El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

martes, 30 de mayo de 2023

TARTA ARCOIRIS (RAINBOW CAKE)

 


Mi hija cumplía 14 años y quería hacerle una tarta especial. Así que versioné la clásica Rainbow Cake americana, cambiando la nata por una crema diplomática.
Esta va a ser una de las recetas más breves del blog, porque el bizcocho es el clásico genovés sin gluten que utilizo siempre en mis tartas. Y es que, si funciona tan bien y está tan rico, ¿por qué cambiarlo?

Os cuento que hice una tarta XXL porque éramos muchos en la celebración. ¡Pesaba como tierra! Pero contrariamente a lo que podáis pensar, estaba muy esponjosa, blandita y deliciosa.
Utilicé un molde redondo de 24 cm, y horneé una a una 6 planchas de bizcocho, cada una de un color diferente, pero con la misma masa. Quiero decir que no había varios sabores en la tarta, igual que no los hay en la original americana. ¡Pero se puede innovar! ¡Es lo bueno de hacer las cosas en casa!

INGREDIENTES: 

Para conseguir esas dimensiones de tarta, utilicé 3 veces las medidas del bizcocho genovés. Esto es, 12 huevos solo para el bizcocho. Tenedlo en cuenta.

Para la crema diplomática:

- 100g de azúcar
- 500g de leche entera
- 50g de almidón de maíz
- 3 huevos
- 1sobre de azúcar vainillado o una cucharadita de esencia de vainilla
- 1 litro de nata para montar + azúcar al gusto para la nata

(Os sobrará un poco de crema).


Para el almíbar:

- 200g de azúcar
- 200g de agua
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1 chorrito de ron

Para la decoración final usé unos fideos de colores sin gluten.


ELABORACIÓN

Seguimos las instrucciones para elaborar el bizcocho, está explicado en la receta del bizcocho genovés. La única diferencia es que no se hornea en una bandeja de horno, sino en un molde redondo. Yo lo hice en 2 veces, 6 huevos cada vez. De cada una de esas mezclas me salieron 3 planchas, en mi caso de 185g de masa cruda cada una.


Así que cuando tuve la primera masa lista, separé en 3 boles a los que añadí 3 colorantes diferentes. 




Horneé las 6 placas de bizcocho en el mismo molde, fregándolo cada vez. Tuve que hacerlo así porque los moldes que venden para este tipo de tartas (5 moldes en un pack) son de 15 cm y yo necesitaba una tarta más grande. Tampoco me supuso un gran esfuerzo, la verdad. Es cuestión de gestionar los tiempos. Porque lo que sí os digo es que la tarta debe estar montada al menos 1 día antes de su consumo, para que se asiente y los sabores se consoliden.
Mientras los bizcochos se van horneando, elaboramos la crema pastelera mezclando en un cazo todos los ingredientes excepto la nata. Llevamos al fuego sin dejar de remover hasta que espese. Yo hago esta crema en mi robot de cocina (tengo el MCC de Lidl) y es una maravilla. Porque echas los ingredientes y te olvidas. Porque no se quema, porque no tienes que estar pendiente y porque queda muy, muy rica.
Una vez espesa, debemos cubrirla “a piel” con un trozo de papel film, o de lo contrario creará una “costra” que hará que no sea uniforme. Cuando esté templada, metemos al frigorífico para que termine de enfriar.
Es muy, muy importante que esté bien fría para cuando la mezclemos con la nata. Si hay diferencia de temperatura, la mezcla se cortará.

También podemos ir elaborando el almíbar, que se utiliza frío. Para ello mezclamos los ingredientes en un cazo y llevamos a ebullición. A los 10 minutos más o menos estará listo. Veréis que sigue siendo líquido, pero las gotas tardan un poquito más en caer si hacemos la prueba cogiéndolo con una cuchara y dejándolo caer de nuevo al cazo. Dejamos enfriar.

Cuando la crema esté fría, montamos la nata con unas varillas. Debe estar bien firme. Yo le pongo 1/4 de cucharadita de cremor tártaro, un estabilizante que me funciona muy bien para nata y para claras de huevo. Ayuda a que se mantenga bien firme aún con el paso de las horas.
Cuando esté semimontada, añadimos el azúcar si es que así lo deseamos, o podemos prescindir de ella, ya que llevará el azúcar presente en la crema pastelera. Yo le puse unas cuantas cucharadas.
Cuando esté bien firme, paramos el robot, colocamos el accesorio de mariposa y añadimos la crema pastelera así, en bloque. Tras unos 10-15 segundos a la velocidad más baja, la mezcla estará lista. Es muy importante no hacer un exceso de batido, o se cortará.



