El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

jueves, 4 de febrero de 2021

PAN DE CANELA Y PASAS

 


Al hacer mi pan de molde semanal, hoy he querido innovar. Así que he cogido mi libro de panes sin gluten para panificadora y me he puesto a elegir nueva receta. Me ha llamado mucho la atención este pan con canela y pasas, porque me parecía una mezcla que podía resultar rica. ¡Y no sabéis cuánto! He sustituido una parte de las pasas por orejones de albaricoque, tal y como recomendaba la autora. ¡Menudo acierto! Normalmente congelo pan para ir sacando a lo largo de la semana, pero creo que ésta no hará falta... ¡queda ya poquísimo y lo he horneado esta tarde! ¿Podéis imaginar cómo huele mi casa? 

La receta está expresada en “cups”, puesto que es un libro americano. Ya sabéis que me encanta tener libros de cocina de todo el mundo, es una perdición para mí... Está en inglés y con su sistema de medición estándar. Es una ventaja no tener que utilizar la báscula. Creo que en la cocina de todo repostero que se precie debería haber unos medidores de cups. Yo los compré por menos de 3 euros y los utilizo a menudo.   Si no tenéis y queréis hacer esta receta, solo coged un vaso de los de agua. La medida es la misma. Además de los cups, se utiliza la cucharada o “tablespoon” y la cucharadita o “teaspoon”. No tiene mayor complicación.

INGREDIENTES: 

- 1 y 3/4 cups de harina de arroz integral
- 1/2 cup de fécula de patata
- 1/4 cup de almidón de mandioca
- 1/2 cup de azúcar
- 1/4 cup de leche desnatada en polvo
- 1 cucharada de goma xantana
- 1 y 1/2 cucharadita de levadura seca (yo puse de la de masas dulces)
- 1 y 1/4 cucharadita de sal
- 1 cucharada de canela molida
- 1 cup de pasas
- 1/2 cup de orejones de albaricoque
- 1 cup de agua
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 2 cucharaditas de vinagre
- 2 huevos ligeramente batidos
- 2 claras ligeramente batidas


ELABORACIÓN:

Pues como es un pan que se elabora en planificadora, ¡no hay nada que explicar!
Ponemos en la cubeta los ingredientes, primero los líquidos, incluidos los huevos, y después los sólidos excepto las pasas y los orejones.
Elegimos el programa que solamos utilizar. Yo uso siempre el programa 1 de mi planificadora, que dura 3 horas. Y siempre elijo el tostado oscuro.
Veréis que primero amasa y luego deja levar unos minutos, para continuar con un segundo amasado. A mitad de éste, emitirá una serie de pitidos: es el momento de añadir las pasas y los orejones. 
Cuando se detenga este segundo amasado, será el momento de retirar las palas. Yo lo hago siempre que estoy en casa para aprovechar más el pan, aunque no es imprescindible. Retiramos las palas y alisamos la masa con las manos mojadas.



No hace falta que quede liso total, pero es muy recomendable que esté lo mejor posible. Si algo me han enseñado las masas sin gluten es que el levado las modifica muy poco. No es como las masas con gluten que se quedan lisas. En las nuestras quedarán las imperfecciones que tuviese antes del levado.

Es muy recomendable vigilar vuestra masa durante el proceso de levado. Si véis que se acerca el momento del horneado (60 minutos antes del final) y aún no ha levado lo suficiente, podéis parar la máquina o bien pausarla. La mía se pausa durante unos 10 minutos, y permite pausarla tantas veces como sea posible. Si no lo tenéis claro directamente apagarla y dejad al pan que leve a su ritmo. Cuando la encendáis solo tendréis que seleccionar el programa de horneado, que dura 60 minutos. Es preferible pararla y aseguraros de que el pan ha levado lo suficiente o quedará un “mazacote” y os dará mucha rabia por el tiempo y las harinas empleadas, que sin gluten ya sabemos que no son precisamente baratas.

Cuando el programa termine, quedaréis maravillados con el pan recién hecho. ¡Es precioso y huele de vicio!


