El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

viernes, 15 de octubre de 2021

BIZCOCHO CLÁSICO DE CALABAZA

 


El otoño es la estación ideal para hornear. Después del calor del verano, da gusto volver a encender el horno y caldear la casa, además de darle un aroma delicioso.
Después de la Navidad, el tema que más se repite en mis moldes es el otoño. Me fascina lo bonitos que son. Las hojas, las piñas, las bellotas... y cómo no, las calabazas.
Mi padre me da a menudo calabazas enormes, sabe que yo les doy buen uso. Así que tomé un trozo de una de ellas y  preparé este bizcocho que veis en la foto. Un bizcocho clásico, tal y como lo he llamado, porque no tiene ningún ingrediente extraño, ni peculiar. La calabaza le da un dulzor especial. Y aunque tengo otra receta de bizcocho de calabaza en el blog, no tiene nada que ver con esta. Son radicalmente diferentes. Y la diferencia fundamental está en que en uno la calabaza se pone cruda y en el el otro cocida. Y eso lo cambia todo. 

INGREDIENTES: 

- 170g de harina de arroz.
- 80g de almidón de maíz.
- 250g de azúcar
- 150 ml de aceite de girasol
- 3 huevos L
- 1 cucharada de levadura química
- 1 cucharadita de psyllium
- 1 puntita de cuchara de goma xantana
- 1 cucharadita de extracto o aroma de vainilla
- 1 pizca de sal
- 1 cucharadita de canela
- 250g de calabaza pelada.

ELABORACIÓN: 

Lo primero que haremos será cocer la calabaza. Para ello, la cortamos en trozos pequeños (para que se cueza antes) y la cubrimos con agua. 10 minutos serán suficientes para que se ablande.


Colamos la calabaza y la aplastamos con un tenedor. Cuanta menos agua tenga, mejor textura tendrá nuestro bizcocho. Dejamos enfriar.

Mezclamos las harinas con el psyllium, la xantana, la levadura, la sal y la canela. Reservamos.

Batimos los huevos junto con el azúcar con unas varillas, hasta que blanqueen. Añadimos el aceite y el aroma de vainilla y mezclamos bien. 
Cambiamos el accesorio de varillas por la mariposa y añadimos la calabaza. 
Por último, añadimos poco a poco la mezcla de harinas, hasta que la mezcla sea uniforme. Y nada más.

Precalentamos el horno a 200ºC. Engrasamos un molde (el mío es de 6 cups) y vertemos la mezcla en él. 



Vais a ver que la mezcla es bastante líquida a pesar de haber escurrido bien la calabaza. No os preocupéis, es así. Veréis también pequeños trozos de calabaza, procurad que no sean muy grandes, no deberían notarse en la boca.

Introducimos en el horno, rejilla central, calor arriba y abajo, y bajamos la temperatura a 180ºC. Tardará en hacerse unos 50-55 minutos, un poco menos si utilizáis un molde bundt (con agujero en el centro).

Comprobamos la cocción con el método tradicional. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. 



Podéis ponerle azúcar glas por encima, yo no quise porque me gustaba tal y como quedó el dibujo grabado. 

El interior es jugoso, y la canela le da el punto perfecto. Podéis utilizar también la mezcla "Pumpkin cake spice mix". Yo no la usé porque horneé un bizcocho hace poco con ella, y siempre me gusta variar el sabor.


Estuve mucho tiempo haciéndole fotos a este bizcocho, y deleitándome con su aroma. No dejéis pasar la época de las calabazas sin hacerlo. Además está libre de lácteos, al ser la calabaza la sustituta de la leche o yogur, y llevar aceite y no mantequilla. Y está muy rico, un sabor realmente otoñal. ¡Hacedlo y me contáis!


miércoles, 18 de agosto de 2021

MAGDALENAS CON PISTACHO Y CHOCOLATE BLANCO EN PANIFICADORA

 


