El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

lunes, 5 de abril de 2021

CHEESECAKE DE OREO Y CHOCOLATE BLANCO

 


Mi niña pequeña cumplía 9 años y le hacía ilusión de que su tarta de cumple fuese esta. Yo no pude ponerme más contenta, porque eso significaba que iba a tener que dedicarle menos tiempo del esperado a su tarta. Normalmente hago cosas más complicadas, con bizcochos horneados, almíbar, rellenos, coberturas, merengues... Y claro, esto me pareció un juego de niños. No por ello está menos buena, porque a decir verdad, está deliciosa. Por eso no he querido dejar de compartirla por aquí, porque es una tarta fácil y muy resultona.

INGREDIENTES: 

- ¡3 paquetes! galletas tipo Oreo sin gluten , de 165g cada uno.
- 50g de mantequilla sin sal
- 2 cucharaditas de aroma de vainilla
- 700 ml de nata para montar
- 250g de queso tipo Philadelphia
- 250g de chocolate blanco de cobertura
- 100 ml de leche
- 150g de azúcar
- 2 sobres de preparado para hacer cuajada, sabor lácteo.

ELABORACIÓN:

Para empezar elaboraremos la base de la tarta. Para ello, trituraremos un paquete entero de galletas, hasta que queden con textura polvo. 
Fundimos la mantequilla y la mezclamos con las galletas. Añadimos una cucharadita de aroma o esencia de vainilla y mezclamos muy bien.
A continuación, forramos la base de un molde desmontable (no puede ser de otra manera) con papel de horno y esparcimos nuestra mezcla, intentando que quede lo más uniforme posible. Yo utilizo un molde de 20 cm. Si es más grande, quedará más fina la tarta, algo que tampoco está nada mal.


Ponemos el molde en el frigorífico para que vaya endureciendo mientras hacemos la parte principal de la tarta. 
Tomamos un paquete de galletas Oreo y separamos las galletas propiamente dichas de la crema que llevan en su interior. Reservamos ambas partes.
Disolvemos los 2 sobres de cuajada en un vaso con los 100 ml de leche. Reservamos.
Ponemos en un cazo o en nuestro robot de cocina 600ml de nata (los 100ml restantes serán para decorar) , la crema de las galletas que hemos separado y el chocolate blanco troceado. Esperamos a que hierva y en ese momento añadimos el queso, el azúcar, la cuajada con la leche y una cucharadita de vainilla.
Calentamos de nuevo hasta que vuelva a hervir, y retiramos del fuego.  Es importante que esperemos hasta este punto para asegurarnos de que cuajará bien.
Vertemos sobre la base con cuidado.


Ahora es el momento de utilizar el tercer paquete de galletas. Reservamos entre 6 y 8 galletas para la decoración y troceamos el resto, en cuartos. Vamos introduciendo los trozos de galleta en nuestra tarta, antes de que cuaje. 


No os preocupéis porque la superficie no quede lisa. Con la decoración no se notarán nada esas imperfecciones. En cambio, resultará muy agradable encontrarse los “tropezones” de galletas en el interior de la tarta.
Metemos a la nevera y dejamos enfriar hasta que esté bien cuajada. Deberán ser al menos 3-4 horas. Ideal si es de un día para otro.
Para terminar, ya solo nos queda la decoración.
Montamos los 100 ml de nata restantes, que quede bien firme, añadiendo una cucharada de azúcar cuando esté casi montada. Cortamos por la mitad las galletas enteras reservadas. Os recomiendo hacerlo con un gesto firme, con decisión. Si no, se romperán. Sobre todo las galletas sin gluten son muy frágiles.
Después, picamos las galletas que teníamos reservadas, las que habíamos separado de la crema.
Ponemos la nata en una manga pastelera con boquilla rizada.
Esparcimos las migas de galleta por la superficie de la tarta, dejando unos cm de espacio en el borde para que la nata se pegue a la tarta.


De vosotros depende el espesor de esta capa. A mí me sobró la mitad del polvo de galletas.
A continuación, vamos haciendo decoraciones con la nata, alternando con las medias galletas reservadas.



¿Lo veis? Es una decoración muy sencilla. Ni qué decir tiene que esta es la que hago yo, ¡pero cada uno puede decorar como más le apetezca!
Finalizamos la decoración, completando el círculo entero. 


