El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

domingo, 26 de agosto de 2018

SOBAOS PASIEGOS





Hoy traigo una de las auténticas delicias de la repostería tradicional española, concretamente del norte de España, de Cantabria. Los sobaos pasiegos, ese dulce tan suave con ese intenso sabor a mantequilla que los hace únicos. Puedo aseguraros que nadie notará que están hechos sin gluten. Lo que es una auténtica lástima es que no podamos conseguir en los supermercados del interior la mantequilla pasiega, la de verdad, esa que se vende en rulo y que tiene un sabor tan peculiar.

La receta es una adaptación de la original con gluten. Subo la cantidad de mantequilla para conseguir más ternura, al estar la masa más hidratada. Y utilizo únicamente almidón de maíz, al contrario que en el resto de recetas de repostería, pero aquí, al absorber tanto líquido la de arroz, me da miedo que queden demasiado secos.  No dejéis de hacerlos, quedaréis encantados.

Este post está dividido en dos partes: la primera, la clásica, con la receta. A continuación, he intentado hacer un tutorial para que aprendáis a hacer los moldes tan peculiares de estos bollitos.

INGREDIENTES (para unas dos docenas):

- 270g de mantequilla en pomada (a temperatura ambiente)
- 250g de azúcar
- 250g de almidón de maíz
- 4 huevos L a temperatura ambiente
- 2g de goma Xantana
- 2g de Psyllium
- 3g de levadura química (tipo Royal)
- Una pizca de sal.


ELABORACIÓN:

Batimos la mantequilla junto con el azúcar y la sal. Cuando la mezcla sea homogénea, vamos añadiendo los huevos uno a uno, no añadiendo el siguiente hasta que el anterior no esté bien integrado.
Mientras, tamizamos en un bol la harina con la Xantana, el Psyllium y la levadura química. Añadimos al bol principal y batimos a baja velocidad, hasta que veamos que la masa tiene la consistencia adecuada. Es una cosa así:

 


Rellenamos los moldes con ayuda de una cuchara. La primera vez es difícil calcular cuánta es la cantidad precisa. Si os quedáis cortos, el molde no se llenará. Si os pasáis, se desbordará la masa y además puede aparecer un "copete" que no buscamos en esta receta (aunque tampoco pasa nada, el sabor será el mismo).
Como orientación os pongo una foto para que veáis más o menos cómo hay que llenarlos.

 

 

Si los hacéis como yo, con papel de horno, puede ser recomendable que los juntéis entre sí para que uno haga de soporte del otro, y queden cuadraditos. Lo ideal es hacerlo con papel cebolla, de venta en librerías, que tiene más dureza. Yo los hice así porque nos entró el antojo en casa y no tenía otra cosa.





No pasa nada si se unen en el horno. Veréis que con la punta de un cuchillo se separan fenomenal y ni se nota que se pegaron. Fijaos como el sobao de la esquina inferior derecha, al no estar unido, tiende a derramarse y pierde la forma.
Se hornean con el horno precalentado a 210ºC. Bajamos a 200ºC tras introducirlos y horneamos unos 12-13 minutos dependiendo del horno. La parte de arriba debe dorarse bien. Podemos comprobar, como siempre, la cocción pinchando con un palillo que deberá salir limpio.

Dejamos enfriar sobre una rejilla... ¡y a disfrutar!



CÓMO HACER LOS MOLDES DE SOBAOS

Es tremendamente sencillo. Necesitaremos papel cebolla o en su defecto papel de horno, cuanto más gordito sea, mejor saldrán.

Cortamos rectángulos de 10x15 cm. De este tamaño salen unos 24 sobaos como los de la foto. Si queréis hacerlos más grandes, adelante. Sólo tendréis que tener la precaución de tenerlos más tiempo en el horno. Hacerlos más pequeños no lo veo posible, la verdad.




Doblamos el rectángulo por la mitad por el lado largo, sin apretar mucho, sólo para marcar.





Volvemos a estirar el papel.