Me encanta escuchar el pitido de fin de la máquina y abrir la puerta para admirar el resultado. No sé si hay algo más satisfactorio para un cocinillas.

Desmoldamos enseguida con mucho cuidado de no quemarnos y dejamos enfriar sobre una rejilla. Es aconsejable no cortar el pan hasta que no esté frío por completo, porque la miga sigue haciéndose mientras se enfría. Si cortamos antes de tiempo podemos encontrarnos con un pan pegajoso y sin cuerpo. Es mejor esperar y disfrutarlo en su totalidad.


Si tenéis panificadora  y queréis probar un nuevo sabor, no esperéis más. No puede ser más sencillo ni puede estar más rico. Las pasas y los orejones son la clave de este pan, no os sintáis tentados de no echárselos. Quizá no os gusten mucho por sí solos, pero creedme que en este pan os van a encantar. Para mí el pan no sería ni parecido sin ellos. ¡Espero que sintáis tan tentados como yo a prepararlo!

¡Nos vemos pronto!


miércoles, 20 de enero de 2021

BIZCOCHO DE CÚRCUMA Y LIMÓN


Hoy comenzaba en colegio de forma presencial tras las vacaciones de Navidad. Las fuertes nevadas han impedido que haya podido iniciarse antes.
Para animar a mis niñas en el comienzo del trimestre, ayer hice un bizcocho “nuevo”, uno que no había hecho nunca antes.cogí mi libro favorito de bizcochos y me puse a ojearlo. En las primeras páginas, aparecía el título "Ciambella soffice agli albumi e curcuma", bizcocho suave con claras de huevo y cúrcuma. Me pareció el ideal y me puse a ello.
Como veis el nombre del bizcocho lo he cambiado, porque llevaba lima entre los ingredientes (yo puse limón) y realmente no es algo secundario, aporta muchísimo sabor, tanto que no podía dejar de ser protagonista. 
Cuando lo hemos probado, hemos quedado muy sorprendidos: es un sabor que no se parece en nada a ninguna otra receta que haya hecho, y eso que he hecho un montón. La cúrcuma es un habitual en nuestra mesa, lo mismo se la echo al arroz que a la quinoa, a los fideos chinos, al cuscús... Pero jamás pensé que podría ser tan interesante en repostería. A pesar de ser una raíz como el jengibre, que añado a casi todas mis preparaciones reposteras, no se me había ocurrido nunca utilizarla en cocina dulce. Eso sí, os advierto que teñirá el molde que utilicéis, igual que tiñe el wok, la tapa del robot o cualquier utensilio que esté en contacto con ella. Es un colorante natural por definición.

INGREDIENTES: 

- 170g de harina de arroz
- 50 g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 220g de mantequilla a temperatura ambiente
- 220g de azúcar
- 220g de clara de huevo (yo las puse pasteurizadas)
- 5 cucharaditas de cúrcuma en polvo
- Una pizca generosa de sal
- 16g de cremor tártaro (no es imprescindible, pero sí muy recomendable para estabilizar las claras)
- 12g de levadura química 
- El zumo y la ralladura de un limón y medio
 
Azúcar glass para espolvorear al final. En este caso no es opcional, es parte de la receta.
 
 
ELABORACIÓN:  

Precalentamos el horno a 220ºC.
Ponemos en un bol las claras junto al cremor tártaro y montamos hasta el conocido punto de nieve. Cuando estén casi montadas, añadimos las cucharadas de cúrcuma, una a una. Ya sabéis, si están bien montadas, podremos darle la vuelta al bol y vencerán a la fuerza de la gravedad, manteniéndose en su sitio. Reservamos.

 
En otro bol, pesamos las harinas junto a la sal, el psyllium, la xantana, y la levadura. Mezclamos bien. Reservamos.
Mezclamos en un bol la mantequilla junto con el azúcar hasta que tenga una consistencia suave y cremosa.
Bajamos entonces la velocidad del robot y vamos añadiendo poco a poco la mezcla de harinas. Cuando la masa sea homogénea, añadimos el zumo y la ralladura del limón.
 
 
Por último, añadimos las claras montadas y mezclamos con una espátula, con movimientos envolventes.