En casa, es una de las mezclas que más nos gusta. Por eso sabía que la tarta sería un éxito.
Os dejo por aquí un vídeo del montaje de la tarta, que es lo único que queda. Ponedle paciencia y creatividad.
En un principio pensé en cubrirla por completo con crema, pero después pensé que quedaría más bonita si se veían los colores en su presentación. Así que le di ese aspecto que veis, tipo “Naked Cake” o “Pastel Desnudo” que tan de moda se ha puesto desde el año pasado. A la cumpleañera le gustó mucho, y con eso me conformo. Pero, si tengo que quedarme con algo, es sin duda con su sabor. Está espectacular.



Una tarta inolvidable para un día inolvidable. No dejéis de regalársela a esa persona tan especial.













lunes, 22 de mayo de 2023

TORTA DE ORO O BIZCOCHO DE ORO




Esta receta se la debo a mi amiga Sandra, que pensó en mí al hacer este bizcocho, un habitual en su casa. Me contaba que sus hijas lo devoran cada vez que lo hace, y en mi casa ocurrió lo mismo.
Es un bizcocho con un color amarillo precioso, porque solo utiliza las yemas de los huevos. Yo hice 1/3 más de la receta original, os la dejo multiplicada, porque así sale la medida para un molde loaf de la marca Nordic Ware, sobrando apenas unas cucharadas.
¿Y qué hacemos con las claras? Pues un Angel Food Cake de chocolate, por ejemplo. Por no hablar de los famosos barquillos, lo que se hacen con la masa cigarrillo.
Os dejo la receta que cruzó el océano desde Uruguay en forma de pequeño manual de recetas de la marca Royal Postres. ¡Espero vuestras opiniones!

INGREDIENTES

Para el bizcocho: 

- 120g de mantequilla
- 250g de azúcar
- 6 yemas de huevo
- 3/4 de cucharadita de esencia de vainilla
- 200g de harina de arroz
- 70g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1 taza de leche (250 ml)

Para el glaseado de azúcar (o baño de azúcar, como pone en el manual):

- 120g de azúcar glas
- 30g de agua
- 1/4 de cucharadita de zumo de limón.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 200ºC.
Mezclamos en un bol harinas, psyllium, xantana y levadura química, bien tamizadas. Reservamos.
Batimos la mantequilla hasta que esté bien cremosa, ese será el momento de añadir el azúcar poco a poco.
Seguimos batiendo y a continuación añadimos las yemas, una a una.



Agregamos la esencia de vainilla.



Para finalizar, agregamos la mezcla de harina en 3 veces, alternando con la leche.



Vertemos en un molde engrasado.


Horneamos a 180ºC durante unos 40-45 minutos, sobre una rejilla, en la zona central del horno. 
Comprobamos la cocción y sacamos del horno si está listo.




Dejamos enfriar sobre una rejilla.



Una vez frío, preparamos el baño de azúcar, mezclando bien los 3 ingredientes.



Vertemos por encima del bizcocho… ¡y a disfrutar!!
El interior es jugoso y el glaseado al secar hace que el exterior sea crujiente. ¡Qué delicia!


¿Conocéis una receta más fácil?





lunes, 10 de abril de 2023

MAGDALENAS DE PISTACHO CON VAINILLA BOURBON

 


En casa somos fans número uno de los pistachos. Bueno, de los frutos secos en general. Nos encantan las avellanas, anacardos, cacahuetes... Y a mí me encanta que a mis hijas les gusten porque son ácidos grasos saludables que además ayudan mucho a la memoria.
Así que lo tenía fácil, sabía que estas magdalenas serían un éxito. Además, al ser la receta del gran Xavier Barriga, el panadero catalán, no podía ser de otra manera. En su libro "Magdalenas" recopila un montón de recetas de las que no podría elegir solo una. Adaptarlas a las harinas sin gluten no tiene ninguna complicación, por lo que es posible elaborarlas todas... ¡y en ello estoy!
Tenéis en mi blog una receta de magdalenas de pistacho y chocolate blanco para panificadora que es estupenda, pero la que os traigo hoy es radicalmente diferente. Ésta lleva una pasta de pistacho en su interior que es un plus, y si tenéis la suerte de encontrar una buena vainilla, veréis que el contraste de sabores es una maravilla.