Esa línea será nuestro referente para los siguientes pasos. Doblamos la parte de abajo hacia el centro.





Hacemos lo mismo con la parte de arriba.






A continuación, giramos el papel 90º y realizamos un doblez de apenas un dedo de ancho. Esa será la altura de nuestros sobaos.


Repetimos la operación con el otro lado.





Y desdoblamos todo.








Ahora viene la parte más difícil. No de hacer, sino de explicar. Con el doblez más alto sujeto con los dedos, debemos doblar los laterales por los dobleces previamente realizados, primero de un lado y luego del otro, sosteniendo firmemente ese primer doblez realizado.





Probad, no es difícil. En cuanto lo veáis, los haréis como churros. Hacemos lo mismo con el otro lado.





Si aplanamos lo que estamos haciendo, quedaría algo así:


Por último, doblamos hacia nosotros la pestaña que queda por arriba.





Doblamos del todo.


Y ya tendríamos una mitad. Giramos el papel 180º y hacemos las otras dos esquinas. ¡Y listo!


Probad, de verdad. No es difícil.





!Y quedan muy apañados!

Bueno, pues ya no tenéis excusa para disfrutar de unos sobaos caseros que en nada envidian a los cántabros. ¡Deseando que me contéis vuestras impresiones! ¡Adiós!









domingo, 22 de julio de 2018

PAN AL AROMA DE PIZZA



¡Hola de nuevo!
En pleno julio, quizás lo que menos apetece es encender el horno. Por eso es tan agradecido tener una panificadora. No da ni la mitad de calor, y trabaja por nosotros. Vamos, una maravilla.
El pan de hoy es algo irresistible. Ese aroma a obrador italiano en casa nos apasiona. El día que se hace este pan, es una fiesta. Y el día que se termina, una lástima. No podéis dejar de probarlo. La receta es la básica que hago en casa todas las semanas de pan de molde, a la que le añado esos ingredientes tan característicos de la cocina italiana. No falla. Ya me contaréis.

INGREDIENTES:

- 30g de harina de garbanzo
- 155g de harina de arroz
- 155g de almidón de mandioca
- 155g de fécula de patata
- 12g de sal
- 25g de azúcar
- 10g de goma Xantana
- 10g de Psyllium
- 10g de levadura seca de panadería
- 2 huevos
- 37ml de aceite de oliva, y un poco más para hidratar los tomates secos
- 6 ml de vinagre de sidra
- 210g de leche
- 200g de agua
- 6 mitades de tomate seco
- 1 cucharada de orégano
- 1/2 cucharada de albahaca
- 1/2 cucharadita de ajo en polvo
- 1/2 vaso de queso parmesano rallado
- Aceitunas negras al gusto. Yo no le pongo pero reconozco que le van fenomenal.

PREPARACIÓN:
 
En primer lugar, y con cierta previsión, tenéis que poner los tomates secos a hidratar en aceite de oliva. Deben quedar totalmente cubiertos para que se ablanden e hidraten bien. Deberian estar entre 4 y 6 horas.
De ahí, coged después el aceite de la receta. Y lo que sobre para las tostadas, ¡está muy rico!

Y así como el anuncio decía "¡A la lavadora y punto!", yo os digo  "¡A la panificadora y punto!". Es así de sencillo. Ya sabéis, primero los ingredientes líquidos, incluyendo los huevos, y luego los sólidos, dejando para el final la levadura. Me gusta añadir todos los "aromatizantes" al final del amasado, cuando la máquina pita, porque así la primera fermentación es más completa. Programa 1, el de pan normal que dura 3 horas, tostado fuerte.

Recordad que si retiráis las palas tras el segundo amasado, el pan quedará más aprovechable, al no llevar la marca de las palas por debajo. Así que cuando pite añadís los últimos ingredientes, y unos 5-7 minutos después, la máquina se detendrá. Es el momento de retirarlas.

¡Y no hay que hacer nada más! Tan sólo esperar a que ese olor invada nuestra cocina y nuestros sentidos. Si alguna vez habéis estado en Italia, da igual la zona, sabéis de lo que os hablo. Nosotros volveremos este año, aunque sólo será de paso, y ya lo estoy disfrutando.



