El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

sábado, 6 de junio de 2020

KUGELHOPF


¡Lo que nos gusta la repostería tradicional europea!
Porque, no nos engañemos, es muy difícil, según en qué sitios, poder probar sus exquisiteces sin gluten. 
Esto fue lo que nos pasó hace 2 años cuando visitamos Alsacia y la Selva Negra. Allá donde mirases, Kugelhopf por todos lados. Y ninguno apto. ¡Por suerte no hay nada sin gluten que no pueda conseguirse en casa!
Se dice que el Kugelhopf fue llevado a Alsacia por María Antonieta, por lo que su origen quedaría entonces atribuido a Austria.
Pero, ¿qué mas da? Lo importante es su sabor. Se trata de un pan dulce, de la misma familia que un brioche, aunque con alguna peculiaridad. Se hornea tradicionalmente en un molde de terracota, como el rojo que veis en la foto. Yo no compré ninguno grande por el volumen que ocupaba, y también, por qué no decirlo, por su precio. Me compré ese pequeño porque tampoco quería perder la oportunidad de tener un molde típico alsaciano. Pero en realidad este Kugelhopf está horneado en un molde de acero fundido.

La receta es de un librito que compré allí, "La pâtisserie alsacienne". Me atreví a desglutinizarla, no sin miedo, porque estas masas que necesitan fermentar, no son tan fáciles de adaptar como las que utilizan levadura química. ¡Pero el resultado me convenció! Vamos a ello.

INGREDIENTES: 


- 400g de almidón de maíz.
- 100g de fécula de patata.
- 100g de almidón de mandioca.
- 50 ml de licor de cereza (Kirsch) Yo como no tenía le puse 20 ml de licor de piruleta y 30 ml de ron miel.
- 75g de uvas pasas.
- 250 ml de leche entera.
- 7g de levadura seca de panadería.
- 180g de mantequilla.
- 120g de azúcar glas.
- 3 huevos.
- 1/2 cucharadita de sal
- 10g dePsyllium.
- 10g de Xantana.

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos será remojar las pasas en el licor elegido.



A continuación, haremos un prefermento. Para ello, templaremos la mitad de la leche y espumaremos en ella la levadura seca. Añadiremos harina hasta conseguir una masa suave. Dejamos levar hasta que doble su volumen.

En un bol, templaremos la otra mitad de la leche y derretiremos en ella la mantequilla. Hacemos un volcán con la harina restante, el Psyllium, la Xantana, la sal y ponemos en el centro la mezcla de leche y mantequilla. Integramos.
Añadimos los huevos y el azúcar. Agregamos el prefermento y por último las pasas y el licor.
Mezclamos hasta que la masa sea homogénea.  Su aspecto final es más o menos así.


Hacemos una bola con ayuda de una rasqueta. Dejamos levar tapado con film transparente, en una zona cálida, alejada de corrientes de aire.


En poco más de una hora, la masa habrá doblado su volumen, y podremos continuar con la receta.


Engrasamos el molde elegido. Será fundamental que tenga un agujero en el centro. 
Ponemos una almendra en cada una de las hendiduras del molde, o bien distribuidas a lo largo del fondo. Y vertemos la masa en él.

Fijaos qué montón de masa, 600g de harina. Desgasificamos bien apretando con las manos mojadas, para que la masa se adapte bien al molde y no queden bolsas de aire.
Como en el caso de mi molde, la masa desgasificada llegaba casi hasta el borde, decidí retirar una buena cantidad. Porque la masa debe volver a levar antes de hornear, y supuse que se desbordaría si dejaba la totalidad. 


Dejamos levar de nuevo, en mi caso fue el tiempo suficiente para que el horno se calentase a 200ºC.


¡Y listo para hornear! Lo meteremos al horno y bajaremos la temperatura hasta 180ºC, calor arriba y abajo, rejilla central. Estará listo en unos 40-45 minutos.



Mirad cómo creció ya en el horno. Si hubiese dejado la totalidad de la masa, se habría desbordado, sin duda.



Desmoldamos tras 10 minutos y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Antes de servir, y una vez frío, espolvoreamos bien con azúcar glas. Si lo hacéis en caliente, el azúcar se absorberá y no quedará tan bonito. 
El interior es una delicia, es un bocado tierno, que con las pasas se vuelve más especial.
¡Muy feliz con el resultado!













viernes, 29 de mayo de 2020

TARTA "DRIP CAKE" DE CHOCOLATE


Este año, para el cumpleaños de mi hija mayor quise hacer una tarta diferente. No sabía muy bien cuál hacer, pero tenía claro que debía ser de chocolate. Así que consultando mis libros de repostería e Internet, decidí que sería una "Drip cake". Es el nombre inglés con el que se designa a estas tartas que "chorrean". Y, como no, debía chorrear chocolate. Son tartas muy vistosas, de esas que entran por los ojos, pero además, tenía que estar rica. A juzgar por la carita y los comentarios de mis hijas, conseguí, no sin esfuerzo, ambas cosas.

