregunté a mi familia sobre las posibilidades del relleno, me sorprendieron. No querían capa de trufa sino de crema pastelera. Hay que reconocer que una buena crema pastelera siempre queda bien en una tarta. Y así lo hice: una capa de nata montada y otra de crema pastelera, y para coronar, la cobertura de yemas. Quedó deliciosa.


INGREDIENTES

Para el bizcocho genovés:

- 4 huevos M
- 80g de harina de arroz
- 40g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 120g de azúcar
- 1 pizca de sal

Para el almíbar (calado del bizcocho):

- 150g de azúcar
- 150g de agua
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1 chorrito de ron

Para la crema pastelera: 

- 250g de leche entera
- 25g de almidón de maíz
- 1 huevo
- 1 yema
- 1 cucharadita de azúcar vainillado
- 35g de azúcar
- 1/2 ramita de canela
- la piel de medio limón

Para la nata montada:

- 500ml de nata para montar (mínimo 35% de M.G)
- 100g de azúcar


Para la crema de yemas:

- 150g de azúcar
- 50 ml de agua
- 4 yemas de huevo
- 1 cucharada de almidón de maíz
- 1 cucharadita de extracto de vainilla

Para decorar: 

- Azúcar para quemarla con el soplete
- Almendra laminada

¿Qué te falta? ¿Tienes de todo? ¡Pues manos a la obra!


ELABORACIÓN:

Comenzamos elaborando el bizcocho.
Precalentamos el horno a 200ºC.
Mezclamos las harinas junto con el psyllium y la xantana, tamizamos. Reservamos.
Separamos las yemas de las claras. Batimos muy bien las yemas con  60 g de azúcar,  a máxima velocidad, hasta que la mezcla sea blanquecina y uniforme. Reservamos.



A continuacíón montamos las claras con la sal, a máxima velocidad. Cuando las varillas comiencen a dejar marca en las claras, agregamos el azúcar restante (60g) y batimos un minuto más. 



Volcamos las yemas en el bol de las claras y removemos con movimientos envolventes, hasta que el color sea uniforme.



Agregamos las harinas tamizadas y seguimos mezclando, con cuidado para que el aire se mantenga en la mezcla. Ten en cuenta que es un bizcocho que no lleva levadura, y el secreto de su esponjosidad lo da el aire presente en la masa.



Untamos el molde con mantequilla o spray desmoldante. Yo utilicé un molde de 20 cm de diámetro.
Vertemos la masa en el molde e introducimos en el horno, en la segunda posición empezando por abajo. 



Horneamos a 190ºC, calor arriba y abajo durante unos 30 minutos, comprobando el punto de cocción antes de sacarlo del horno. Dejamos enfriar sobre una rejilla.



Mientras se hornea el bizcocho, podemos preparar el almíbar. Simplemente ponemos todos los ingredientes en un cazo y dejamos a fuego suave unos diez minutos, hasta que veamos que la mezcla ha ganado en densidad. Debe ser líquida, pero al dejarla caer con una cuchara las gotas deben caer más lentamente que al principio. Apartamos del fuego y dejamos enfriar. Este almíbar lo utilizaremos para calar el bizcocho y que quede jugoso, como el que tomamos en las tartas de las pastelerías. No hay nada que más rabia me dé (lo digo siempre) que una tarta casera que parezca un bizcocho relleno. Una tarta es una tarta.

Preparamos la crema pastelera. Para ello, ponemos a calentar la leche junto con la canela y el limón.
Apartamos del fuego antes de que hierva y dejamos infusionar unos diez minutos, tapada. Colamos y añadimos el resto de ingredientes. Volvemos a poner al fuego, esta vez a fuego bajo, sin dejar de remover, hasta que espese. Ya estaría lista.

Preparamos la crema de yemas, poniendo a calentar el agua con el azúcar hasta que esta última esté totalmente disuelta. Apartamos del fuego y dejamos entibiar.
Mezclamos las yemas junto con el almidón de maíz y la vainilla y se lo añadimos al almíbar anterior, ya tibio. Ponemos de nuevo al fuego y removemos hasta que espese. Apartamos del fuego y dejamos templar.

Y por último, montamos la nata. Cuando esté semimontada añadimos el azúcar y seguimos batiendo hasta que la consistencia sea muy firme. Recordad que para ello tanto nata como bol deben estar muy, muy fríos. Con las claras ocurre al revés: cuanto más frías, peor montarán. Siempre los huevos a temperatura ambiente para la repostería.



Para que veáis el montaje de la tarta, he hecho un vídeo. Yo pongo una primera capa de crema pastelera, después otra de nata y por encima la crema de yemas, que espolvoreada con azúcar por encima, será quemada con el soplete. Para finalizar, capa fina de nata en el lateral de la tarta, lo suficiente para que se peguen las almendras que habremos tostado en una sartén. Y decoración con nata en el borde superior, con boquilla rizada. Pero esto ya va en gustos.



Conseguí que la tarta llegase intacta a pesar del viaje. Es algo que me obsesiona, que todo el trabajo se mantenga intacto durante los traslados. Da mucha rabia cuando se estropea. Además, el tiempo nos acompañó y pudimos tomarla al solecito, que siempre sabe mejor.