Este es el aspecto al terminar el programa. Sacadlo inmediatamente y dejadlo enfriar sobre una rejilla. ¡Dejadlo enfriar! La última vez que lo he hecho, lo corté tan, pero tan caliente, que el queso fundido hizo que la miga estuviese totalmente pegajosa. Estaba riquísimo, pero la textura mejoró muchísimo cuando el pan se enfrió. Mirad a lo que me refiero.


¿Lo véis? En un principio pensé que se trataba de la harina de arroz, al haberlo cortado en caliente. Pero no fue así (que también contó, seguro). El queso estaba demasiado caliente y se pegaba al cuchillo.

¡Pero cómo lo disfrutamos!¡Recién, recién hecho! ¡No dejéis de contarme lo que os ha parecido! ¡Y feliz verano!




TORTITAS DE PLÁTANO Y COCO



Una merienda ideal, tan sana como deliciosa. No lleva ningún ingrediente poco deseado, no lleva azúcar, y las pocas grasas son de las "buenas". Lleva un ingrediente un tanto especial, la harina de coco, que quizás pueda ser sustituida por cualquier otra sin gluten. Aquí os dejo la receta de los típicos "pancakes" o "panqueques", de nuestros amigos hispanohablantes, al otro lado del charco. La receta es de mywholisticlife.com. Espero que os guste tanto como a nosotros.

INGREDIENTES:

- 2 plátanos maduros
- 4 huevos
- 2 cucharadas de harina de almendra
- 2 cucharadas de harina de coco
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1 pizca de sal
- Aceite de coco para la sartén


PREPARACIÓN:

- Aplastamos los plátanos en un bol con un tenedor. No hace falta que os esmeréis mucho puesto que luego se triturarán con la Turmix. Reservamos.
- Batimos los huevos y se los añadimos a los plátanos.
- Añadimos la harina de coco, la de almendra, la canela y la sal y batimos hasta que la mezcla esté homogénea y no tenga grumos. El resultado es más o menos así:

- En una sartén antiadherente, echamos una cucharadita de aceite de coco. Cuando esté caliente, vertemos una parte de la mezcla, según el tamaño que deseemos para las tortitas. Dejamos unos minutos a fuego medio.


- Sabremos que ya está lista para darle la vuelta cuando se despegue por sí misma de la sartén. Estará doradita.


- Dejamos unos minutos más antes de retirarla del fuego, para después volver a poner otro poco de aceite y continuar haciendo tortitas hasta que se termine la masa.

A mis hijas les encantan con azúcar glas y sirope de chocolate. A mí, en cambio, me gustan tal cual, sin nada más. El dulzor del plátano es suficiente.
¡Que las disfrutéis!



jueves, 7 de junio de 2018

MAGDALENAS DE YOGUR Y MIEL



¡Hola de nuevo! Hoy vengo con una receta deliciosa y fácil, ¡como a mí me gusta! Dos sabores para una misma masa, que queda tierna, esponjosa... ¡y con copete!
La receta original es del libro "Magdalenas" de Xavier Barriga, que junto con el de Su, de Webos fritos, son mis dos recetarios de referencia en el mencionado bollito. La adaptación al mundo singlu no tiene complicación, al no ser una masa fermentada. Aquí os dejo la receta y ya me diréis si merece o no la pena dedicar apenas unos minutos para luego saborear con placer el resultado.

INGREDIENTES (a mí me salen 10 magdalenas):

- 125g de huevo (aprox. 2 L)
- 150g de azúcar moreno
- 50 ml de leche
- 100 ml de aceite de oliva. La receta original lleva 190, pero a mí me gusta reducir.
- 150g de harina de arroz
- 80g de almidón de maíz
- 7g de impulsor o levadura química
- 50g de miel
- 1 yogur natural (en la receta pone 60g)
- Una pizca de sal
- Una cucharadita de Psyllium
- La puntita de un cuchillo de Goma Xantana.
- Vainilla y canela al gusto.