Como no me gustan las cosas fáciles, decidí probar una versión de bizcocho muy distinta a las que hago normalmente. Se trata de un bizcocho que incluye entre sus ingredientes agua hirviendo. ¿Para qué? Pues la finalidad realmente no la sé, pero al ser un bizcocho taaan hidratado, el resultado es absolutamente esponjoso, húmedo, lo que le hace un bizcocho ideal para tartas. Supe documentándome que Nigella Lawson lo tiene entre sus recetas, así que ya no dudé. El resultado, espectacular. Un bizcocho con un intenso sabor a chocolate y una jugosidad indescriptible.
El relleno y cobertura es una buttercream de merengue suizo de chocolate. Una bomba calórica, en realidad. ¡Pero un sabor...! Que para un día bien merece la pena. Conseguir la textura adecuada es quizá la parte más complicada de la receta, pero si seguís los pasos tal y como los pongo, ¡es pan comido! 
Me costó tanto hacer esta tarta, que pensé que sería la última vez. Pero tras probarla y ver el impacto en mis hijas, creo que no podré resistirme. ¡Vamos a ello!

INGREDIENTES: 

Para el bizcocho: (para el tamaño de mi molde, yo utilicé el doble de ingredientes, hice dos recetas de bizcocho)

- 2 huevos M
- 75g de mantequilla derretida
- 250g de azúcar blanca
- 120g de harina de arroz
- 60g de almidón de maíz
- 2 cucharaditas de levadura química
- 60g de cacao puro en polvo sin azúcar
- 180 ml de leche
-150 ml de agua hirviendo 

Para la buttercream de merengue suizo: 

- 300g de azúcar glas
- 150g de clara de huevo (aprox. las claras de 4 huevos M)
- 450g de mantequilla sin sal, de buena calidad, cortada en trozos y a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de extacto de vainilla
- 100g de chocolate negro de cobertura fundido


 Para el almíbar de chocolate: 

- 150g de agua
- 150g de azúcar
- 1 cucharadita de zumo de limón
- 1/2 cucharadita de cacao puro en polvo sin azúcar

Para la cobertura de chocolate:

- 200 g de chocolate negro de cobertura (tened preparado algo más, por si acaso)
- Virutas de chocolate, huevos Kinder Sorpresa, Kinder Schoco bons, Conguitos...


ELABORACIÓN:  

Primero de todo, elaboraremos el bizcocho. Tened en cuenta que lo llamativo de esta tarta es que tenga altura, y no tanto que tenga mucho diámetro. Yo no tengo (curiosamente) ningún molde de menos de 24cm, así que usé el mío de esa medida. Tuve para ello que hacer dos recetas iguales de bizcocho, para conseguir altura, y para darle aún más efecto, después recorté los bizcochos con un aro, para que la tarta fuese un poquito más pequeña y destacase más la altura. Los recortes están deliciosos para el desayuno o merienda, ¡no se tira nada!
Si tenéis moldes de 20 cm e incluso menos, podéis utilizar una sola receta de bizcocho, y repartirla entre dos moldes. 

La forma de hacer el bizcocho es un poco diferente a lo que estamos acostumbrados. 
Tamizamos las harinas y el cacao y  lo mezclamos junto al azúcar y la levadura química. Agregamos entonces la mantequilla derretida y los huevos y mezclamos bien.


 El resultado es una mezcla con textura de arena mojada.


Añadimos entonces la leche y continuamos mezclando.
Mientras se homogeiniza, hervimos el agua en un cazo o hervidor. Se lo añadimos a la mezcla y batimos bien. 
Ojo en este caso, pues veréis que la masa se queda pegada a las paredes, y el robot solo bate el líquido que queda en el centro. Despegad bien la masa de las paredes con una espátula, de lo contrario no conseguiréis que sea homogénea y no se conseguirá un buen resultado. La masa parece chocolate a la taza, pero no tan denso. ¡Y tiene un aroma!
Veréis que la masa  es suuuper líquida. Tened en cuenta que si utilizáis un mode desmontable, deberéis poner un papel de horno entre la base y el aro, de lo contrario goteará y una parte caerá a la solera del horno. Si utilizáis uno cerrado, lógicamente no habrá problema.
Engrasamos nuestro molde e introducimos en la rejilla central del horno precalentado a 200ºC. Bajamos la temperatura a 180ºC tras introducirlo. Con estas cantidades, el bizcocho estará listo en unos 30 minutos (ya sabéis que cada horno tiene sus peculiaridades, vigilad bien la primera vez que lo hagáis).  Comprobad como siempre el grado de cocción, con un palillo que deberá salir limpio.
Este es su aspecto recién sacado del horno.  Dejamos enfriar sobre una rejilla, los primeros minutos dentro del molde, porque ya veréis que es un bizcocho muy frágil.