INGREDIENTES: (salen unas 14 magdalenas)

- 125g de huevo (2 huevos M)
- 170g de azúcar
- 50 ml de leche
- 150 ml de aceite de oliva suave
- 140g de harina de arroz
- 70g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- 1 puntita de cuchara de goma xantana
- 7g de levadura química (tipo Royal)
- 30g de pasta de pistacho (te explico cómo hacerla)
- 50g de pistachos tostados y troceados
- Una rama de vainilla Bourbon o vainilla de buena calidad.
- Una pizca de sal
- Ralladura de limón al gusto (yo le puse la de la mitad de un limón)

ELABORACIÓN: 

En primer lugar hacemos la pasta de pistacho. Para ello pelamos los pistachos crudos y los ponemos en un robot picador. Picamos a máxima velocidad para después, cuando estén ya picados, bajar la velocidad al mínimo, para que se vaya separando la grasa del fruto seco. Cuando veáis que la consistencia es la de una pasta, estará lista. Reservamos.

A continuación pelamos y troceamos los pistachos tostados para tenerlos listos en el momento de añadirlos. Reservamos también.

Mezclamos en un bol las harinas junto con el psyllium, la xantana, la levadura, la sal y la ralladura de limón. Agregamos entonces las semillas de la vaina de vainilla y mezclamos de nuevo. Reservamos.

Comenzamos batiendo los huevos junto con el azúcar con unas varillas, hasta que blanqueen y sus consistencia sea cremosa. Es muy importante este paso para conseguir una esponjosidad máxima. Si al asomarte la mezcla aún tiene el color de las yemas, es que aún no está lista. Debe ser casi, casi blanca. Hazlo así en cada receta que comience con un batido de huevos y azúcar y ya verás cómo cambia el resultado.


Ponemos el robot en marcha lenta y agregamos la leche, y a continuación el aceite. 
Cambiamos entonces las varillas por el accesorio de mariposa y comenzamos a añadir la mezcla de harinas, poco a poco.
Es el momento de agregar la pasta de pistacho casera, y los pistachos troceados, reservando unos cuantos para decorar las magdalenas por encima.


Cuando esté todo bien mezclado, batimos la mezcla durante 2 ó 3 minutos a velocidad rápida.
Tapamos la masa con un paño o con film transparente y dejamos reposar en la nevera al menos una hora. Es un paso muy importante, porque buscamos un choque térmico que será el que dé lugar al copete de nuestras magdalenas. Puede estar hasta 24 horas en el frigorífico.


Precalentamos el horno a 250ºC. Sacamos el bol del frigorífico y removemos enérgicamente con una espátula. Repartimos la mezcla con ayuda de una manga pastelera o una cuchara en los papeles de magdalenas, que llenaremos hasta 3/4 partes de su capacidad. Siempre recomiendo haberlos colocado previamente en un molde metálico o de silicona. Prefiero siempre el metal porque reparte mucho mejor el calor y es más fácil que las mezclas suban y queden más esponjosas. 



Para finalizar, ponemos unos trozos de pistacho sobre cada magdalena, de manera generosa.


Metemos el molde en el horno, en la rejilla central, con calor arriba y abajo, y bajamos la temperatura a 210ºC. Estarán listas en 13-15 minutos. Ya veréis cómo poco a poco la masa empieza a subir y comienza a obrarse el milagro.






Pasado el tiempo estimado, pinchamos el centro de la magdalena para comprobar la cocción. Ya sabéis que el palillo debe salir limpio.

Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. ¡Y a disfrutar!

Su interior es súper esponjoso y su sabor... ¡Mmmm! ¡Sin palabras!

















miércoles, 22 de marzo de 2023

DONUTS DE OREO


En casa somos muy, muy fans de las galletas Oreo. Llevamos años esperando que llegue a España su versión sin gluten que ya existe en América y, mientras tanto, hemos aprendido a hacerlas en casa. Aunque la receta es un secreto muy bien guardado, lo cierto es que nuestra versión está muy conseguida, y nos saben más ricas que las industriales. Adapté la receta de Stella Parks, una repostera americana que tiene un libro con las recetas más icónicas de su continente, y gracias a sus trucos y consejos he conseguido formular con éxito la receta que hoy os traigo. Os animo a visitar mi entrada para descubrir a qué trucos me refiero, y entenderéis mejor el por qué de estos ingredientes, y por qué algunos se hacen imprescindibles para conseguir ese sabor tan característico. Si no disponéis de ellos, estoy segura de que conseguiréis unos donuts deliciosos, pero el sabor se alejará un poco más de las galletas originales. El truco de esta receta es que, estando elaborada sin galletas, es innegable el sabor de los donuts a ellas.