 

Normalmente es muy importante que la mantequilla no esté fría, pero en esta receta es imprescindible, porque de lo contrario costaría mucho incorporar las claras. Tened paciencia, porque tampoco es útil si está fundida.

Engrasamos un molde, si fuese de bundt mucho mejor, porque la cocción sería más uniforme (me refiero a los que tienen una chimenea central).

Ponemos la masa en el molde e introducimos en el horno, bajando la temperatura a 200ºC.

Tras 20 minutos de cocción, bajamos la temperatura a 180ºC, y horneamos otros 10 minutos.
Comprobamos el punto de cocción y sacamos del horno si está listo. Enfriamos 10 minutos dentro del molde y a continuación desmoldamos y ponemos sobre una rejilla hasta que se enfríe por completo.

Para finalizar, espolvoreamos con azúcar glass cuando esté completamente frío para que el azúcar quede en la superficie y no se absorba... ¡Y listo!


¡Ya me contaréis! A nosotros nos ha sorpendido muchísimo ese sabor tan fresco y esa textura tan suave. ¡Repetiremos seguro!









jueves, 17 de diciembre de 2020

SPECULAAS




Las Speculaas holandesas, también llamadas Speculoos en Bélgica y Spekulatius en Alemania, son unas galletas típicamente navideñas, en concreto de la fiesta de San Nicolás del día 6 de diciembre. Se trata de unas galletas muy especiadas, de color oscuro y que precisan para su realización de un molde de madera especial. Si nunca las has probado, es muy difícil describir su sabor. Lo más parecido que tenemos a nuestro alcance son las galletas Lotus. ¿Puedes hacerte una idea? 
La casa se impregna con este aroma propio de la Navidad, y las niñas disfrutan eligiendo los moldes y creando sus formas. Yo tengo varios moldes que compré en Holanda durante los meses que vivimos allí, y por culpa del maldito gluten no he podido volver a utilizarlos, puesto que la madera es porosa y siempre habría trazas. Me da mucha pena porque algunos tienen años y años de tradición, los compré en un mercadillo de antigüedades de un pueblito precioso llamado Leiden. Las mujeres que me los vendieron, ya entradas en años, me decían que pertenecieron a una tía de su madre. Jamás comprendí cómo quisieron deshacerse de ellos, supongo que el destino quiso que se viniesen conmigo a España. Así que ahora decoran mi pasillo junto a mis moldes favoritos. ¡¡Son unos cuadros magníficos!! 
Por suerte mi amiga Magdalena pudo traerme moldes nuevos de Holanda, acompañados de su eterna sonrisa, y supo elegir los más bonitos. Bea y Manu también se molestaron en comprarme algunos en su viaje navideño a Alsacia, y completé mi colección con unos que compré en Friburgo, en una tienda de la que me habría traído todos. 
Recientemente he adquirido uno belga, así que ya puedo decir que nuestras galletas son surtidas. Los más típicos son los moldes de molinos y los de San Nicolás. 
Vamos con la receta que yo cuando me pongo a hablar... ¡no paro! 

INGREDIENTES:

Para elaborar esta receta se hace un mix compuesto de:
- 170g de harina de arroz integral
- 205g de harina de arroz
- 165g de harina de arroz glutinoso
- 120g de almidón de tapioca
- 2 cucharaditas de goma xantana

Es un mix que utiliza mi libro favorito de repostería navideña sin gluten, del que creo que ya he hablado en alguna ocasión. 

Además, vamos a necesitar una mezcla de especias, que no he sido capaz de encontrar sin trazas, así que la elaboro yo misma, según el libro. Con ella realizo también el bizcocho de speculaas. 

- 4 cucharaditas de canela molida
- 1 cucharadita de clavo molido 
- 1 cucharadita de macis molido (cáscara seca de la nuez moscada, con un intenso aroma, y que nada tiene que ver con el interior) 
- 1/2 cucharadita de jengibre molido
- 1 pizca de pimienta molida, negra o blanca
- 1 pizca de cardamomo molido
- 1 pizca de semillas de cilantro molidas
- 1 pizca de nuez moscada molida. 