Os recomiendo que horneéis el bizcocho al menos un día antes del montaje de la tarta. Así os garantizaréis que esté bien asentado y frío. Lo ideal es hacerlo dos días antes, y montar la tarta justo el día anterior, para que se asienten los sabores.

Para preparar el almíbar, ponemos los ingredientes en un cazo a fuego medio-bajo, y esperamos a que hierva. Al cabo de unos 7-10 minutos, estará listo. Comprobamos con una cucharilla. Al dejar caer el líquido, deberá hacerlo más despacio de lo habitual. Lo llamamos el punto de "hebra floja". Dejamos enfriar.

Para preparar la buttercream de merengue suizo, necesitaréis un termómetro de cocina, aunque utilicéis claras pasteurizadas. Porque si os pasais de temperatura las claras se cuajarán y se estropeará la elaboración. Y si os quedáis cortos, no es seguro su consumo sin riesgo de contaminación alimentaria, en caso de que no sean pasteurizadas.
Para prepararlo, lo primero que debemos hacer es introducir el bol donde batiremos las claras en el frigorífico, por un mínimo de media hora.
Ponemos el azúcar y las claras de huevo en un recipiente al baño maría. Recordad que el agua no debe hervir ni tocar el recipiente pequeño que contiele la mezcla. Removemos con unas varillas.


Guiándonos por el termómetro de cocina, dejamos en el fuego hasta que alcance la temperatura de 60ºC, removiendo despacito continuamente. Las claras se cuajan a una temperatura superior a los 65ºC, así que permaneced atentos. 
 





Cuando la mezcla alcance los 60ºC, retiramos del fuego. Dejamos entonces enfriar la mezcla hasta los 45-50ºC, y en ese momento sacamos el bol de la nevera y comenzamos a montar las claras. Robot de cocina con potencia media-alta, unos 10 minutos.
Sabréis que están listas cuando la mezcla tenga un aspecto brillante y haga "picos duros", esto es, desafía la ley de la gravedad. Estarán pegadas al bol, y los picos aguantarán firmes en las varillas, aunque les demos la vuelta.


Cambiaremos las varillas por la mariposa. Añadimos el extracto de vainilla. Después, añadiremos la mantequilla. Lo haremos poco a poco, sin prisa, viendo cómo se integra en la mezcla. Puede ocurrir que a mitad de la mantequilla la mezcla tenga un aspecto como cortado. No es un problema. Seguid tal cual y veréis cómo vuelve a recuperar la textura inicial.


Por último, añadimos  el chocolate fundido y atemperado, poco a poco.


Id rescatando la mezcla que se queda pegada en las paredes, para que sea todo homogéneo.
Si no habéis seguido bien todos los pasos, incluyendo un correcto enfriado, puede ser que la mezcla sea más líquida de lo normal. No os preocupéis. Introducidla en la nevera durante una media hora y arreglado.

Llega la parte más difícil, el montaje de la tarta. Tened paciencia y afianzad todos los pasos.

Lo primero que hay que hacer, es recortar los bizcochos. Para ello, sabéis que yo uso una lira. Podéis ver la foto en la receta de la tarta Selva Negra. Dividimos cada bizcocho en dos partes, quitando además el "copete" en el caso de haberlo hecho. Hacedlo con cuidado porque es un bizcocho que se desmiga mucho. Quizá si se hiciese con trigo no sería tan frágil. También os digo que, aunque se rompa, no todo está perdido. Luego irá cubierto, y aunque el corte no sea espectacular, la apariencia y el sabor sí lo serán. Ánimo.


Comenzamos poniendo el almíbar en la primera capa de bizcocho, de forma generosa. A continación, cubrimos con una capa de buttercream. Tapamos con la segunda capa de bizcocho, que emborrachamos también, y volvemos a cubrir con buttercream. Yo utilizo uno de los aros para tartas para que todo mantenga la estructura. Para mí, se ha vuelto imprescindible. He de decir que en esta tarta, debido a su altura, no pude utilizarlo hasta el final.


Vamos poniendo y emborrachando las planchas de bizcocho en cada capa, y cubriendo con buttercream.