PREPARACIÓN:

Batimos los huevos junto con el azúcar moreno y la miel. Añadimos a continuación la leche, luego el aceite y más tarde el yogur natural. Tened en cuenta que podemos aromatizar las magdalenas cambiando el sabor del yogur.
En un bol aparte, mezclamos las harinas con la levadura química, la sal, el Psyllium y la Xantana. Añadimos además la vainilla y la canela si así lo deseamos.
Con el robot de cocina en marcha lenta, agregamos el bol de los ingredientes secos.  Cuando la masa esté homogénea, batimos a velocidad rápida durante unos dos minutos más.

En este punto, yo separé la masa en dos partes iguales y a una de ellas le añadí dos cucharadas de cacao en polvo Valor.

Meter los dos boles al frigorífico durante al menos una hora. Durante este tiempo, podemos aprovechar para colocar los papelillos de las magdalenas en el molde correspondiente. Recordad: metal mucho mejor que silicona, distribuye el calor de manera más uniforme y las magdalenas suben más.

Precalentamos el horno a máxima potencia. Sacamos las masas del frigorífico y removemos con una espátula, antes de llenar los papeles de las magdalenas. Llenaremos un poco más de las tres cuartas partes del total. 

Introducimos en el horno el molde y horneamos durante 16-18 minutos: a 210º C los primeros 5 minutos, a 190 los siguientes cinco, a 170 los otros cinco y a 160 los últimos, hasta que veamos que estén bien horneadas. Como siempre, podemos comprobarlo pinchando con un palillo que debe salir limpio.


Ya veréis cómo crecen en el horno. Se disfruta muchísimo viéndolo desde fuera.

Cuando estén bien hechas, sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

En la receta original, dice que se pueden acompañar de un chorro de miel por encima para realzar el sabor. Nosotros las tomamos tal cual. Están deliciosas.

¡Espero que os gusten y hasta la próxima!












domingo, 22 de abril de 2018

BUÑUELOS DE NARANJA



Una comida inesperada, un plan imprevisto, de estos que siempre salen bien... Pero llega la hora del café, y ni un bizcocho, ni una magdalena, ni un dulce... Pienso ¿qué se le va a hacer? No me puedo poner a encender el horno, tardaría demasiado...  Pero es que adoro cocinar, es algo que me apasiona. Le pregunto a mi madre sobre qué harinas sin gluten tiene, y me saca una caja de Maizena y otra de maíz blanco precocido, de la marca PAN. Siempre habrá huevos, puesto que crían sus propias gallinas. En el frigorífico, varias cuajadas etiquetadas sin gluten. Azúcar, aceite... ¡listo! ¡Haré unos buñuelos! Otro handicap, en la casa de campo de mis padres no hay báscula, puesto que mi padre hace los bizcochos "según le va pidiendo". Pero no importa, si tenemos un vaso de agua o "cup" ¡todo resuelto!
La receta la vi en un grupo de Facebook, adaptada con lo que yo tenía a mano. He tenido que modificar las cantidades, porque no sé si se trata de una errata, pero con los 200g de harina que ponía en la receta es imposible obtener una textura que deje freírse sin modificar mucho su forma.

INGREDIENTES:

- 1 naranja entera y limpia, de tamaño mediano.
- 3 huevos
- 1 yogur natural o cuajada
- 1 vaso y medio de maizena
- 1/2 vaso de harina de maíz blanca precocida
- 1 cucharada de aceite, más la cantidad necesaria para freír
- 1 sobre de levadura química
- 1 pizca de sal.

¡¡Y nada más...!!