En verano el tiempo nos sugiere no encender el horno. Sin embargo, el calor no impide que sigamos comiendo pan o tomando una magdalena con el café. En el caso de los celíacos, si no hornean, su alimentación con estos productos queda supeditada a los panes y repostería del super, caros y malos. Por eso hay que buscar alternativas. En nuestro caso, el obrador “La Celiacoteca”, que vende productos buenísimos, disfruta de sus merecidas vacaciones. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos damos una sesión de sauna o comemos con disgusto productos ultraprocesados, llenos de grasas y azúcares insanos?
Por suerte, alguien inventó la panificadora. En casa se usa como mínimo una vez a la semana, pero en verano la utilizo mucho más, porque en ella horneo el pan, bizcochos, magdalenas… Mentiría si dijese que es exactamente igual. Una panificadora raramente alcanza los 200ºC, y además no tiene resistencia superior, que ayuda mucho en la subida de las masas. Y eso que la mía tiene doble resistencia, que es un plus. Pero no se produce un choque térmico tan grande como el que se lleva a cabo en el horno. Eso sí, digo la verdad si afirmo que el sabor a “hecho en casa” sigue presente. Y con eso nos conformamos.
Estas magdalenas son un espectáculo. Hay mezclas en repostería que son una auténtica maravilla. El chocolate y la naranja, el jengibre y la canela… y esta mezcla de pistachos y chocolate blanco.
Así que cada verano saco mis accesorios y horneo sin calentar mi cocina y sin morir en el intento.

Además, acoplo otro soporte con más moldes, esta vez los típicos para flan, para aprovechar el calor de la panificadora y no tener que esperar a que se enfríen los anteriores. Pongo en la base un poco de papel de aluminio para que se sujeten bien. Si tenéis la suerte de tener una Zeroglu, sé que tiene moldes para chapata, que son planos, y no necesitaríais el papel de aluminio para que las flaneras se asienten bien.


 
De esta manera puedo hornear 8 magdalenas en una hora y poco. Porque si en el horno se tardan unos 15 minutos en hornear, en la panificadora necesitan el doble (recordad que no hay resistencia superior).

INGREDIENTES: (me salieron 8 magdalenas)

- 2 huevos
- 50 ml de aceite de girasol
- 1/2 cucharadita de esencia de vainilla o 1/2 sobre de azúcar vainillado
- 75g de azúcar
- 1/2 yogur de limón (65 ml)
- 100g de harina de arroz
- 50g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de levadura química
- 1 pizca de sal
- 1/2 cucharadita de psyllium (para que duren tiernas más tiempo, prescindible)
- Puntita de cuchara de goma xantana (para que no se desmiguen demasiado, prescindible)
- 1/2 cucharadita de jengibre molido
- Un puñadito de pistachos pelados, si es posible que sean sin sal
- Un puñadito de perlitas de chocolate blanco

ELABORACIÓN:

Como siempre, comenzamos batiendo los huevos con el azúcar, si ponéis azúcar vainillado se pone aquí también. Añadimos el aceite poco a poco y batimos hasta que se integre bien. A continuación, añadimos el yogur y el aroma de vainilla.
Mezclamos en un bol las harinas junto con el psyllium, la xantana, la levadura, la sal y el jengibre, y vamos añadiéndolo poco a poco a nuestra mezcla inicial.
Vais a ver que la masa tiene cierto espesor, esto es muy importante a la hora de añadir ingredientes sólidos, porque si la masa es demasiado líquida y no los sostiene, se irán al fondo y arruinarán el resultado final.


Para finalizar, añadimos los pistachos pelados y el chocolate blanco. Integramos bien. Yo puse los pistachos partidos por la mitad.





Como veis, hice todo a mano. Y también podéis ver cómo los pistachos y el chocolate se ven en la superficie. La masa tiene un olor que quita el hipo. Y cuando comienza a hornearse es un auténtico deleite.

Metemos la masa al frigorífico durante al menos media hora. Tras 20 minutos ponemos a calentar la panificadora, en el programa de horneado, y llenamos los moldes con la mezcla. Yo espero 10 minutos antes de meter el primer soporte a la panificadora, para que esté bien caliente y conseguir en la medida de lo posible ese choque térmico del que os hablaba más arriba. Mi panificadora ya tiene más de 10 años, quizá con una nueva o más moderna consigáis mejores resultados.


Ponemos papel en los moldes y llenamos 2/3  de su capacidad. Introducimos en la panificadora.
Transcurridos los 15 minutos que tardarían en cocerse en el horno, las magdalenas tienen este aspecto: 


Las dejé otros 15 minutos, vigilando de vez en cuando, y las saqué cuando estaban doradas. Si las hacéis en el horno, precalentadlo a 200ºC y bajad a 170ºC cuando metáis el molde, calor arriba y abajo. En 15 minutos estarán listas.
Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.



 


¡Desayunaremos rico incluso en ola de calor! ¡Qué sabor, qué textura! ¡Hasta la próxima!