Por último, cubrimos toda la tarta con almíbar y después con la cobertura sobrante. No os preocupéis, os aseguro que llega de sobra.
Juro que hice fotos de la tarta con todas sus capas y ya recubierta. O quizá lo soñé, porque no están en mi teléfono

Introducimos la tarta en la nevera mientras derretimos el chocolate de cobertura. En la nevera, no en el congelador. Si hacéis esto, según echéis el chocolate por encima se endurecerá, y no conseguiréis los "chorretes". Lo digo por experiencia (sí, tuve la absurda idea de meter la tarta al congelador). 
Tened preparada bien a mano la decoración elegida, deberá incluirse mientras el chocolate esté aún caliente para que se quede pegada.

Ponemos el chocolate en una manga pastelera, y comenzamos a esparcirlo sobre la tarta, por encima y en los laterales, formando los típicos chorretones que veis en la fotografía. 
Por último, poned por encima la decoración y ...¡Voilà! ¡Tarta lista!

Siento no tener fotografías del final del proceso, estaba sola en la cocina para mantener la sorpresa y no podía echar el chocolate a la vez que hacía la fotografía... ¡Sobre todo porque quería que quedase bien!

No tengo una buena fotografía del corte, pero allá va la que tengo. Y digo que no es buena porque apenas se ve la última capa, que era tan gordita como las demas. Pero para que os hagáis una idea de cómo queda, creo que es suficiente.


No puedo decir que sea una tarta fácil, pero como digo siempre, ¡si yo he podido hacerla, cualquiera puede!¡Ánimo!


lunes, 13 de abril de 2020

COCA DE LLANDA O COCA BOBA



Esta es una receta que tenía pendiente de subir al blog, y hoy por fin he sacado tiempo para hacerlo.
Era la primera vez que hacía este bizcocho, pero tengo claro que no será la última. En casa nos encantó. 
Se trata de un bizcocho tradicional valenciano. El nombre "Coca de llanda" hace referencia al utensilio en el que se hornea, traduciéndose como "bizcocho en lata". La receta es original valenciana, me la pasó mi amiga Itziar al ser la típica que siempre han hecho sus suegros y ella la adaptó, y como todas las recetas que me cede, está espectacular. Como me gusta decir en estos casos, "sabe a pueblo". A infancia, a juegos en la calle y meriendas ricas. 
Se caracteriza por la "costra" que se forma en su superficie, al ser espolvoreada de forma abundante con azúcar o una mezcla de azúcar y canela. Es un bizcocho muy, muy esponjoso, y con esa capa de azúcar, ¡ummm! creo que me comería una porción cada día.
Fotografié el paso a paso, como siempre, pero al borrarse todas las fotos de este año, solo conservo las finales que hago con mi cámara Réflex y alguna que compartí por Whatsapp. Una pena. Aunque de verdad, no tiene ninguna complicación.

INGREDIENTES:  

La receta original se hace con el doble de cantidades. Yo reduje a la mitad para poder hornearla en mi molde para cocas.

- 3 huevos
- 170g de harina de arroz
- 80g de almidón de maíz
- 250g de azúcar
- 250 ml de leche
- 125 ml de aceite
- La ralladura de 1/2 limón 
- 1 sobre y 1/2 de gaseosa Litines (1 y 1/2 del blanco y lo mismo del azul)
- 1pizca de sal

Azúcar y canela para espolvorear.


ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 200ºC.

Mezclamos en un bol las harinas junto a los sobres azules de las gaseosas. Reservamos.
En otro recipiente, diluimos los sobres blancos de las gaseosas en la leche. Reservamos.

Separamos las yemas de las claras y batimos estas últimas junto con la sal hasta que estén a punto de nieve. Cuando estén listas, añadimos el azúcar y las yemas y seguimos batiendo, hasta que la mezcla esté totalmente homogénea. Esto hará que la mezcla tome más aire y esté mas esponjosa que si echamos los huevos enteros.
Añadimos a la mezcla la leche que teníamos reservada. A continuación, añadimos también la ralladura de limón.
Incorporarmos el aceite y vamos añadiendo la mezcla de harinas, sin dejar de remover, pero con suavidad para que no se baje, idealmente con movimientos envolventes.

Forramos un molde con papel de horno y vertemos la masa en él.

Hacemos una mezcla de azúcar y canela al gusto y espolvoreamos generosamente por encima de la masa. Para que os hagáis una idea, la mía lleva aproximadamente 100g de azúcar por encima.

Introducimos inmediatamente en el horno y bajamos la temperatura a 180ºC. Horneamos durante aproximadamente 20 minutos. Comprobamos la cocción pinchando el bizcocho como siempre, debe salir limpio.
Este es el aspecto que tiene nada más salir del horno, con la capa de azúcar íntegra aún.
 