Desmoladamos... ¡y listo! Una tarta deliciosa con muy poquito trabajo. Ideal para los cumpleaños infantiles, ya que estas galletas suelen gustar mucho a los niños. ¡Ya me contaréis qué tal!


martes, 23 de marzo de 2021

PAN DE NARANJA SICILIANO O BIZCOCHO DE NARANJA



¡Aquí estoy de nuevo! Después de una etapa un poco “rara”, vuelvo a tener ilusión por cocinar y probar nuevas recetas.
Hoy traigo un bizcocho que seguramente muchos conocéis, el bizcocho de naranja que se hace con la naranja entera, piel incluida.
Lo que posiblemente no sepáis, es que es una receta italiana, concretamente de Palermo, la capital de Sicilia.
Las naranjas de Sicilia son tan famosas como las nuestras valencianas, bañadas curiosamente por el mismo mar. Es muy común allí la variedad de naranja roja. Yo utilicé las que tenía en casa, aquí en Madrid no es tan fácil conseguir una naranja roja de calidad. Las sicilianas se crían en las tierras volcánicas de las laderas del Etna, imaginaos el sabor tan característico.
Parece ser que origen de este dulce se remonta a un convento de monjes Benedictinos de Catania, que creaban una pasta machacando en un mortero almendras y naranja, y le añadían después el resto de ingredientes. De ahí que también sea conocido como "Torta de los Benedictinos de Catania". 
El resultado es un bizcocho muy húmedo, con un intenso sabor a cítricos, muy aromático y a la vez muy suave. La esponjosidad no es su característica principal, tampoco es lo que buscamos. La repostería que lleva almendra no tiene esa cualidad. Pero en cuanto destapamos el bizcocho para servirlo, toda la cocina se inunda con su aroma.
Y yo, como buena amante de la cocina italiana, del país y de su cultura en general, no quería dejar pasar la oportunidad de contaros el origen de este dulce, que nosotros llamamos bizcocho y ellos llaman "Pan d'arancio siciliano" o "Torta dei Benedettini". 
Si nunca lo habéis probado, no esperéis más, es el momento ideal para hacerlo. Con la llegada de la primavera apetecen estos dulces tan refrescantes y aromáticos. Si tenéis un robot de cocina tipo Thermomix, Monsieur Cuisine o similar, no tardaréis más de 5 minutos en preparar la masa... ¡y al horno!

INGREDIENTES: 

- 220g de harina de arroz
- 80g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 300g de azúcar
- 100g de harina de almendras o almendras picadas muy finamente
- 100ml de aceite de girasol
- 100ml de leche
- 3 huevos tamaño L
- 1 naranja entera, de unos 300g, lo más ecológica que podáis, puesto que vamos a ponerla con la piel incluida
- 14g de levadura química, tipo Royal.

Para decorar:

- Piel de un cuarto de naranja cortada en tiras 
- 100g de azúcar
- 50g de agua
- 1 puñado de sal
- Azúcar glas

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo.
Lavamos la naranja muy bien y la cortamos en cuartos. La ponemos en nuestro robot.


Si no disponéis de él, trituradla con una túrmix o similar. Añadimos el aceite y la leche. Trituramos durante unos segundos. Si queréis encontrar trocitos, hacedlo de manera suave. Si queréis que vaya todo perfectamente triturado, necesitará más tiempo. Yo la dejé así.


Como veis, se aprecian trocitos por las paredes del robot.
A continuación añadimos el resto de ingredientes: los huevos, el azúcar, la almendra, las harinas, psyllium, xantana y levadura.  Ponemos de nuevo el robot en marcha y batimos durante unos segundos hasta que la mezcla sea homogénea.
Y esto es todo. Solo nos queda engrasar un molde y verter la masa en él. 


Introducimos en el horno. Con esas cantidades a mí me salieron dos bizcochos en dos moldes “loaf”, es decir que es un bizcocho grande si lo hacéis en un molde único.
Bajamos la temperatura a 180º y los dejamos durante una hora aproximadamente. Es una masa muy húmeda, así que no os extrañe si os parece mucho tiempo. Si veis que se dora en exceso, cubrid con papel de aluminio. Comprobad la cocción con un palillo o similar.


Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Mientras se enfría, podemos preparar la decoración. Ponemos las tiras de piel de naranja en un cazo con agua y un puñado de sal y les damos un hervor de unos minutos. Tiraremos ese agua. Ponemos las cáscaras de naranja en un colador y lavamos con agua fría bajo el grifo. De esta manera eliminaremos todo el resto de amargor que pueda haber en la piel.
Ponemos en un cazo el agua y el azúcar y echamos nuestra piel de naranja. Dejamos cocer a fuego lento durante una media hora, removiendo simplemente con el mango del cazo, para que no se rompan. 
Pasado este tiempo sacamos del cazo y dejamos sobre un papel de horno. Cuando el bizcocho esté frío, ya las podemos utilizar. 
También podéis decorar con mermelada de naranja, o con cualquier otra cosa que se os ocurra. 
¡Venga, animaos a hacerlo, que es un dulce riquísimo y no puede ser más fácil!



Os dejo por aquí un vídeo con el paso a paso. 






jueves, 4 de marzo de 2021

PAN DE NUECES CON MIEL

 

Esta semana le tocó el turno al pan de nueces con miel. Esta receta es de las más sencillas, pues solo se trata de meter los ingredientes a la cubeta y esperar el resultado. Se trata de un pan semiintegral, que solo lleva un poco de almidón de maíz (en mi caso la sustituí por avena) en una mezcla de harinas integrales.
Es un pan dulce con muchísimo sabor a frutos secos, pues además de las nueces, el ingrediente principal es la harina de quinoa, que tiene esa peculiaridad. La receta original lleva sorgo, pero en ese momento no tenía y sé que ambas harinas absorben la misma cantidad de agua, así que la sustituí sin problema, y me gusta incluso más el resultado. También le agrego siempre a mis panes un par de cucharadas de semillas de cáñamo, porque son una gran fuente natural de hierro, y su sabor también recuerda mucho a los frutos secos.
Si tenéis panificadora, no podéis dejar de probarlo. Os sorprenderá su sabor.
La receta va en "cups" o tazas. Ya sabéis, nos vale la medida de un vaso de agua.

INGREDIENTES:

- 1 1/2 tazas de harina de quinoa
- 3/4 tazas de harina de arroz integral
- 1/2 taza de copos finos de avena integral sin gluten
- 1 cucharada de goma xantana
- 1 cucharada de Psyllium
- 1 1/2 cucharaditas de levadura seca (yo le pongo la de masas dulces)
- 1 1/2 cucharaditas de sal
- 1 taza de nueces
- 1 1/4 tazas de agua
- 1/3 taza de miel
- 2 cucharadas de aceite de nuez o aceite vegetal (yo pongo de girasol o maíz)
- 1 cucharadita de vinagre
- 2 huevos
- 2 claras de huevo

ELABORACIÓN: 

Picamos las nueces con ayuda de un cuchillo. No queremos molerlas, solo cortarlas en trocitos pequeños.



A continuación las tostamos en una sartén. Cuando huelan a tostado, retiramos del fuego. No necesitarán más de 3-4 minutos a fuego medio.
Ya solo nos queda poner los ingredientes en la panificadora. Primero los líquidos, incluida la miel, luego los sólidos, a excepción de las nueces. Si ponéis otras semillas, dejadlas para después también.
Programamos. Yo utilizo el programa normal, que dura 3 horas. Con ese tiempo es suficiente.
La máquina amasará y luego levará durante unos 15 minutos. Después comenzará un segundo amasado. A mitad de éste, emitirá un pitido. Es el momento de añadir las nueces y resto de semillas si queremos ponérselas. Cuando la máquina se detenga, sacamos la cubeta y retiramos las palas. A continuación distribuimos la masa por toda la cubeta y alisamos la superficie.


Introducimos de nuevo la cubeta... y a esperar. Vigilad vuestra masa. Si veis que no leva lo suficiente, y se acerca el momento del horneado (que comienza una hora antes), pausad el programa las veces que sea necesario. Un pan que no ha levado no quedará alveolado y la miga estará dura y apelmazada. Es una lástima. No tengáis prisa para hornear, debéis estar convencidos de que es el momento.