PREPARACIÓN:

- Troceamos la naranja en al menos 8 partes y trituramos con la túrmix, entera, con la piel y todo.
- Añadimos los huevos uno a uno, después la cuajada (en mi caso) y más tarde la cucharada de aceite.
- Tamizamos las harinas junto con la levadura y la sal, y vamos añadiendo a la mezcla poco a poco, integrando con una espátula. La masa debe tener la textura de una besamel clara. No debe estar dura, pero tampoco líquida.
- Calentamos aceite en una sartén, no es necesario que esté excesivamente caliente, pero si está frío los buñuelos no saldrán bien.
- Vamos echando porciones de buñuelos ayudándonos de dos cucharas. Con una cuchara de las de helado quedarían perfectos, yo como no tenía a mano, los hice así. Eran unos buñuelos hermosetes, pero deliciosos.


Vemos como al cabo de unos segundos se hinchan en la sartén. Cuando veamos que están dorados (tardan unos 3 minutos) les damos la vuelta.


Freímos por el otro lado, otro par de minutos. Sacamos de la sartén y dejamos escurrir sobre un papel de cocina, para que suelten el exceso de aceite.


Cuando se templen, rebozamos en azúcar blanquilla. Almudena ya no podía aguantar sin ayudarme, así que se puso a rebozar.


El resultado es un acompañamiento del café en menos de media hora, de un sabor intenso a naranja, y de una textura muy apetecible. Tengo que probar a elaborarlos con harina de arroz, según la receta. Es la que más utilizo en repostería.

Así que nuestro café ha sido todo un éxito, con felicitaciones por parte de los comensales a Almudena y a mí. Os animo a que guardéis esta receta por si acaso os ocurre algún día lo mismo que a mí... Porque, ¿era fácil o no? ¡Y sobre todo en otoño los buñuelos son un dulce que apetece mucho! 

¡Hasta la próxima!









sábado, 31 de marzo de 2018

GALLETAS TIPO NAPOLITANAS



Galletas Napolitanas de Cuétara. Cómo las echábamos de menos. Y aunque la receta que traigo no es que sea idéntica, realmente recuerda mucho a su sabor, ese sabor a canela que tanto nos gusta. Y encima, como están hechas en casa, sabemos que estamos comiendo algo sano. La receta, como tantas otras, la copié del blog de Marisa Famalap, "Cocina fácil sin gluten". Una vez más, no me defraudó el resultado. ¡Gracias otra vez, Marisa!



INGREDIENTES:

- 50 g mantequilla reblandecida
- 50 g de manteca de cerdo
- 100 g azúcar
- 1 huevo
- 2 cucharaditas canela
- 150 g harina arroz
- 50 g almidón de maíz
- 50 g harina de trigo sarraceno
- 1 cucharadita de levadura química


 PREPARACIÓN:

- Mezclamos la grasa (mantequilla y manteca de cerdo reblandecidas) con el azúcar. Cuando esté bien mezclado añadimos el huevo y la canela. Mezclamos bien.
- Agregamos las harinas y levadura que previamente hemos tamizado.Se obtiene una masa suave y homogénea. 
- Envolvemos en film y dejamos reposar 20-30 minutos en la nevera.
Pasado este tiempo, darle forma a las galletas con un cortapastas (quedarán todas iguales) o sin él, aplastarlas ligeramente con la palma de la mano y disponer en la bandeja de horno, sobre papel sulfurizado.





Hornear durante aproximadamente 10 minutos a 180 grados, dependiendo del grosor de nuestras galletas.
Dejar enfriar sobre una rejilla. La manteca de cerdo les otorgará un aspecto hojaldrado muy apetecible.
Rebozar en una mezcla de azúcar y canela al gusto. ¡Y a disfrutarlas!


GALLETAS CON LACASITOS



¡¡Galletitas!! Riquísimas e ideales para hacer con niños. Su facilidad y la simpleza de sus ingredientes hacen que sean propias para cualquier ocasión. Van fenomenal con lacasitos o pepitas de chocolate, pero podéis ponerles frutos secos, semillas... ¡lo que se os ocurra!
La receta es una vez más de "Corazón de caramelo". Fuimos a un curso presencial para padres e hijos y nos encantó. Ella utilizó la harina sin gluten "Gallo" para múltiples usos. Yo preferí crear mi propio mix casero... ¡y salieron igual de ricas!