INGREDIENTES: (para 12 donuts como los de la foto)

Para los donuts

- 105 ml de buttermilk elaborada con : 100 ml de leche + 5 ml de vinagre de manzana
- 220g de harina sin gluten. Yo utilicé un mix casero que siempre tengo listo y funciona muy bien. En total, mis proporciones fueron: 
- 55g de harina de arroz integral + 70g de harina de arroz + 55g de arroz glutinoso + 40g de almidón de tapioca*

*Al ser una receta elaborada con levadura química, podéis perfectamente poner harina de arroz y almidón de maíz, que siempre tenemos en nuestras cocinas,  en proporción 2/3 y 1/3 respectivamente, es decir, 145g de harina de arroz + 75g de almidón de maíz. Van a quedar perfectos. 

- 1 cucharadita de Psyllium
- 1/8 de cucharadita de goma xantana
- 100g de azúcar
- 30g de sirope dorado o sirope de maíz  (o bien, 20g más de azúcar blanca)
- 3 huevos M
- 60g aceite de girasol
- 20g de aceite de coco
- 40g cacao holandés en polvo, negro intenso**
 **Es un cacao que ha sufrido un proceso de alcalinización, y su color es muy, muy oscuro. Siento deciros que es imprescindible para conseguir ese sabor a galleta Oreo. Sólo abrir el paquete, ya notamos el olor característico. Yo lo compro en Amazon, de la marca Van Hounten, de Callebaut. Me confirmaron mediante correo electrónico que está totalmente exento de gluten. Ojo, que existen otros dos cacaos de la misma marca, uno marrón y otro rojizo. Debe ser el negro intenso o “ Intense Deep Black”.

- 5 g levadura química
- 5 g bicarbonato de sodio
- Las semillas de una vaina de vainilla o bien 1 cucharadita de aroma de vainilla o pasta de vainilla
- 1 pizca de sal

Para la cobertura:

- 300g de chocolate blanco para postres.
- 1 cucharada de aceite de coco
- Cacao holandés negro intenso para decorar

ELABORACIÓN

Precalentamos el horno a 200ºC.
Comenzamos mezclando la leche junto con el vinagre para obtener la buttermilk. Removemos ligeramente y reservamos. 
Tamizamos las harinas junto con el cacao, el psyllium, la xantana, la sal, el bicarbonato y la levadura química. Reservamos.
Batimos con unas varillas los huevos junto con el azúcar y el sirope si lo utilizamos. 


Cuando la consistencia sea blanquecina y esponjosa, agregamos el aceite de girasol y el aceite de coco. Después agregamos la buttermilk y a continuación la vainilla. Batimos con las varillas y cuando esté la mezcla homogénea, cambiamos al accesorio de mariposa.
Añadimos la mezcla de harinas y continuamos batiendo. El olor a estas alturas es embriagador.



Cuando consigamos que todo esté bien mezclado, ponemos la masa en una manga pastelera con boquilla grande, o bien hacemos un corte como de un dedo.



Escudillamos la masa en los moldes. Si el molde es de una buena silicona (silicona platino) no será necesario engrasarlos. Si utilizáis un molde metálico o bien uno de silicona que no os da mucha confianza, engrasadlo bien antes de poner la masa. Yo utilizo dos moldes de 6 cavidades de Silikomart, que no necesitan engrasado. Es una marca que no falla, garantía de calidad. Os la recomiendo mucho.



He de deciros que es muy importante hacerlo mediante manga pastelera o en su defecto bolsa de congelación, porque es una masa muy espesa y difícil de distribuir en las cavidades del molde con una cuchara y además, si no se hace así, los donuts no quedarán de manera uniforme, sino más altos de un lado que de otro. Os lo digo por propia experiencia, al ser la primera vez que los hacía.
En el horno la masa sube bastante, os recomiendo no llenar los moldes más de la mitad de su capacidad, para que los donuts queden bien bonitos.



Introducimos los moldes en el horno sobre la rejilla, a media altura, con calor arriba y abajo. Bajamos la temperatura del horno a 180ºC. Estarán listos en 15 minutos. Antes de sacarlos, comprobad como siempre que están bien cocidos en su interior pinchándolos.