Dejamos enfriar sobre una rejilla.


Veréis que según se manipula la coca, en la costra de azúcar van formándose grietas. Eso no es importante, se romperá igualmente cuando la cortéis para servirla.  Por cierto, queda muy bonita si en vez de poner el azúcar de manera uniforme, la distribuís en "surcos". Así es como la hace Itziar, lo que pasa es que yo no me enteré hasta después de tener hecha la mía. Queda muy vistosa. ¡Voy a pedirle la foto y la subo!

 

Este es el molde donde yo la horneé y donde quise ponerla tras el enfriado. Me lo regaló mi amiga Mari Paz ¡y me encanta porque además tiene tapa!

La textura interior es... Opinad vosotros mismos.





 Sin más,  me despido hasta la próxima. Si no sabéis cómo hacer un desayuno diferente para estos días de confinamiento, no lo penséis más, ¡esta es la solución! ¡Una Coca de llanda de Itziar!











domingo, 12 de abril de 2020

MONA DE PASCUA TRADICIONAL


Los días de confinamiento continúan, y nos han metido de lleno en la Semana Santa.
Cada año suelo hacer recetas tradicionales de estas fechas, como las torrijas, rosquillas... E incluso algún que otro año he hecho una Mona de Pascua. "Mona" es un término muy genérico hoy en día, y de la misma manera se le llama al típico dulce con un huevo cocido o de chocolate en el centro, como a una tarta decorada con motivos de Pascua.
Este año que querido hacer la Mona tradicional, esa típica de muchas regiones españolas, cada una con su toque. Y he recordado muy especialmente la que se hace en el pueblo de mi padre, con un huevo duro que se cubre con unas tiras de masa, y que se guarda en una mochila para comerla todos juntos en el campo, ya sea con familia, con amigos... Allí le llaman "el día del bollo". Una lástima que el huevo haya quedado prácticamente oculto en su interior, ¡porque incluso lo había teñido de azul! No pude imaginar que llegase a crecer tanto... De ahí que esté tan esponjosa. Así que si enterrar el huevo es el precio que he tenido que pagar para que quedase así, ¡bendito entierro!
La receta es de "Glutendence". ¡Y ha sido todo un acierto! Por eso la comparto por aquí, porque la he probado yo misma, y funciona. No hay ninguna receta en este blog que no haya hecho yo misma. Y si a mí me ha salido, ¡a vosotros también! ¡Allá va!

INGREDIENTES:

Prefermento:

- 40g de harina de arroz
- 2g de levadura seca de panadería
- 60g de agua templada

Masa:

- 100g de almidón de maíz
- 50g de almidón de patata
- 20g de leche en polvo
- 5g de goma Xantana
- 3g de Psyllium
- 2 huevos
- 40g de aceite
- 8g de agua de Azahar o anís, según gusto
- 80g de azúcar
- La ralladura de media naranja (yo le puse limón y deliciosa)
- 3g de levadura seca de panadería
- 1 pizca de sal
- 1 cucharada de agua templada

Para decorar:

- 1 huevo batiodo para pincelar
- 1 huevo cocido o de chocolate
- Anisetes de colores.
Yo como no tenía anisetes, teñí unos granos de azúcar perlado con colorante alimentario. El resultado es el que véis en las fotos.

ELABORACIÓN: 


Como siempre digo, leed bien la receta hasta el final antes de poneros a hacerla, para calcular bien los tiempos. Y os aviso ya desde el principio que la masa es muy difícil de manejar, porque está muy hidratada. De ahí que quede tan tierna y esponjosa. He dicho difícil, no imposible.

Vamos a comenzar preparando el prefermento, simplemente mezclando bien los tres ingredientes que lo conforman. Procuraremos que no queden grumos, y lo taparemos con papel film, esperando durante más o menos una hora.





Veréis que comienza a burbujear y sube en el recipiente. Esto indica que la levadura funciona bien y que el prefermento está listo.




Lo reservamos y pasamos a preparar la masa definitiva. Para ello, debemos volver a activar la cantidad de levadura marcada en la receta (esta vez son 3g). La diluimos en  una cucharada de agua templada y la reservamos.

A continuación, mezclamos en un bol una parte de los elementos sólidos: almidones, leche en polvo, goma Xantana y Psyllium. Reservamos.

En el bol donde vayamos a hacer la mezcla final, batimos los dos huevos con unas varillas. Le añadimos entonces el aceite y el aroma elegido: azahar o anís. Si elegís el agua de azahar, elaboraréis un dulce con un sabor muy parecido al Roscón de Reyes. 
Añadimos a continuación el azúcar, la sal, la ralladura de medio cítrico,  y la levadura disuelta en el agua. Batimos bien para terminar añadiendo el prefermento que ya está listo.