 








SÁNDWICH HELADO DE NATA

 


¡Hola de nuevo!
Al fin llegó el mes de agosto, y con él las vacaciones tan esperadas.
Días sin horarios fijos, con tiempo para hacer las cosas que más nos gustan, que quedan muchas veces relegadas a un segundo plano debido a la rutina y las prisas diarias.
El pasado invierno adquirí en las rebajas un molde destinado a elaborar sándwiches helados de nata, con la peculiaridad de que permite dejar sin galleta la mitad del helado, para poder bañarlo como más nos guste. Me pareció ideal, porque la oferta de sándwiches helados sin gluten es muy, muy escasa, y solo los venden en algunas grandes superficies, no en las que tenemos más cerca de casa. Así que lo compré sin pensarlo mucho. Después de estrenarlo puedo deciros que no me arrepiento en absoluto. Si tenéis ocasión no dudéis en comprarlo. Su precio ronda los 30€, yo lo compré por 15€ y ahora lo he visto a 10€. Merece mucho la pena.
Encontrar una galleta que se adaptase a ese molde era el primer problema. La oferta de galletas cuadradas es casi inexistente, y cortar una galleta sin gluten redonda sin que se rompa es una tarea imposible (¿alguien lo ha conseguido alguna vez?). Así que no me quedaba más opción que hornear mis propias galletas, en el mismo molde que es apto para horno, para asegurarme de que quedase perfecto. Decidí que serían de cacao, como las de algunos sándwiches que venden en el mercado.
En la foto podéis ver que la galleta quedó demasiado gruesa. A pesar de no llevar levadura, subieron mucho, es lo que tiene elaborar una receta por primera vez. Para la próxima ya lo sé. Hornearé una galleta finita, y el aspecto final será mucho más agradable a la vista y al paladar.

INGREDIENTES:

Para las galletas ( a mí me salieron 10 galletas, así que calculo que será para unas 20-22 galletas)
- 50g de azúcar glas
- 100g de harina de arroz
- 50g de almidón de maíz
- 1/2 cucharadita de Psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 65g de mantequilla
- 15g de miel
- 10g de cacao en polvo
- 1/2 cucharadita de aroma de vainilla

Para el helado de nata (para 5 sándwiches)
- 125 ml de nata para montar 
- Azúcar al gusto

Para la cobertura (para 5 sándwiches)
- 80g de chocolate de cobertura (negro o con leche)
- 1 cucharadita de mantequilla o aceite de coco
- 1 puñadito de avellanas

ELABORACIÓN:

Comenzamos elaborando las galletas.
Para ello, batimos en un bol la mantequilla y el azúcar glas con unas varillas hasta conseguir una textura crema. 
Añadimos entonces la vainilla y la miel y seguimos batiendo.
Mezclamos aparte las harinas y el cacao junto con el Psyllium y la xantana.
Ponemos la mariposa en el robot y añadimos poco a poco la mezcla de harinas a la anterior preparación. 
La textura en este momento es similar a la arena mojada.


Comienza entonces el trabajo manual. Debemos hacer una bola, uniendo con nuestras manos esa textura que está tan dispersa.


Si no tenéis un molde como el mío, debéis estirar la masa con un rodillo entre dos hojas de papel de horno, hasta que tenga un grosor de 4 mm aproximadamente. Reservamos en la nevera durante una hora.
A continuación, simplemente cortamos las galletas al tamaño deseado y horneamos.

Yo lo que hice fue rellenar los huecos de mi molde con la masa.



Introducimos en el horno precalentado a 200ºC  y bajamos la temperatura a 190ºC, calor arriba y abajo. Tardan unos 10 minutos en hornearse.

Sacamos del horno, y del molde si lo tenemos, y dejamos enfriar sobre una rejilla.


¡Ya veréis qué galletas tan ricas!

Solo falta preparar el helado. Yo lo que hice fue simplemente montar un brick de nata con azúcar al gusto. Si queréis podéis mantecar después en una heladera, yo no lo vi necesario. Podéis ponerle mini perlitas de chocolate para crear un helado de straciatella. ¡O lo que se os ocurra!
Ponemos las galletas en el molde, quizá en un molde de plum cake se me ocurre que pudiese funcionar, con las galletas juntitas. 
Esparcimos por encima la nata y dejamos congelar durante un rato. Cuando esté semi congelado, ponemos encima la otra galleta. En mi caso no hizo falta esperar porque es un molde fabricado para ese fin.