¿Os podéis imaginar la intensidad de su sabor...? 

Ahora sí, vamos con los ingredientes propios de la receta:

- 420g del mix de harinas
- 3 cucharaditas y media de la mezcla de especias (Speculaaskruiden en holandés) 
- 1/4 de cucharadita de sal
- 1/2 cucharadita de levadura química. 
- 170g de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente. 
- 320g de azúcar de caña
- 1 huevo XL a temperatura ambiente
- Almidón de tapioca para espolvorear. 

ELABORACIÓN:

Mezclamos en un bol las harinas junto con la mezcla de especias, sal y levadura química. Reservamos.
En otro bol más grande, batimos la mantequilla junto con el azúcar de caña hasta que la mezcla sea homogénea. Añadimos el huevo y batimos hasta que se integre bien. Añadimos entonces la mezcla de harinas y mezclamos bien hasta que quede una masa suave, con cierta rigidez pero flexible.
Dividimos la masa en dos partes, haciendo dos bolas que aplanaremos con la mano, dándoles forma de disco y las envolvemos en papel film. Refrigeramos de 30 a 60 minutos, para que se integren bien los sabores y la masa se relaje tras el amasado.
Precalentamos el horno a 200ºC.
Forramos dos bandejas de horno con papel vegetal.
Ahora viene lo más divertido, utilizar los moldes de madera.
Para ello, tenemos que pincelar bien los moldes con almidón de tapioca antes de utilizarlos.


Sacamos del frigorífico uno de los dos discos de masa. Lo ponemos entre dos papeles de hornear y aplanaremos con el rodillo hasta que tenga un grosor de unos 6 mm.


Despegamos la parte superior del papel de horno.


Ponemos el molde sobre un lado de la masa y apretamos suave pero firmemente. Debemos estar seguros de que el dibujo se ha imprimido en la masa, así que la fuerza dependerá del grosor del dibujo de nuestro molde. Yo tengo uno de Cascanueces que es muy, pero que muy profundo, así que ni siquiera me llega con el alisado de la masa a 6mm. Eso sí, queda precioso.


Levantamos el mode de la masa y ya solo queda cortarlo por el borde con un cuchillo o un cortador para galletas, según el modelo.
Usando una espátula, pon tu galleta recién formada sobre una de las bandejas que preparaste con papel de horno. Asegúrate de que dejas al menos 2.5 cm de distancia entre una y otra galleta.


Utiliza solo un molde cada vez, porque la masa se mueve cuando aprietas, y si intentas hacer más de uno, los que ya están impresos se distorsionarán.

Repite el proceso hasta que utilices toda la masa, y entonces saca la segunda mitad del frigorífico y comienza de nuevo.

Introduce la bandeja en el horno y baja la temperatura a 180ºC. Hornea hasta que los bordes de las galletas se empiecen a dorar, esto tardará entre 12 y 15 minutos, dependiendo de tu horno.
Sácalas del horno y déjalas enfriar sobre una rejilla. 




Aguantan hasta 7 días si las metes en una caja metálica. ¡Pero te aseguro que no durarán tanto!



No perdáis la oportunidad de hacer estas estupendas galletas, que además son ideales para regalar en las fechas navideñas. En Amazon encontraréis moldes baratos. ¡Recordad que tienen que ser nuevos!





martes, 8 de diciembre de 2020

GALLETAS DANESAS CON PISTOLA

 


Las galletas de mantequilla son muy fáciles de hacer y quedan muy ricas. Ya sea con moldes cortadores o sellos, la apariencia queda muy vistosa. Hoy os traigo otra receta de galletas de mantequilla, las típicas danesas de la caja azul de toda la vida. Para elaborarlas se necesita una pistola, un accesorio muy fácil de conseguir a un precio razonable. 

Como veis, dispone de varios discos con los que obtendremos formas diferentes. Su uso es muy fácil, y si seguís mis indicaciones al pie de la letra, os quedarán tan bonitas como las de la foto. La caja es una que compré a propósito para llenarla de galletas sin gluten, porque me encantó. ¿Verdad que es preciosa? La receta es de Kanela y limón, adaptada a las harinas sin gluten. La presentación es tan bonita que bien puede ser digna de un regalo para una persona que te importe mucho. Te puede parecer que lleva demasiada cantidad de harina y tentarte a hacer la mitad. Créeme, merece mucho la pena hacer la receta entera. Se tarda muy poco y además, podrás compartir, que eso siempre es muy agradecido cuando se trata de repostería sin gluten.