Ponemos entonces el gancho para masas o bien removemos a mano con una espátula. Comenzamos a echar los ingredientes sólidos que teníamos reservados. 




Batimos a velocidad no muy alta mientras añadimos poco a poco la mezcla de harinas. Cuando hayamos terminado, amasaremos durante al menos 10 minutos. Vais a ver como la masa se va volviendo cada vez más lisa, más bonita. y el olor que desprende... ¡ummm!
Su aspecto final es este: 


Ya solo queda hacer una bola con ayuda de una rasqueta y dejar la masa reposar, ya sabéis, en el lugar más cálido de la cocina, alejado de corrientes de aire, tapada con film transparente.


La dejaremos levar durante una hora, a temperatura ambiente, o bien toda la noche en el frigorífico. Os advierto que si hacéis lo segundo, la masa gana en manejabilidad. Si la dejáis en la nevera, deberéis atemperarla durante al menos una hora antes del siguiente paso.  En cualquiera de los dos casos vereís que la masa ha aumentado ligeramente su tamaño, y la superficie está aún más lisa.

Es el momento de manejar la masa, y esto debe ser con la mano. Lo primero que he hecho yo ha sido separar un poquito de masa para tapar después el huevo. Pero era mi gusto hacerlo así, lo más tradicional es que el huevo se vea por completo.
Os recomiendo aceitar un papel de horno, o bien la superficie de la encimera en un principio, hasta que vayamos a dar la forma final. Yo lo he hecho sobre el papel desde el principio, pero va en gustos. Debemos aceitar también nuestras manos y la rasqueta que vayamos a utilizar. 
Echamos la masa sobre el papel o la encimera y la aplastamos con las manos.




A continuación deberemos formar una bola, que quede con la parte "fea" hacia abajo. Para ello, vamos tomando la masa por los bordes y acercando éstos al centro. 













Con una rasqueta aceitada es más fácil aún, es lo que hice a continuación.
Como os decía, consiste en acercar los bordes hacia el centro, para por último darle la vuelta con ayuda de la rasqueta, consiguiendo que la parte lisa quede hacia arriba. Con las manos bien llenas de aceite es muy fácil aplanar la masa para que quede lisita, así que no os agobiéis si este paso no sale del todo bien. Sobre todo, por muy tentador que sea, NO AÑADÁIS HARINA. El secreto para la textura de la mona depende de que seamos capaces de mantener las proporciones iniciales.

Con las los dedos bien aceitados, haremos un agujero en el centro de la bola para meter el huevo. Si preferís poner uno de chocolate, debéis dejar el hueco hecho: haced una bola del tamaño del huevo del papel de alumnio y forradlo con papel de horno. Ponedlo sobre el agujero que hayáis hecho.

Y ya estaría lista para dejarla levar por última vez. Yo como os he dicho, he puesto unas tiras encima del huevo.



Y sin más, he dejado levar la masa tapada con un film transparente bien untado de aceite, para poderlo retirar después sin problema. Los

Veréis que la masa aumenta ligeramente de tamaño, pero no será nada comparado a lo que crecerá en el horno. 

Pasadas un par de horas, estará lista para hornearse. Precalentamos el horno a 200ºC. 
Batimos el huevo restante y pintamos con él la superficie de la mona. Esto hará que alcance ese color dorado que tanto nos gusta.

Para decorar, lo ideal es ponerle anisitos de colores. A mí se me ha ocurrido teñir unos granos de azúcar perlado que siempre tengo en casa para los gofres. Lo he hecho con colorantes alimentarios.


Así que los he dispuesto por encima de la mona, esperando que funcionase el invento...


Ahí todavía se veía el huevo que había teñido de azul. Menos mal que no me he dedicado a hacerle filigranas...

Introducimos en el horno a media altura y bajamos la temperatura a 180ºC. Horneamos 10 minutos a esa temperatura y luego bajamos a 160ºC, para hornear otros 13-15 minutos más. 
No os vayáis de la cocina, porque es un dulce que se dora enseguida, y precisa taparlo con papel de alumnio para que no se queme su superficie.
Para saber si está hecho por dentro, lo de siempre: comprobamos cocción pinchando la masa. El pincho debe salir limpio.

Finalizado el tiempo de cocción, sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Ya veréis su ligereza cuando lo tengáis entre las manos.



Dejad enfriar bien antes de cortarla, aunque el olor que desprende os haga salivar. Como todas las masas fermentadas, la miga termina de hacerse durante el enfriamiento.