Ponemos en el congelador hasta que se congele por completo, y en ese momento podremos bañarlos con la cobertura. Picamos unas almendras o avellanas y reservamos. En casa les gustan más las avellanas, porque junto con el chocolate les recuerda a la Nutella.



Fundimos el chocolate junto a la mantequilla o aceite de coco. Cuando esté bien fundido, añadimos las avellanas y bañamos los helados, con mucho cuidado. Debe ser un gesto rápido, para que ni el chocolate se enfríe, ni los helados se derritan.

¡Y listos para degustar! ¡Que ningún celíaco se quede con las ganas de un buen sandwich helado!








martes, 6 de julio de 2021

PAN DE MOLDE AL PESTO EN PANIFICADORA

 


¡De vuelta a Italia! Ya sabéis lo enamorada que estoy de ese país, que además trata tan bien a los celíacos. 
Así que cuando me dispuse a probar una nueva receta para panificadora y vi esta con pesto... ¡No me lo pensé dos veces!
La salsa pesto genovés nos encanta en casa, y la tomamos con frecuencia. Así que sabía que este pan iba a triunfar. Yo elaboré el pesto según la receta de mi libro de cabecera de cocina italiana, "La cuchara de plata". La receta del pan es de otro libro, titulado "Gluten-free bread & cakes from your Breadmaker". Podéis utilizar pesto del supermercado, el de Mercadona está muy rico y está etiquetado “sin gluten”.
La próxima vez que lo repita (era la primera vez que lo hacía) le añadiré más pesto y un poquito menos de agua, porque si os fijáis bien, no ha sido el levado ideal, se ve en los bordes del pan. Subió, luego bajó un poco y al final volvió a subir. Estoy convencida de que le sobra un poco de líquido, unos 25 ml. Aquí os dejo la receta ya corregida.

INGREDIENTES:

- 3 huevos
- 285 ml de buttermilk (270ml de leche + 15 ml de zumo de limón)
- 75 ml de leche
- 10 ml de zumo de limón
- 20 ml de miel
- 3 cucharadas soperas de pesto recién hecho
- 15 ml de aceite de oliva
- 1 cucharadita de sal
- 225g de harina de arroz
- 25g de almidón de maíz
- 50g de harina de soja
- 50g de almidón de patata
- 12g de goma xantana
- 12g de levadura seca de panadería


ELABORACIÓN

Para preparar el buttermilk, mezclamos la leche junto al zumo de limón, homogeneizamos y dejamos reposar por unos 15 minutos.
Ponemos en la cubeta los ingredientes en el orden de siempre: primero los ingredientes líquidos, incluyendo los huevos y la salsa pesto, y a continuación los sólidos.
Seleccionamos un programa de 3 horas y un tostado fuerte. 
Tras el segundo amasado, retiramos las palas y aplanamos la masa.
Ya sabéis que siempre recomiendo vigilar la masa, porque si unos minutos previos al horneado aún no ha doblado su volumen, debemos parar la máquina y esperar a que termine de levar. 
A continuación simplemente seleccionamos un programa de cocción (60 minutos) y listo.



Sacamos el pan de la cubeta en cuanto termine el horneado y dejamos enfriar sobre una rejilla.


En casa nos ha encantado, es una textura almidonada y un sabor muy italiano.  Una entrada muy cortita, un paso a paso muy breve, pero un resultado increíble. ¡Espero que os guste a vosotros también!





CLAFOUTIS DE CEREZAS

 


En plena temporada de cerezas, no podía faltar esta receta que es tan rica como sencilla. 
Es un postre de origen francés, de la zona de Limousin, cuya capital es Limoges. La cocina de Occitania es variada y deliciosa, y hoy día podemos reproducir grandes recetas como esta en casa, y sin gluten.
La receta original está hecha con cerezas, aunque es posible realizarla con otras frutas como fresas, arándanos... Deben ser frutas que no contengan mucha agua.
Su textura recuerda ¿cómo no? a las famosas crêpes, a ser una masa mayoritariamente constituida por huevo y leche.

La receta es una adaptación de mi amiga italiana Rosa María Zito, cuyo blog es oro molido. Yo puse menos cerezas porque mis hijas son un poco especiales para tomar fruta, y me conformo con que lo tomen así. Apenas lleva harina, por lo que es muy difícil distinguir de la receta original.

INGREDIENTES: 

- 400g de cerezas (la original lleva 700g)
- 250g de leche entera
- 100g de azúcar
- 40g de harina de arroz
- 40g de fécula de patata
- 3 huevos
- 1 vaina de vainilla o 1 cucharadita de aroma de vainilla
- 20g de ron (opcional)
- Azúcar glas para espolvorear.