Dejamos enfriar 5 minutos en el molde y a continuación desmoldamos sobre una rejilla, para que se enfríen por completo.


Cuando estén fríos, preparamos la cobertura fundiendo el chocolate blanco junto con el aceite de coco, al baño maría o en el microondas. Bañamos los donuts aproximadamente hasta la mitad. Antes de que endurezcan, decoramos con un poco de cacao en polvo y dejamos enfriar.





¡Ya veréis qué resultado! ¡Es increíble lo ricos que están! Mis hijas me rogaban hoy que querían tomarlos también de merienda… ¿y cómo negarme con lo buenos que están? 


Os dejo la foto del cacao holandés, porque estoy segura de que no vais a poder resistiros...






domingo, 12 de marzo de 2023

SEMIFRÍO DE SAN VALENTÍN



Este año, por San Valentín, se me ocurrió montar un semifrío con mezclas que pensé que funcionarían.
El sabor quedó impresionante, y en casa se siguen acordando del postre del 14 de febrero, pidiéndome que lo repita enseguida.
Al final de la receta os dejo un vídeo para que veáis el montaje, por eso es que esta entrada no tiene fotografías.

INGREDIENTES Y ELABORACIÓN:

Para el bizcocho Red Velvet.
Tenéis la receta Aquí . Yo hice la mitad de la receta y aún así me sobró bizcocho. ¡Desapareció en menos de 24 horas! 

Para la crema de mascarpone:
- 250g de mascarpone
- 75g de azúcar
- 2 yemas de huevo
- 20g de agua
- 2 hojas de gelatina neutra
- 30 ml de leche
Ponemos en un cazo el agua con el azúcar. Calentamos hasta los 121ºC. 
Mientras alcanza la temperatura, batimos las yemas con unas varillas. 
Cuando el almíbar alcance la temperatura, lo vertemos en hilo sobre las yemas, sin dejar de batir.
Cuando la mezcla esté homogénea, añadimos el mascarpone poco a poco y batimos hasta conseguir una textura crema, aireada y esponjosa.
En este punto hidratamos las hojas de gelatina, y calentamos la leche.
Escurrimos bien la gelatina y la echamos en la leche, en un bol grande. Para finalizar, vamos añadiendo la crema de mascarpone a la mezcla de gelatina y leche, removiendo con movimientos envolventes. Utilizamos la crema inmediatamente.

Para la mousse de frambuesa: 
- 250g de frambuesa
- 3 hojas de gelatina
- 50g de azúcar
- 2 claras de huevo

Trituramos las frambuesas y a continuación colamos para que no quede ninguna pepita. 
Hidratamos las hojas de gelatina en agua fría durante unos 5 minutos. 
Montamos las claras a punto de nieve. Cuando estén semimontadas, añadimos el azúcar.
Calentamos el puré de frambuesas a fuego suave y le añadimos las hojas de gelatina escurridas.
Añadimos la mezcla de frambuesas y gelatina a las claras montadas, removiendo con movimientos envolventes. Utilizamos la crema inmediatamente.

Para la geleé de frambuesa:

- 4 cucharadas de mermelada de frambuesa
- 1/2 hoja de gelatina

Hidratamos la gelatina en agua fría durante unos 5 minutos.
Calentamos la mermelada levemente en el microondas y le añadimos la gelatina escurrida.
Utilizamos inmediatamente.

Para el polvo de galleta:
- 100g de galletas sin gluten
- 40g de mantequilla

Trituramos las galletas hasta que sean polvo y añadimos la mantequilla derretida. Mezclamos bien. 


MONTAJE DE LA TARTA: 

Día 1:

Hacemos el bizcocho red velvet, horneándolo en una bandeja.
Cortamos la plancha de bizcocho con el molde en forma de corazón, de manera que alineando todos los corazones se alcance la longitud total del molde donde haremos el semifrío.
Cuando tengamos las formas listas, preparamos la crema de mascarpone. 
Vertemos un poco de crema sobre la base del molde interior, esto es, un molde que debe caber en el molde final. Colocamos los corazones bien alineados, pegando unos con otros con crema si fuese necesario.
Ponemos la crema restante sobre los corazones, hasta que estén totalmente cubiertos.
Llevamos al congelador.