Ese es el corte que tiene esta mona. Es una pasada lo bien que queda, y sobre todo, lo rica que está.
¡Vamos, que este año la Pascua se alarga en casa, hay mucho tiempo aún para hacer monas! Esta mía no quedó muy bonita, pero hasta lo más feo que podamos hacer en casa, supera con creces cualquier producto comercial. ¡Hacedla y contadme!














domingo, 5 de abril de 2020

TARTA "SELVA NEGRA"



Lo primero de todo es deciros que esta entrada va a ser un poco diferente, porque aunque fui fotografiando todo el paso a paso mientras hacía esta tarta, ayer sin saber muy bien cómo, borré todos los archivos de imagen de mi teléfono móvil. He conseguido recuperar la mayor parte, pero precisamente los últimos los he perdido. No tengo ninguna imagen del año 2020.
Así que os haré una descripción precisa del proceso, pero no habrá fotos. Conservo un par de ellas porque las mandé por Whatsapp, y curiosamente todos esos archivos los tengo. A mi favor tengo que deciros que las elaboraciones son muy sencillas, que no vais a necesitar imágenes para comprenderlas bien.

Hice esta tarta para el cumpleaños de mi hija pequeña, y fue todo un éxito. El bizcocho de chocolate junto con la nata y la trufa es una mezcla... 
Si bien no se trata de la receta original de la Tarta Selva Negra, es la que venden en las pastelerías de aquí. Hemos adaptado la receta a nuestros gustos, puesto que la original lleva mucha cantidad de un licor de cerezas muy típico de Alemania y Austria, el Kirsch. Además, lleva en su interior una mermelada de cerezas y algunas decorando en el exterior. Hace un par de años durante nuestro viaje a la zona alemana llamada como este pastel, "Swarzwald" en alemán, pudimos admirar su postre estrella en todas las tiendas de dulces. No nos atrevimos a probarla. Primero, por el miedo a tanto licor y que no nos resultase agradable, y segundo, porque no encontramos ningún sitio donde la sirviesen sin gluten. Así que, a pesar de que nos alojamos en Triberg, el pueblecito que presume de que su cafetería "Café Schäfer" posee la receta original, guardada bajo estricto secreto, no la probamos. Pongo por aquí este dato por si algún día viajáis a la zona y algún "no celíaco" se atreve a probarla.

Antes de elaborar esta receta, léela bien para que puedas organizar tus tiempos.

INGREDIENTES: 

Para el bizcocho:

- 6 huevos
- 150g de azúcar
- 85g de harina de arroz
- 45g de almidón de maíz
- 20g de cacao puro en polvo
- 14g de levadura química
- Una pizca de sal
- Una cucharadita de esencia de vainilla, o bien las semillas de una vaina

Para el almíbar de chocolate

- 150g de azúcar
- 150g de agua
- Una cucharadita de zumo de limón
- 1/2 cucharadita de cacao puro

Para el relleno:

- 900 ml de nata para montar
- 150g de chocolate negro para fundir
- 9 cucharadas de azúcar

Para la decoración:

- 1 tableta de chocolate con leche, que sea gordita
- Azúcar glas para el toque final


ELABORACIÓN: 

Lo primero que elaboraremos será el bizcocho.
Tamizamos las harinas junto al cacao y la levadura. Reservamos.
Batimos los huevos junto con el azúcar. Cuando blanqueen y doblen su volumen, añadimos la esencia de vainilla o las semillas de la vaina.
A continuación, vamos añadiendo las harinas reservadas, a cucharadas, con el robot de cocina en marcha lenta.
Cuando veamos que la mezcla es uniforme, es el momento de hornear.
Engrasamos un molde redondo, o cuadrado (esta tarta admite las dos versiones). La tarta que veis en la foto está hecha en un molde de 24 cm.
Horneamos en horno precalentado a 200ºC,calor arriba y abajo, bajando la temperatura a a 170ºC al introducir el bizcocho. Veréis que se hincha mucho, que le sale "copete", pero es muy probable que se baje al sacar del horno. Es totalmente normal.
Tardará entre 30 y 40 minutos. Comprobamos, como cualquier otro bizcocho, pinchándolo y  viendo que sale limpio. Dejamos enfriar sobre una rejilla.

Mientras el bizcocho se hornea, podemos elaborar el almíbar. Me parece fundamental bañar con almíbar las tartas. No soporto una tarta que parezca un bizcocho con relleno. Una tarta necesita esa jugosidad tan típica. El almíbar es una preparación muy fácil que mejora tangiblemente el resultado final.
Para prepararlo, solo tenemos que poner a fuego medio los ingredientes. Sabremos que la consistencia es la adecuada cuando veamos que el agua ya no es tan líquida, sino que al levantar una cucharada del cazo cae más lentamente. Tampoco debe ser muy viscoso. Se le llama "punto de hebra floja". Para que os hagáis una idea, tarda unos 7-10 minutos a fuego medio-bajo. Reservamos para que se atempere.