INGREDIENTES

- 200g de harina de arroz
- 100g de almidón de maíz
- 100g de azúcar blanco
- 100g de azúcar moreno
- ½ vaina de vainilla
- 175g de mantequilla a temperatura ambiente
- 1 huevo
- 1 yema
- Una pizca de sal
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 puntita de cuchara de goma Xantana
- Lacasitos para decorar (o lo que queráis)


Preparación:

Mezclamos en un bol las harinas, el bicarbonato, la Xantana y la sal y reservamos.
Batimos juntos los dos tipos de azúcar y la mantequilla hasta obtener una mezcla esponjosa, ligeramente blanquecina y que además haya aumentado su volumen.
Sin dejar de batir, añadimos el huevo y la yema y esperamos a que se integren bien con la mantequilla. Añadimos el interior de la media vaina de vainilla y continuamos batiendo.
Añadimos ahora el bol de ingredientes secos a cucharadas, y mezclamos lo justo hasta que se integre.
Envolvemos la masa en film transparente y dejamos que se enfríe un poco en la nevera  antes de darle forma a las galletas (durante aproximadamente 20 minutos).
Precalentamos el horno a 200º C.
Sacamos la masa de la nevera y formamos pequeñas bolas que iremos disponiendo sobre una bandeja de horno previamente forrada con papel de hornear. Tomaremos la precaución de dejar una separación de unos 2 cm entre ellas, ya que en el horno aumentan ligeramente de tamaño. Además, las dispondremos salteadas, la primera fila no debe coincidir con la segunda, sino que deben quedar alternas.
Aplastamos ligeramente cada bolita con la palma de la mano y ponemos 4 ó 5 Lacasitos, o trocitos de chocolate, o cereales, o frutos secos… encima de cada una de ellas.
Horneamos las galletas durante 12 minutos aproximadamente a 180º C. La indicación de que están listas es el dorado de sus bordes.
Sacamos la bandeja del horno y dejamos que se enfríen las galletas en la misma bandeja durante 5 minutos. Pasado ese tiempo pondremos las galletas sobre una rejilla hasta que se hayan enfriado por completo. Al salir del horno, parecen bizcocho, y se rompen muy fácilmente, es mejor no tocarlas. Según van pasando los minutos se endurecen, hasta llegar a su textura final. 
Se conservan fenomenal en una caja de lata como la de la foto, pero...¡os aseguro que apenas durarán unos minutos dentro de su caja!

(La fotografía es de Mari Valero, me encantó cuando la vi y se la cogí prestada... Gracias, Mari Val)

BUNDT CAKE DE CANELA Y CACAHUETE




¡Impresionante este bundt! Mi compañera y amiga Sandra pensó que no habría un mejor bizcocho para estrenar mi nuevo molde, que éste de canela. Y me envió el link. ¡Decidí que tenía razón! La receta original es del blog "Corazón de caramelo". Tuve la gran suerte de conocer personalmente a su autora en un curso que Los Reyes Magos les regalaron a mis hijas las Navidades pasadas. Es un amor de mujer, ¡y con unas manos! La adapté al "singlu"...y quedó genial!!
En casa las nueces no les gustan mucho, así que decidí cambiarlas por cacahuetes con miel y una pizca de sal. Fue todo un éxito. El contraste de sabores estaba servido. (08/04/2018:edito que lo he hecho también con avellanas y a cuál más rico)

Hay dos masas en esta receta: la del bizcocho propiamente dicho, y la mezcla de cacahuetes y canela, que no se mezclará, y que por esa razón se ve en la fotografía en zonas más oscuras.

INGREDIENTES:

Para el bizcocho:
-125g de mantequilla
- 180g de harina de arrroz
- 100g de almidón de maíz
- 200g de azúcar
- 3 huevos L a temperatura  ambiente
- 300ml de yogur griego ó 250g de Mascarpone
- 1 y 1/4 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 vaina de vainilla
- 2 cucharaditas de canela en polvo
- 1/2 cucharadita de sal.
- 1 cucharadita de Psyllium.