Cuando la panificadora emita el pitido final, sacamos el pan enseguida y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Siempre desaconsejo dejarlo en el programa "mantener caliente". El pan comienza a "sudar" y se humedece.


No lo cortéis en caliente, resistid la tentación. Ya sabéis que la miga sigue procesándose mientras el pan se enfría.

El corte es estupendo y el sabor... ¡Mmmm! ¡Ya me contaréis!



domingo, 14 de febrero de 2021

MASA DE EMPANADILLAS

 

Las empanadillas son un aperitivo delicioso que suele gustar a todo el mundo. Porque admite múltiples rellenos. Además, puede ser una cena ideal para los niños. En casa son un habitual, les encantan las clásicas con relleno de atún, huevo y tomate frito. Pero no dejéis de probarlas rellenas de espinacas y roquefort, nueces y gorgonzola o pollo con manzana. 

Conseguir unas buenas obleas sin gluten en el mercado me ha resultado complicado. Así que finalmente decidí ponerme a probar recetas. Cuando conseguí este resultado, dejé de probar. Utilizo la misma masa para hacer empanada, solo que, por costumbre, le añado  media cucharadita de pimentón. Espero que os guste tanto como a nosotros. Mi marido dice que "no parece que sean sin gluten", y yo con eso me conformo.

INGREDIENTES: 
 
- 80 ml de agua templada
- 50ml de aceite de oliva
- 50 ml de vino blanco 
- 70g de mantequilla
- 1 huevo
- 225g de almidón de maíz
- 100g de almidón de mandioca
- 100g de harina de arroz
- 5 g de levadura seca de panadería
- 1 cucharadita de sal
- 7g de goma xantana 

Además necesitaremos otro huevo más para pintarlas antes de meterlas al horno.
 
 ELABORACIÓN:

Lo primero que tengo que deciros es que según la marca de harina que utilicéis o la humedad de vuestra cocina, tendréis que añadir más o menos harina a la masa. Debe poder manejarse sin dificultad y sin romperse. Os he dejado las cantidades que yo utilicé, pero siempre podéis añadir más harina o más agua según la consistencia de vuestra masa.
Mezclamos en un bol el agua junto con la levadura y espumamos. Reservamos.
En otro bol pesamos las harinas junto con la sal y la goma xantana. Reservamos también.

Ponemos el agua con la levadura en el robot y añadimos el resto de líquidos, incluyendo el huevo. El vino debería añadirse el último. Batimos a baja velocidad con la batidora de varillas.
Cambiamos el accesorio del robot, poniendo el gancho para amasar. Podéis también amasar en la panificadora, en la Thermomix o a mano. Añadimos la mezcla de harinas de una vez y ponemos el robot a amasar durante unos 10 minutos. Pasado este tiempo esta era la consistencia de mi masa:


Es una masa consistente, aunque no dura, que no se pega en el bol.
Hacemos una bola y dejamos levar en un lugar cálido durante al menos 1 hora.

 
Pasado el tiempo, la masa habrá crecido. Enharinamos muy bien la superficie de trabajo y ponemos la bola de masa sobre ella. Ponemos harina también sobre la bola de masa y sobre el rodillo con el que vayamos a trabajar.

 
Yo utilizo el rodillo que tengo para estirar la pasta fresca a mano, que mide 1 metro de longitud. Os puede parecer una pasada, pero no sabéis lo bien que se trabaja con él. Ahorro mucho tiempo porque puedo estirar gran cantidad de masa a la vez. ¡Ni siquiera cabía entero en la foto!


Estiramos bien la masa, dándole el grosor deseado. A nosotros nos gustan gorditas, pero podéis hacerlas tan finas como deseéis.
No escatiméis en harina, si se rompe la masa os dará mucha rabia, y suele ocurrir cuando tiene un exceso de humedad. 
Cortamos la masa en círculos. A mí un vaso se me hace pequeño, porque a la hora de rellenar apenas cabe media cucharadita de relleno para que se puedan rellenar bien. Suelo utilizar un tuper pequeñito, para mí tiene el tamaño ideal. Seguro que tenéis por la cocina algo similar que os pueda servir.
 
 
Una vez cortada la masa, rellenamos teniendo en cuenta que luego debemos cerrar la empanadilla, y no debería salirse el relleno.