ELABORACIÓN: 

Lavamos y deshuesamos las cerezas. Aunque la receta original francesa hace este postre con las cerezas con hueso, para mí es un placer poder tomar un bocado completo y masticarlo con suavidad. Me compré un deshuesador solo para poder hacer esta tarta. Las ponemos en un molde engrasado de unos 24-26 cm.



Tamizamos y mezclamos las dos harinas. Reservamos.
En un bol mezclamos los huevos junto al azúcar y las semillas del interior de la vaina de vainilla. NO consiste en batir, no deben hacer espuma. Simplemente mezclamos.
Añadimos la mezcla de harinas y mezclamos con un tenedor. Continuamos hasta que veamos que no quedan grumos. Agregamos la leche y volvemos a mezclar, siempre a mano. Por último, añadimos el ron y seguimos removiendo hasta que veamos que la mezcla es homogénea.


Para terminar con la preparación, vertemos el contenido del bol sobre el molde con las cerezas. Ya veréis que es una mezcla muy líquida.


Y ya solo nos queda meterlo en el horno. Estará precalentado a 200ºC, y bajaremos a 180ºC cuando introduzcamos el molde.


Con estas cantidades, en mi horno tardó en hacerse unos 50 minutos. 



Veréis que se infla, pero al sacar del horno vuelve a su tamaño original. Recordad que no lleva levadura y que los huevos tampoco están aireados, así que es lo normal.

Dejamos enfriar en el molde y espolvoreamos con azúcar glas.

Como veis, no tiene complicación alguna y es un postre muy resultón. Lo ideal es tomarlo templado. Debe refrigerarse si no va a comerse en el día, y he de decir que frío también está muy rico.

¡Daos prisa, es la época perfecta para hacerlo!
















domingo, 16 de mayo de 2021

BIZCOCHO DE ALGARROBA

 

¿Os gusta el chocolate? Creo que si preguntásemos a las personas que viven en mi casa sobre cuál es su alimento favorito, no habría ninguna duda. Mis hijas son “chocolateras” por naturaleza, y por eso este bizcocho les vuelve locas.
Es una receta sencilla. Tan solo tenemos que adquirir harina de algarroba. No sé si conocéis este fruto, del árbol del mismo nombre (algarrobo) al que se le atribuyen propiedades muy energéticas, al ser un alimento con un alto contenido energético (50% de azúcar natural y 10% de proteína), que además contiene minerales tales como calcio, hierro y fósforo. Al contrario del cacao, es un alimento sin grasa.
Durante muchos años fue considerado exclusivamente alimento para el ganado, yo misma recuerdo a mi abuelo contar cómo se lo daba de comer a los burros cuando era niño. Tiene el mismo aspecto que una vaina de habas o judías, pero es de color oscuro.


Tiene un sabor muy similar al cacao, aunque no penséis que se tomaría sin confundirse. A pesar de ser dulce, es muy fácilmente distinguible. Tenéis que tener en cuenta, además, que la harina de algarroba, si la va a consumir un celíaco, debe estar etiquetada “sin gluten”. Aunque este fruto está naturalmente libre de él, durante el proceso de molienda puede estar fácilmente contaminado si se hace en un molino donde antes se procesó trigo o similar.
Y ahora vamos con la receta.

INGREDIENTES:

- 120g de harina de arroz
- 80g de harina de algarroba
- 80g de cacao puro sin azúcar
- 200g de azúcar moreno
- 40g de aceite de girasol u oliva suave
- 1 cucharada y media de levadura química
- 450 ml de leche
- 2 huevos
- 1 cucharadita de Psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 1 pizca de sal

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.
Mezclamos las harinas junto con la sal, el cacao, el psyllium, la levadura y la xantana. Reservamos.
Batimos los huevos junto con el azúcar, con la batidora de varillas. Añadimos el aceite y a continuación la leche, poco a poco. Cambiamos el accesorio de varillas por la mariposa.
Vamos agregando poco a poco la mezcla de harinas. No os preocupéis sin veis que la mezcla es demasiado líquida. Es así. Es un bizcocho tremendamente esponjoso, que al ser tan húmedo, se conserva tierno durante más de 5 días, si está bien tapado. Os pongo una foto para que veáis que no exagero, que la mezcla es de textura muy líquida.


Engrasamos un molde y vertemos la masa en él. Introducimos en el horno y a continuación bajamos la temperatura a 180ºC. 