Para la otra mezcla:
- 40g de azúcar moreno
- 1 cucharadita de harina de arroz.
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de canela
- 25g de cacahuetes (con miel y una pizca de sal)


Para el glaseado (opcional)
- 100 gr. de azúcar glass
- 1/2 vaina de vainilla
- Un chorrito generoso de nata
- 50g de cacahuetes en trocitos.

PREPARACIÓN:

- Preparamos la mezcla de azúcar, harina, canela, sal , cacahuetes y reservamos.



- Mezclamos en un bol aparte las harinas, la levadura, el bicarbonato,el psyllium, la sal, la canela.
- Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que esponje. Añadimos los huevos uno a uno y el interior de la vaina de vainilla. Añadimos entonces un tercio de la mezcla de harinas. Añadimos medio your griego. Después otro tercio de harina. Luego el otro medio yogur para terminar con la harina restante.



- Engrasamos un molde. Vertemos en él aproximadamente un tercio de la mezcla de harinas. Ponemos a continuación la mezcla preparada con anterioridad, en el centro.



Echamos encima el resto de la mezcla de bizcocho. 




Removemos con el mango de una cuchara o tenedor haciendo círculos, para que la mezcla interior se distribuya.
-  Horneamos con horno precalentado a 200ªC, y bajamos la temperatura a 180ºC. Mantenemos durante 45 ó 50 minutos, comprobando entonces el grado de cocción. Como siempre, introducimos un palillo que debe salir seco.



- Dejamos enfriar durante diez minutos y desmoldamos. Dejamos enfriar sobre una rejilla.



- Mientras tanto, preparamos el glaseado. Mezclamos los ingredientes en una jarrita, exceptuando los cacahuetes. Batimos.
- Vertemos sobre el bizcocho y espolvoreamos por encima los cacahuetes a trocitos.


¡Que lo disfrutéis!




 






viernes, 30 de marzo de 2018

PAN DE HOGAZA





Algo a lo que los celíacos no están muy acostumbrados, es a comer pan de hogaza.
Normalmente, en los supermercados se venden panecillos, baguettes, pan de molde, de hamburguesa.... Pero no he encontrado el lugar en el que se pueda comprar un buen pan de hogaza sin gluten, con su corteza crujiente y una miga tierna (lástima que no le hice fotos a la miga, en el próximo que haga no se me olvida).
Partir una hogaza a la hora de la comida es un placer del que todos tenemos derecho a disfrutar. ¿Y qué decir del embriagador aroma que queda en la casa? Pues si seguís esta receta al pie de la letra, el resultado será tal y como os cuento. ¡Ánimo! ¡Si yo puedo conseguirlo, cualquiera puede hacerlo!
La receta es del gran maestro Juan Carlos Menéndez Cogolludo, de "El espíritu del bosque", una escuela que busca facilitarnos la vida a los celíacos y sus familias. Desde aquí quiero agradecerles una vez más su labor, y que nos brinden estos ratitos de felicidad. Porque sí...¡la felicidad también es esto!

INGREDIENTES (para un pan de 1kg):

- 400g de almidón de maíz.
- 50g de harina de teff (o quinoa, o sorgo, o amaranto...)
- 50g de harina de trigo sarraceno.
- 15g de goma Xantana.
- 10g de pectina.
- 10g de Psylllium.
- 10g de sal.
- 550g de agua fría
- 15g de miel
- 8g de levadura seca.

(Si tenemos masa madre, el sabor mejora muchísimo. La que yo tengo es de trigo sarraceno, a partes iguales de harina y agua, así que le añado 100g de masa madre y descuento de la receta los 50g de trigo sarraceno, y 50g de agua y no prescindo de la levadura seca. El levado debe ser más largo, pero merece la pena).