Día 2:

Preparamos la gelée de frambuesa. Colocamos sobre el molde grande, en el que habremos colocado un tapete. Si no disponemos de él, podemos verter la gelée aún caliente sobre un papel de horno y enfriar. Una vez fría, podemos cortarla con un pequeño cortador de la forma deseada, y colocar a continuación sobre el molde grande. Congelamos.

Día 3

Preparamos el polvo de galletas. Reservamos.
Preparamos la mousse de frambuesa.
Vertemos una parte que cubra el fondo del molde grande, sobre las formas de gelée de frambuesa.
Desmoldamos el molde pequeño y colocamos dentro del molde grande (cuidado con la posición de los corazones, tenedlo en cuenta para que finalmente queden al derecho).
Cubrimos con el resto de mousse de frambuesa.
Para finalizar, colocamos una capa de polvo de galleta.
Congelamos durante al menos 24h.

La noche previa al día de su consumo, sacamos del congelador el semifrío y lo desmoldamos. Conservamos en el frigorífico. Cuando se descongele por completo, podremos saborear las texturas en todo su esplendor.

Os dejo el vídeo para que veáis cómo se monta. Sé que no todos tenéis los dos moldes y el tapete, pero estoy segura de que encontraréis los sustitutos adecuados.



¡No dejéis pasar esta delicia! Usad las elaboraciones juntas o por separado, pero probadlas!







 








domingo, 19 de febrero de 2023

PUDDING



Si hay una receta de aprovechamiento de repostería por excelencia esa es la del pudding.

Lo mismo puede hacerse con pan, con bizcocho, magdalenas… Todas esas elaboraciones que de otra forma irían a la basura por estar duras, resecas o apelmazadas. Aunque por supuesto también admite bollería recién hecha o tierna.
De esta manera, en el pudding se consiguen dos texturas: una tipo flan y otra abizcochada.
Su preparación no puede ser más sencilla. Leche, huevos y azúcar. No se necesita nada más.
Las cantidades que utilicé esta vez son grandes, tenía un montón de ensaimada que no salió bien y quería utilizarla toda. Por ello horneé el pudding en un molde enorme, uno para pan XXL. Os dejo las medidas estándar. Yo las amplié proporcionalmente. 

INGREDIENTES

- 1l de leche
- 6 huevos
- 6 cucharadas de azúcar
- 1 rama de canela
- Una cáscara de limón
- Restos de bollería o pan, en cantidad suficiente para cubrir al menos el fondo del molde

Para el caramelo:
- 5 cucharadas de azúcar

ELABORACIÓN

Ponemos en un cazo la leche junto con el limón y la canela. Calentamos hasta casi el punto de ebullición. Apartamos del fuego, tapamos y dejamos en infusión durante aproximadamente 15 minutos.

Mientras vamos a preparar el caramelo. Simplemente ponemos el azúcar en una cazuela y calentamos. No es necesario remover. Estad pendientes para que no se queme. Cuando no se vea azúcar blanco y todo tenga un bonito color dorado, estará listo. Lo echamos enseguida en la base de nuestro molde de plumcake y esparcimos, haciendo suaves movimientos para que se reparta bien.
A continuación, partimos en pedazos pequeños el pan, bizcocho, magdalenas, croissants… y lo distribuimos por la base del molde, sobre el caramelo.



Colamos la leche y la ponemos en un bol. Vamos añadiendo poco a poco el azúcar mientras batimos con unas varillas. A continuación agregamos los huevos uno a uno sin dejar de batir.



Cuando todos los huevos estén bien mezclados, vertemos la mezcla en nuestro molde, sobre el bollo que habíamos puesto en el fondo. 



Veremos que sube a la superficie al añadir la leche.



Horneamos al baño maría con el horno a 180ºC, calor arriba y abajo, en la parte central del horno. Yo utilicé la propia bandeja del horno para poner en ella el agua. Si vuestro molde es más pequeño, podéis poner el agua en una cacerola o fuente donde quepa bien.



Si veis que se dora demasiado por arriba, tapadlo con un trozo de papel de aluminio hasta que termine la cocción.
Cuando esté cuajado (en mi caso tardó 35 minutos) sacamos del horno y dejamos enfriar por completo. 



En ese momento pasamos un cuchillo o espátula por las paredes del molde para que se despegue bien, y le damos la vuelta sobre un plato o fuente.
¡Y a la nevera!

En unas horas estará listo para consumirse. 
Estoy segura de que en algún momento elaboraréis esta receta por lo fácil y deliciosa que está. 



¿No os apetece hacerla hoy mismo?