Vais a ver que sube bastante. Tardará en hacerse unos 40 minutos. Comprobaremos la cocción como siempre, con un palillo que deberá salir limpio.


Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. No tengáis prisa en desmoldar este bizcocho, al ser tan húmedo es más frágil que el resto y si se desmolda muy pronto, se puede romper. 


Es un bizcocho ideal para tartas, precisamente por su jugosidad. Yo lo utilizo mucho cuando quiero hacer una tarta de chocolate rellena de nata. Queda exquisita.
Su interior es una explosión de chocolate, ¡no podéis dejar de probarlo! ¡Nos vemos pronto!















lunes, 26 de abril de 2021

BIZCOCHO RED VELVET




El Día del Libro de este año, quise hacer algo especial para llevar a mi trabajo, puesto que había convocado un “amigo invisible” con regalo de libro de forma anónima. Y como en Cataluña los libros se acompañan de rosas, quise trasladar esa tradición a Madrid y llevarle una rosa a cada una de mis compañeras, aprovechando que aún tenía sin estrenar mi nuevo molde “Sweetheart rose”, de Nordic Ware. Le puse a cada rosa un palito de cake pop, un papel verde de muffin y un celofán, como si fuese una rosa natural. Y pegué una pegatina en la que rezaba “Made with love, specially for you”. Me gustó el resultado, así que formé un bouquet y lo llevé en una cesta de mimbre. Quedó muy bonito.
La receta que elegí es del libro “Pasteles” de Martha Stewart. Es un bizcocho red velvet, que aunque no se acompañaba del frosting de queso crema, quedó muy jugoso. Y muy rico. Era ideal por su color rojo y además es un sabor delicioso, la mezcla del cacao con la vainilla. Con estas cantidades pude hornear unas 20 rosas. Si hacéis un bizcocho, será la cantidad ideal para un molde de 22-24 cm.

INGREDIENTES:

- 240 ml de Buttermilk: 240 ml de leche y una cucharada de zumo de limón.
- 200g de harina de arroz
- 100g de almidón de maíz
- 1 cucharada de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- Una pizca de sal
- 1 cucharadita de colorante rojo (yo uso el Extra Red de Sugarflair, que es sin gluten)
- 25g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 280 g de azúcar
- 360 ml de aceite de girasol
- 2 huevos tamaño L
- 1 cucharadita de extracto de vainilla, o las semillas de una vaina entera
- 2 cucharadas de vinagre
- 1 y 1/2 cucharaditas de bicarbonato

ELABORACIÓN:

Lo primero de todo es preparar el buttermilk. Para ello añadimos el zumo de limón a la leche y removemos. Reservamos hasta su utilización.
Mezclamos las harinas junto con el psyllium, la xantana, la sal y el cacao en polvo.
Batimos el aceite junto con el azúcar. Pensé que era mucho aceite la primera vez que hice esta receta, pero nunca me he atrevido a bajar la cantidad, porque la jugosidad con la que quedan bien lo merece.
Agregamos los huevos a la masa, de uno en uno, esperando a que se integre bien el primero antes de agregar el segundo.


Es el momento de añadir el colorante junto con la vainilla. Continuamos mezclando, hasta que veamos que el color es uniforme.



Cambiamos las varillas por la mariposa del robot. Agregamos un tercio de la mezcla de harinas y cacao. 
A continuación añadimos la mitad del buttermilk, para continuar con el segundo tercio de harina, la segunda mitad del buttermilk y finalizamos con la harina restante.
Por último, solo queda añadir el gasificante. La particularidad de esta receta es la mezcla de vinagre y bicarbonato, que se agrega inmediatamente a la masa. Veréis cómo burbujea. Batimos unos pocos segundos para que se integre bien y a continuación rellenamos nuestro molde, previamente engrasado, aproximadamente dos tercios de su capacidad


Veréis que es una masa que crece mucho en el horno. Introducimos en el horno precalentado a 200ºC y bajamos la temperatura a 180ºC. Entre 32-35 minutos tardarán en estar listas. Si hacéis el formato grande, precisará 45-50 minutos. Vigilad bien.


Comprobamos la cocción y sacamos del horno.


Dejamos enfriar sobre una rejilla, como siempre.


¡Y a disfrutar! Seguro que conquistáis a la persona a la que se lo regaléis.  No me digáis que no es fácil. Y se hace muy rápido.¡Y es muy vistoso, es que lo tiene todo!