PREPARACIÓN

Mezclamos en un bol los ingredientes secos, y le añadimos la mezcla de agua y miel. Si usamos masa madre, la añadimos al bol cuando lo demás esté integrado.
Amasamos a mano o con el robot durante aproximadamente 15 minutos, hasta que veamos que la mezcla es homogénea.
Volcamos la masa sobre la encimera enharinada y "boleamos". Es un paso imprescindible para que la masa tome fuerza. Vamos estirando la masa desde los bordes hacia el interior, y luego deslizamos sobre la superficie. Aquí os dejo un vídeo del gran maestro Ibán Yarza, creo que no puedo poner un documento más gráfico.

https://youtu.be/k5TVIM7O4sY

Cierto es que las masas sin gluten no tienen esa elasticidad y ese manejo, pero para que os hagáis una idea, debe ser algo parecido a eso.

Ponemos la bola de masa en el banneton enharinado, con la parte "fea" hacia arriba. Se hace así porque tras el levado, se le dará la vuelta al banneton, y el dibujo de éste quedará en la parte de arriba del pan.

Dejamos levar durante aproximadamente 45 minutos. Tras 15 minutos de levado, será el momento de encender el horno, precalentado a 240-250ºC.. Tenemos que preparar también el dispositivo que nos generará vapor, imprescindible para que la corteza adquiera la consistencia que buscamos.
- Si vamos a cocer en horno de cerámica, lo introduciremos para que se caliente junto al horno.
- Lo mismo si vamos a cocer en Cocotte de hierro fundido.
- Si tenemos piedras volcánicas, las pondremos en una bandeja en el suelo del horno para que también se calienten con él.
- Algo parecido es una pesa de 5kg de hierro (yo la compré en Decathlon), que se dispondrá también en una bandeja en el suelo del horno.
- Si no tenemos ninguno de estos utensilios, pondremos simplemente una bandeja vacía en el suelo del horno. Una vez que metamos el pan, añadiremos agua fría para generar así el vapor deseado.
En los tres últimos casos, precalentaremos también otra bandeja de horno a media altura.

 Durante el levado, la masa subirá y se abombará por encima del borde del banneton. Es el momento de meterla al horno.
- Si horneamos en horno de cerámica, sacaremos el horno con cuidado de no quemarnos, volcaremos en él la masa (como si desmoldáramos un flan), taparemos y volveremos a introducir en el horno.
- Lo mismo si cocemos en Cocotte.
-Si utilizamos piedras, hierro o nada, añadiremos agua a la bandeja una vez introducido el pan, que volcaremos sobre la otra bandeja de horno precalentada.
Estos pasos deben hacerse con sumo cuidado para no quemarnos.






Yo normalmente utilizo un horno de cerámica, aunque antes de adquirirlo horneaba en cocotte. El resultado es muy similar.



Tras poner el pan levado en el horno, cocotte o bandeja, debemos darle unos cortes con una cuchilla o cuchillo bien afilado, para que la "greña" se vea más bonita. No es imprescindible pero quedará estéticamente mucho mejor.



Horneamos a 220ºC  los primeros 15 minutos, para bajar después la temperatura a 190-200ºC por unos 45-50 minutos más. Si hemos generado vapor con piedras, hierro o bandeja vacía, en ese primer cambio de temperatura es el momento de sacarlas. Si el pan está dentro de horno de cerámica o cocotte, lo dejaremos ahí metido hasta el final. A mí me gusta hornear los últimos 5 minutos sobre una rejilla en el horno a media altura, creo que mejora mucho el resultado final, sea cual sea la manera en que haya sido horneado.

Transcurrido el tiempo indicado (no puedo daros los minutos con exactitud, porque eso depende de cada horno) debemos golpear con cuidado el pan en su base. Si hace un sonido "hueco", significará que está bien cocido. De lo contrario, necesitará unos minutos más. Prueba a hornear 5 minutos más. A veces, ese el el tiempo que diferencia un buen pan de un pan estupendo.

Dejamos enfriar sobre una rejilla. Es importante resistir la tentación y no cortar el pan mientras esté muy caliente, pues la miga seguirá haciéndose hasta que esté casi frío. Cortarlo demasiado pronto puede dar lugar a texturas de miga "pegajosa", o en apariencia poco cocida. ¡Paciencia, merece la pena!