Cerramos nuestras empanadillas. Yo suelo hacerlo con un tenedor. Podéis mojar el borde con agua para que se pegue bien, o hacerlo con huevo batido. 
 

Para terminar, ponemos nuestras empanadillas sobre una bandeja con papel de horno y pintamos su superficie con huevo batido para que queden brillantes.


¡Y nos vamos al horno! Debería estar precalentado a 200ºC, bajando a 180ºC al introducir la bandeja. 
También podéis freírlas, pero siempre tenemos que buscar las opciones que resulten más sanas. Porque la repostería sí nos gusta tal cual, sin azúcares raros ni otros aditivos a los que llaman "sanos". ¡Y entonces hay que quitarse calorías de otras cosas!

Horneamos hasta que estén doradas, serán unos 20-25 minutos. Apenas crecen en el horno, debéis colocarlas separadas pero no hace falta que lo estén mucho, porque en cualquier caso crecen hacia arriba.
Lo ideal es comerlas recién salidas del horno, aunque frías de un día para otro también están ricas. Al no ser fritas mantienen su forma y su textura exactamente igual. 



 ¡Animaos a hacerlas y me contáis! ¡Ya veréis qué ricas! ¡Nos vemos pronto!


 





lunes, 8 de febrero de 2021

CORONA DE LA ALMUDENA

 

Sí, lo sé, estamos en febrero, pero tengo varias recetas pendientes de publicar, voy con mucho retraso.
Por eso he decidido ponerme hoy con este dulce, para que quede la receta guardada para el año que viene, que luego me vuelvo loca buscándola. 

La corona de la Almudena es un dulce con poca historia. Su origen se remonta al año 1978, en el que se convocó un concurso que pretendía crear un dulce emblemático para ese día, puesto que la Virgen de la Almudena es la patrona de los pasteleros de la Villa de Madrid. Y así fue como nació.

Dicen que la original está rellena de crema pastelera quemada y nata. Y así es como yo la hago. Con el Roscón de Reyes se diferencia además en que la corona no lleva ni agua de azahar, ni ralladura de limón y naranja, ni licor. Tampoco lleva frutas escarchadas, y es de un tamaño más pequeño que el roscón (yo la hago de medio kilo, para que nos dure un poco más). Además no lleva ni haba ni figura. Y por último, va bañada con un almíbar de naranja, lo que hace que su sabor difiera mucho con el del roscón navideño.

 

INGREDIENTES:  (para 2 coronas de 1/2 kg o una corona de 1 kg)

- 500g de almidón de maíz
- 175g de azúcar
- 10g de Psyllium
- 15g de goma Xantana
- 5 g de sal
- 10g de levadura química
- 165g de huevo 
- 190g de leche entera
- 20g de levadura seca para masas azucaradas
- 125g de mantequilla en pomada
 
Para el almíbar de naranja:
 
- 200g de agua
- 150g de azúcar
- el zumo de 1/2 naranja
 
Para la decoración: 
 
- 1 huevo
- Azúcar humedecido
- Almendras laminadas


ELABORACIÓN: 

Lo primero es hidratar la levadura seca en la leche, batiendo bien hasta que espume. A continuación añadimos los huevos uno a uno y después la mantequilla. Reservamos.

Mezclamos la harina con el psyllium, la xantana, la sal, la levadura química y el azúcar.

Añadimos la mezcla de harinas a los ingredientes líquidos. 
Amasamos durante 15 ó 20 minutos. Al principio, la masa tendrá este aspecto. 


Pero veremos que, según va progresando el amasado, la textura se vuelve sedosa y suave, llegando a un aspecto final similar a este.


Ponemos un poco de aceite en nuestra mesa de trabajo y lo extendemos con la mano. No es necesaria demasiada cantidad, o la masa resbalará y será imposible manejarla. Nos aceitamos también las manos. Ponemos la mitad de la masa o la masa total sobre la mesa, según si queremos hacer una corona grande o dos pequeñas. La que veis en la foto de la entrada es de 1/2 Kg, suficiente para unas 8-10 personas. Siempre recomiendo hacer 2 pequeñas porque es más fácil que leve bien y quede más esponjosa.
Rodamos la masa para hacer un "churro". 