Para preparar el relleno, comenzaremos fundiendo el chocolate. Dejaremos templar unos minutos, y mientras comenzaremos a batir la nata.
Recordad que para que monte bien, debe estar bien refrigerada, y el bol donde será montada también deberá estar frío.
Cuando veamos que comienza a montarse, añadiremos una a una las cucharadas de azúcar.
Cuando esté semi-montada, esto es, que esté montada pero no dura, paramos la batidora. 
Echaremos unas cucharadas de nata en el bol donde teníamos el chocolate y mezclaremos bien. Continuaremos añadiendo nata hasta completar un poco menos de la mitad del bol de nata. Mezclamos con una espátula hasta que consigamos que esté homogénea. Reservamos en el frigorífico.

A continuación, terminaremos de montar la nata, batiendo durante unos segundos más, hasta que veamos que alcanza la consistencia deseada. ¡Cuidado, no os paséis o se cortará, y ya solo servirá para hacer mantequilla! Reservamos también en el frigorífico hasta que el bizcocho esté frío.

Ya solo queda montar la tarta y la decoración final.

Cortamos el bizcocho en 3 partes lo más iguales posibles. Os aseguro que el resultado os encantará. Es un bizcocho súuuuper esponjoso, y con un aroma... Lo ideal es darle la vuelta al bizcocho, porque la base estará más lisa. Para que me quede un corte bien hecho, utilizo siempre una lira.



La altura la decides tú, moviendo el hilo de metal con el que corta, por las diferentes muescas de los laterales. También hay moldes que tienen diferentes aberturas para meter un cuchillo. Esos no los he probado. Pero, por razones de espacio, prefería comprarme una lira. No ocupa nada de nada y no sabría vivir sin ella.

El truco que muchos me habéis preguntado para conseguir ese acabado viene a continuación: utilizo un aro de repostería extensible. Es una cosa así:



Entonces, lo que hago (lástima no tener la foto que hice) es poner la primera capa sobre un plato, o bien sobre una pala de las de traspasar tartas (otro imprescindible en mi cocina).

Y a continuación, coloco el aro pegadito al borde del bizcocho, y ajusto. No se mueve porque lleva unos anclajes. Y esto nos garantiza que cuando retiremos el aro, cada capa estará en su sitio, justamente en su sitio. Lo utilizo siempre que hago una de estas tartas, que no llevan revestimiento por fuera.

Tras colocar la primera capa de bizcocho, emborrachamos con el almíbar, extendiéndolo con un pincel. A continuación, ponemos una capa generosa de nata. Y digo generosa porque deberíamos gastar casi toda la nata del bol, dejando solamente una poca para una capa finita en la parte superior de la tarta. Extendemos bien con una espátula, procurando que quede con el mismo grosor por el centro que por los laterales.

Ponemos la segunda capa de bizcocho. Emborrachamos. A continuación, ponemos toda la trufa que hemos hecho. Son capas gorditas, perfectas para un buen resultado final. Extendemos igualmente con una espátula.

Por último, ponemos la tercera plancha de bizcocho y volvemos a emborrachar. Extendemos sobre ella la nata restante. Esta capa es la más fina, y solo pretende que las virutas de chocolate finales se queden adheridas a la superficie de la tarta.

Tomamos la tableta de chocolate con leche y deslizamos un cuchillo por su superficie, como un carpintero cuando iguala una superficie. No os agobiéis. Si no sale bien, obtenemos un resultado parecido rallando el chocolate. Quedará perfecto igual.

Y como broche final, espolvoreamos con azúcar glas esas virutas. Resultado de pastelería, ya lo veréis.

Finalmente, metemos la tarta en el congelador así, según está. Debería estar como mínimo unas 4 horas para poder desmoldarla sin que se estropee. Abrimos el molde desmontable y alucinamos con el resultado.



Tras sacarla del congelador, debería pasar otras 3-4 horas a temperatura ambiente para que se descongele el todo y poder disfrutarla con toda su intensidad. También podéis dejarla en el frigorífico de un día para otro, que así además la mezcla de sabores se habrá asentado y estará aún más rica.

No tiene ninguna complejidad... Yo hice todas las elaboraciones en una hora y cuarto. Me fui a trabajar de noche, y al volver por la mañana me dispuse a montarla. Me fui a la cama. A las 4 horas la desmoldé, y para después de la comida estaba lista. y riquísima. Y apenas sin esfuerzo.

¡Hacedla y me contáis!