INGREDIENTES: (para dos cajas como las de la foto, aproximadamente)

- 340g de mantequilla de calidad a temperatura ambiente
- 240g de azúcar
- 2 cucharadas de leche
- 1 cucharada de esencia de vainilla o una vaina de vainilla
- 1 huevo a temperatura ambiente
- 1 cucharadita de levadura química
- 350g de harina de arroz
- 175g de almidón de maíz
-  2g de goma xantana.

ELABORACIÓN: 

Precalentamos el horno a 200ºC, calor arriba y abajo. Pesamos y tamizamos las harinas junto con la xantana y le añadimos la levadura química. Reservamos.
Batimos la mantequilla junto con el azúcar con ayuda de unas varillas, hasta que la mezcla sea blanquecina y cremosa. Añadimos entonces la leche y la esencia de vainilla o el interior de la vaina y mezclamos hasta que se integren.
Por último agregamos el huevo, y cambiamos las varillas por la mariposa del robot.
Esta es la apariencia de la mezcla en este paso:


Comenzamos a añadir la mezcla de harinas y levadura, con el robot en marcha lenta o bien incorporando con una espátula. Cuando la masa sea homogénea, tendremos nuestra mezcla lista.


Es una masa que no necesita reposo. Lo siguiente que tenemos que hacer es llenar nuestra pistola. 


Elegimos el disco con el que comenzaremos y se lo pondremos a la pistola, cerrándola.


Ahora estará lista para usarse. Con esa masa, podremos llenar la pistola 5 ó 6 veces. Pero ya veréis, si tenéis al menos 2 bandejas de horno, lo rápido que se hacen. Y si tenéis más de 2 bandejas, más rápido aún.
Apretad varias veces el gatillo hasta que veáis que sale masa por los orificios. Cuando sea así, estará lista para usarse.
Simplemente tenéis que apoyar la pistola DIRECTAMENTE SOBRE LA BANDEJA DEL HORNO, SIN ENGRASAR NI PONER PAPEL ENCIMA. Si hay grasa, la masa resbalará y no se despegará de la pistola. En cambio, con la bandeja “desnuda” saldrán perfectas. Apoyad la pistola y disparad una vez.
Levantad, volved a apoyarla a unos centímetros de la galleta anterior, y volved a disparar. Y así sucesivamente hasta que se termine la masa de la pistola o hasta que hayamos llenado la bandeja. O bien, hasta que nos apetezca cambiar de disco. Dejad un espacio entre galleta y galleta, porque vais a ver que en el horno crecen bastante. Perdonad las fotos, las hizo mi hija y la fotografía no es lo suyo. Las pongo en cualquier caso para que os hagáis una idea de cómo es el proceso y del tamaño.


Es muy sencillo, como un juego de niños. De hecho, a ellos les encanta. Podéis poner sobre las galletas ya formadas lo que más os guste: azúcar perlado, gotas de chocolate, frutos secos, mermelada, Lacasitos... 


Introducimos en el horno precalentado a media altura, y bajamos la temperatura a 170ºC. Tardarán aproximadamente 10-11 minutos en estar listas, dependiendo de nuestro horno. Sabremos que están bien horneadas cuando los bordes comiencen a dorarse. Entre un borde dorado y una galleta quemada hay apenas un par de minutos, así que permaneced atentos, al menos en las primeras bandejas que horneéis.


Es maravilloso verlas crecer en el horno y admirar cómo la forma que hemos elegido se va modelando poco a poco...

Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Y ya tenéis vuestras galletas. En cuanto estén frías, metedlas en una lata. Si es redonda, quedará mucho mejor estéticamente. Os recomiendo que utilicéis unas cápsulas de magdalena para separar los distintos modelos de galleta, y para ordenarlas dentro de la caja, aunque fuesen todas iguales.