A continuación, unimos los dos extremos y aplanamos el pliegue formado.


Estos dos pasos deben hacerse con la mayor brevedad posible, para evitar que la masa se caliente en exceso y se vuelva inmanejable. Una vez formada, la pasamos a una bandeja de horno con papel sulfurizado. En este momento podemos pasarle las manos aceitadas por su superficie para que quede bien lisa. 


Me gusta poner un vaso o similar en el interior del orificio para evitar que con el levado se cierre. Es un truco de Susana Pérez de "Webos fritos". El año pasado no lo hice y se cerró casi por completo. Está igual de rica pero no es tan vistosa. Tened en cuenta que irá al horno. Por eso yo utilizo un pequeño bol de metal, para asegurarme de que soportará bien el calor.
 

Dejamos levar en el lugar más cálido de la casa, tapada con papel film, hasta que al menos doble su volumen. Otra opción es dejarla levar unas 12h en la nevera. Esta es mi opción preferida.

 
   Al día siguiente sacamos de la nevera, dejamos atemperar y al horno.


Mientras se atempera, podéis preparar la crema pastelera. Yo la hice en mi robot de cocina. Podéis utilizar la receta que hagáis normalmente.


La textura tiene que tener cierta solidez, más o menos así.


Pintamos la corona con huevo batido. Ponemos la crema en una manga pastelera y realizamos un zig zag sobre la corona. Reservamos el resto para el relleno.


Terminamos la decoración con almendras laminadas, azúcar humedecido o lo que más os guste. La corona no lleva fruta escarchada pero, ¿quién ha dicho que no se le puede poner? Hacerla en casa supone que somos libres de ponerle lo que queramos.
Introducimos en el horno precalentado a 200ºC, calor arriba y abajo. Bajamos la temperatura a 170ºC cuando metamos la bandeja. Horneamos durante aproximadamente 15-18 minutos. La corona no precisa ser horneada con vapor. Es alucinante ver cómo termina de crecer en el horno. ¡Y lo bien que huele!


Transcurrido el tiempo comprobamos la cocción y, si está lista, sacaremos y dejaremos enfriar sobre una rejilla.

Mientras se enfría, elaboraremos el almíbar de naranja. Ponemos los ingredientes en un cazo y llevamos a ebullición. Sabremos que está listo cuando esté ligeramente denso, esto es, al coger una cucharada y dejándola caer, las gotas caen de forma más lenta, pero aún se considera la mezcla líquida. A esto se le llama "punto de hebra floja". Para que os hagáis una idea, a fuego medio tarda unos 10 minutos.


Partimos en dos nuestra corona.

Ponemos almíbar sobre la mitad inferior de la corona con ayuda de un pincel de cocina, o lo que es lo mismo, la "calamos".

 
A continuación extendemos la crema pastelera reservada. Podéis hacerlo como queráis. Yo utilizo una manga pastelera y lo hago de forma circular.

Si os apetece, podéis quemar levemente la crema, con un soplete de cocina o una plancha de hierro, según la receta original.
No es necesario que cambie el color. Si os pasáis en el tiempo, tendrá un gusto a quemado que arruinará todo el trabajo realizado. Apenas unos segundos serán suficientes.
A continuación montamos la nata. Cuando esté casi a punto, añadimos azúcar al gusto. Que esté bien montada para que aguante el peso de la parte superior de la corona. Pero recordad que si os pasáis en el montado, obtendremos mantequilla, muy rica pero que no podremos utilizar para nuestro postre.

 
Extendemos la nata montada sobre la corona. Lo mismo que con la crema, podéis hacerlo como más os guste.


 
Para terminar, tapamos de nuevo la corona y calamos la parte superior con el almíbar de naranja. Os aseguro que es el broche de oro perfecto para un dulce con muchísimo sabor.
El resultado es realmente fabuloso. En casa ya no hay día de la Almudena sin nuestra corona, y mi hija espera nerviosa el día porque sabe que podrá disfrutarla, para ella es su mejor regalo. 
Para despedirme os dejo una foto del corte. Tierna y esponjosa, pero sobre todo muy, muy rica. Espero haberlo explicado bien, pero si tenéis alguna duda, ¡no os cortéis y preguntad, os responderé encantada!