¿Te atreves a prepararla?




domingo, 20 de noviembre de 2022

BUNDT CAKE DE GRANADA, PISTACHO Y MIEL

 


El pasado 15 de noviembre, Día Nacional del Bundt Cake en América, quise hacer una receta nueva, especial. Tenía unas granadas que me había dado mi padre el fin de semana, y pensé que no existía mejor uso que incorporarlas en un bizcocho. 


Encontré esta receta y me arriesgué. Y lo digo así porque hay muchas recetas en Internet que ni siquiera están probadas, y cuando las haces te llevas una enorme desilusión. De ahí nació la creación de este blog, para que mi hija tenga las recetas probadas y contrastadas, y sepa que estas las puede hacer y siempre le saldrán.

El sabor de los pistachos y la miel recuerdan mucho a un dulce turco, y el toque de la granada es justo lo que necesita este bundt para ser único.

Contaros que la receta original lleva una pasta de pistacho que yo jamás he comprado, pero la fabriqué yo misma con pistachos al natural sin sal pelados. Puse 150g de pistachos y una cucharada de AOVE y lo piqué muy bien.

No he probado el bizcocho hecho con la pasta, pero el que sí probé fue el mío y os puedo asegurar que es de los mejores que he probado  nunca. En casa voló, literalmente.

Otra elaboración que hice fue el buttermilk. Simplemente puse los 120 ml de leche en un vaso y añadí un chorrito de limón. ¡Y listo! ¡Es así de fácil!

Por último, os recomiendo que utilicéis una miel de buena calidad, porque lleva una cantidad considerable, que no os tengáis que arrepentir luego del resultado.


¿Empezamos?


INGREDIENTES: 

Para el bundt cake

- 250g de mantequilla a temperatura ambiente
- 200g de miel
- 4 huevos L a temperatura ambiente
- 120 ml de buttermilk
- 150g de pasta de pistacho
- 200g de harina de arroz
- 100g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- Una pizca de sal
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 2 cucharaditas de levadura química
- 200g de granada "desgranada"

Para el glaseado de granada

- 50g de granada "desgranada"
- 150g de azúcar glas


Para decorar

- Granos de granada
- Pistachos picados


ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 200ºC.

Comenzamos mezclando las harinas junto con el psyllium, la xantana, la levadura química y la sal y reservamos.
Batimos la mantequilla que tendrá que tener una textura en pomada junto con la miel hasta conseguir una mezcla esponjosa.



Vamos añadiendo los huevos uno a uno, ya sabéis, sin añadir el siguiente hasta que el anterior esté perfectamente integrado en la mezcla.
Añadimos el buttermilk y seguimos mezclando.
Agregamos entonces la pasta de pistacho o bien los pistachos picados.
Sin dejar de batir, agregamos la mezcla de harinas poco a poco.
En este momento comprobamos que la mezcla tiene consistencia espesa. 


Esto es ideal para incorporar la granada y que no se vaya al fondo. Así que la añadimos y removemos a marcha lenta hasta que esté bien repartida por toda la mezcla.



Engrasamos un molde para bundt. Es importante que tenga una chimenea en el centro, pues es mucha cantidad de masa. De no ser así, se quedaría crudo por dentro y demasiado horneado por los bordes. Si no tenemos un molde de estas características, repartimos la masa en dos moldes más pequeños.



Horneamos en la rejilla en el centro del horno, con calor arriba y abajo, bajando la temperatura a 180ºC al introducir el molde en el horno. El tiempo de horneado es de aproximadamente 45-50 minutos.


Vais a ver que al terminar la cocción el bizcocho está muy moreno. No penséis que os habéis pasado de horneado. Es fruto de la miel, que hace que la cubierta del bizcocho se dore más profundamente.



Dejamos enfriar sobre una rejilla. Mientras tanto, vamos preparando el glaseado.
Trituramos la granada hasta conseguir un puré muy líquido. 


A mí no me gustó mucho la textura, así que lo colé. No quería que algo que debe quedar tan fino como un glaseado tuviese ni el más mínimo tropezón, algo incómodo en boca.


Añadimos el azúcar glas al zumo de granada colado y mezclamos muy bien. Podéis jugar con la densidad del glaseado. Si os gusta más líquido, menos azúcar glas. Debemos aplicarlo una vez que el bizcocho esté completamente frío.




Finalmente decoramos con los granos de granada y los pistachos picados, inmediatamente después de poner el glaseado. Si no lo hacéis en ese momento, el glaseado endurecerá ligeramente y ya no se quedarán pegados a él.

¡Os sorprenderá, de eso estoy segura! Ya os digo que me parece de los más ricos que he probado. Pasa al podium junto con el Bundt cake de Navidad, el Bundt cake especiado de naranja y arándanos rojos y el Bundt cake de canela y cacahuete. Aunque ahora que lo pienso, el bizcocho de cúrcuma y limón también es de los mejores, por lo exclusivo de su sabor.

Este dulce tiene un interior muy jugoso, y un sabor... ¡Mmmmm...!


¿Te vas a quedar con las ganas de probarlo?