Si no tenéis pistola, quizá estas Navidades sean el momento de haceros con una. Si has leído hasta aquí, eso significa que te ha gustado la receta. ¡No lo pienses más, te van a encantar! Además, es un precioso regalo que cualquier persona, celíaca o no, te va a agradecer, porque realmente quedan muy vistosas y muy ricas. ¡Son fáciles y baratas!
Nos vemos en la próxima entrada, tengo varias pendientes de subir. A ver si saco tiempo. Hasta entonces... ¡sé feliz!











jueves, 26 de noviembre de 2020

PUMPKIN SPONGE CAKE O BIZCOCHO ESPONJOSO DE CALABAZA

 


Unos días antes de Halloween, llegó a mi correo electrónico una oferta de un molde de silicona 3D con forma de calabaza de la marca Lekué. No pude resistirme. Además, se trata de una marca de confianza que nunca me ha fallado. Llegó justo a tiempo para ese día y fue todo un éxito.

La receta es la que viene en el folleto que acompaña al molde. Fue muy fácil adaptar las harinas, como siempre en este tipo de recetas. Tiene un intenso sabor a calabaza porque, a diferencia de otros que había hecho, no lleva puré de calabaza ni calabaza asada. La calabaza se pone en crudo, como en un carrot cake. La ventaja de hacer esta receta era que sabía que era la cantidad justa para que quedase perfecto, que era lo más importante, porque me debía a la improvisación. Quedó realmente PER-FEC-TO.

La idea original es darle la vuelta una vez frío y rellenarlo con alguna chocolatina o gominolas. Pero yo no contaba con que la masa iba a crecer tanto que iba a formar una especie de "tallo" que me encantó. De hecho cuando enseño la foto a la gente, creen que está hecho a propósito. Pues no. Pero me gustó tanto la forma que resultó, que renuncié a rellenarlo y se quedó tal cual, al revés. Si tenéis ocasión, si encontráis alguna oferta, si alguien os quiere hacer un regalo...acordaos de este molde. Es fantástico.


INGREDIENTES: 

- 5 huevos

- 200g de calabaza

-250g de azúcar

-180g de harina de arroz

- 70g de almidón de maíz

- 1 cucharadita de Psyllium

- Puntita de cuchara de goma xantana

- 50g de aceite de girasol

- 14g de levadura química

- 1 pizca de sal

- 1 pizca de canela en polvo

- 50g de pipas de calabaza peladas (yo las sustituí por semillas de cáñamo, por lo del hierro de mi hija).

- Colorante alimentario naranja, opcional.

 

ELABORACIÓN:  

Precalentamos el horno a 200ºC. 

Rallamos la calabaza con un rallador fino y reservamos.

Pesamos las harinas, las tamizamos y las mezclamos junto con el Psyllium y la goma xantana. Reservamos también.

Separamos las claras de las yemas y montamos estas últimas con la mitad del azúcar, hasta que estén firmes. ¡Ya sabéis, si le damos la vuelta al bol, no deben caerse! Las reservamos.                                     

Montamos las yemas con la otra mitad del azúcar hasta que su color se vuelva pálido. Ten paciencia, es un paso importante.

Añadimos entonces la calabaza rallada.

A continuación, añadimos el aceite, las harinas y la levadura. Mezclamos y añadimos la canela, el colorante en caso de utilizarlo y las pipas. Mezclamos hasta conseguir una masa homogénea.

Por último, añadimos las claras montadas, y mezclamos con una espátula, con movimientos envolventes. Hacer bien este paso será lo que le dará esponjosidad a nuestro bizcocho.

 

 

 Y finalmente rellenamos el molde con la mezcla. Yo le puse spray desmoldante para asegurarme de que no se pegaría, al ser la primera vez.

 
¡Listo! Metemos el molde en el horno y bajamos la temperatura hasta 170ºC. Horneamos durante una hora. Cumpliendo estrictamente la receta y los tiempos, queda perfecto.
 

Mirad cómo quedó. Creció y salió un poco por la abertura...


Sacamos del horno y dejamos entibiar antes de desmoldar. Desmoldamos y dejamos que se enfríe por completo sobre una rejilla.


Y aquí tenéis la foto del interior. Es un bizcocho húmedo, dulce... ¡y delicioso!

 
Podéis recortar la forma de ojos, nariz y boca  y recortar unos milímetros con un cuchillo. Después cubrid con chocolate  fundido para que se quede duro. Es un toque muy chulo.

¡Hasta la próxima!

lunes, 5 de octubre de 2020

MAGDALENAS “ANABEL” O LAS MEJORES MAGDALENAS QUE HAYAS PROBADO JAMÁS

 


Mi compañera Anabel hace las mejores magdalenas del mundo mundial. Tiene una mano increíble. Da igual lo que les ponga: nueces, piñones, orejones, chocolate... siempre sabe combinar con maestría los ingredientes para conseguir el sabor perfecto. Son unas magdalenas muy diferentes a las clásicas que yo solía hornear en casa. El sabor no es ni parecido. Son increíblemente deliciosas. ¡No podéis dejar de probarlas!

Y como soy de las que piensa que una buena receta lo es todo a la hora de cocinar, me animé a pedirle su receta mágica e intentar adaptarla al mundo sin gluten. El resultado es estupendo, aunque lo confieso: las suyas están infinitamente mejores. Y no es porque estén hechas con harina de trigo, no. Es porque están hechas por ella.

INGREDIENTES: 

- 4 huevos
- 1 sobre de azúcar vainillado
- 150g de azúcar blanco
- 100 ml de aceite de girasol
- 125g de almendra molida
- 1 yogur natural, o mejor aún, griego
- 70g de harina de arroz
- 30g de almidón de maíz
- 70g de harina de avena (recordad que debe estar etiquetada “sin gluten”)
- 1 cucharada de levadura química tipo Royal
- 1 cucharadita de psyllium
- Puntita de cuchillo de goma xantana
- 1 cucharadita de jengibre en polvo
- 10-12 gotas de aceite esencial de un cítrico (limón, naranja, mandarina...)
- Chocolate blanco al gusto
- Orejones de melocotón al gusto (yo no le pongo porque en casa no gustan, pero a mí me encantan con ellos también).

ELABORACIÓN: 

Batimos los huevos junto con el azúcar y el azúcar vainillado. Añadimos el aceite poco a poco, y a continuación el yogur. 
Cuando esté todo integrado, añadimos el aceite esencial. No es imprescindible, pero realmente le da un toque muy rico.
Mezclamos en un bol las harinas junto con el psyllium, la xantana, el jengibre y la levadura, y lo añadimos a la mezcla con el robot en marcha lenta. El aspecto de la masa es similar a esto: 


Para finalizar, añadimos unos trocitos de chocolate blanco. Anabel utiliza los famosos “Candy melts”, que además están teñidos de colores y le dan a las magdalenas una estética formidable. Yo aún no los he conseguido sin gluten, pero no digo que no existan. Para sustituirlos, simplemente corto las onzas de chocolate blanco con un cuchillo.


El sabor es similar, porque los Candy melts no son otra cosa que chocolate blanco teñido de colores.
Añadimos el chocolate a la mezcla, y aquí podemos agregar cualquier otro ingrediente que nos apetezca. Yo últimamente le pongo semillas de cáñamo peladas, porque Almudena anda con el hierro justito. Le dan un sabor a fruto seco muy agradable.


Mezclamos con una espátula y rellenamos nuestros papeles de magdalenas. Siempre recomiendo colocar los moldes de papel en un molde metálico porque se reparte mejor el calor, la cocción es más homogénea, y además las magdalenas alcanzan mayor “copete”. 
Solo nos falta poner unos cuantos trocitos de chocolate más sobre la masa, para darle el toque final.


Introducimos en horno precalentado a 200ºC, en la rejilla central, y bajamos la temperatura a 170ºC. Estarán listas en unos 15 minutos.
Comprobamos el grado de cocción pinchando en el centro, debe salir limpio.
Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.


El interior es muy esponjoso, ¡ya os digo que merece mucho la pena hacer esta receta!


¡Probadlas y me contáis!