El jardín de las celicias

El jardín de las celicias
Con todas estas recetas intento que la infancia de mis hijas, especialmente la de Almudena, sea un poquito más feliz.

jueves, 14 de septiembre de 2023

TUNNEL OF FUDGE CAKE ( BIZCOCHO TÚNEL DE DULCE DE AZÚCAR)




Estamos en 1966, en el famoso concurso Pillsbury Bake Off americano.
Una concursante llamada Ella Rita Helfrich sorprende a todos con su creación: un bizcocho en el que, tras el horneado, se forma un túnel de eso que los americanos vienen a llamar “dulce de azúcar”, que no es más que una mezcla de mantequilla, azúcar y leche (en este caso también chocolate), un sabor a caballo entre el tofee y el dulce de leche.
Curiosamente el jurado le otorgó el segundo premio, pero me atrevería a decir que no hay receta más famosa de ese concurso, que se sigue celebrando aún aún en la actualidad, que la de Rita.
Como curiosidad os contaré que la participante utilizó un mix de la marca Pillsbury que fue retirado años más tarde, para el enfado de muchos. Finalmente se adaptó la fórmula añadiendo azúcar y cacao en lugar del mix, y así es como hemos llegado a la receta actual. Desde ya os adelanto que es una auténtica bomba de mantequilla y azúcar. 

El primer premio de aquel año fue para Mari Jane Petrelli, con su Goldan Gate Snack Bread. Y a pesar de que ganó $25.000 frente a los $5.000 de Rita, su receta no fue la que estuvo en boca de todos. 
Rita consiguió que la marca americana de moldes, Nordic Ware, creciese en el mercado y triunfase de forma inesperada, porque en todos los hogares americanos se quería replicar aquel bizcocho chocolatado con suave interior. A día de hoy Nordic Ware goza de muchísimo prestigio, pues sus moldes antiadherentes de formas diferentes a los tradicionales moldes redondos nos han conquistado.

Como se trataba de obtener un interior de chocolate “pegajoso”, utilicé unas harinas diferentes a las que suelo utilizar en repostería. En vez de solo arroz y maíz, utilicé el arroz glutinoso (sweet rice) y almidón de tapioca. Sus propiedades aglutinantes me parecieron las adecuadas para este bizcocho. Y conseguí lo que buscaba. Quedó genial.

¡Venga, a desempolvar vuestros medidores de “cups”! ¡Como buena receta americana no utiliza la báscula!

INGREDIENTES: 

Para el bizcocho:

- 1 y 3/4 tazas de azúcar normal
- 1 y 3/4 tazas de mantequilla a temperatura ambiente
- 6 huevos L, a temperatura ambiente
- 2 tazas de azúcar glas
- 1 y 1/2 tazas de harina de arroz glutinoso (o arroz normal)
- 1/2 taza de almidón de maíz
- 1/4 de taza de fécula de  tapioca (o más almidón de maíz)
- 1 cucharada de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 3/4 de taza de cacao desgrasado en polvo sin azúcar
- 2 tazas de nueces picadas (yo usé pecanas)

Para el glaseado:

- 3/4 de taza de azúcar glas
- 1/4 de taza de cacao desgrasado en polvo sin azúcar
- 4 cucharadas de leche (o alguna más, según la textura deseada)


ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 200ºC.

Comenzamos tamizando y mezclando las harinas junto con el psyllium y la xantana y reservamos.
Batimos la mantequilla junto con el azúcar blanquilla, hasta obtener una mezcla cremosa.
¿Que cómo se mide un cup de mantequilla? ¡Si está a temperatura ambiente es fácil!



Agregamos los huevos uno a uno, y batimos hasta que estén bien integrados.



Añadimos entonces el azúcar glas, poco a poco.

Es el momento de agregar la harina y el cacao. Creo que nunca manché tanto la cocina como con esta receta, a pesar de tener la tapa puesta en el bol. 



Finalmente añadimos las nueces picadas y mezclamos bien. 



¡Probad la mezcla, es adictiva!

Vertemos en un molde engrasado, de mínimo 10 cups. 


Si no es tan grande, no echéis todo o se desbordará. A pesar de no llevar levadura, crece bastante. Introducimos en el horno en la rejilla a media altura, calor arriba y abajo, y bajamos la temperatura a 175ºC.


Mirad cómo creció en mi horno.


!Y más!


¡Y más!


En la receta decía que hornease una hora. El caso es que a la hora mi bizcocho estaba aún muy poco hecho por dentro. Y a pesar de que sabía que buscaba una textura jugosa, consideré que debía tenerlo más tiempo. Quizá sea por las harinas sin gluten y su diferente manera de absorber los líquidos. Finalmente estuvo en el horno 1 hora y 20 minutos, y quedó perfecto. Aún así es frágil por dentro, se rompe con facilidad.

A diferencia del resto de bizcochos, este debe enfriar en el molde, fuera ya del horno, durante 1 hora.
Pasado ese tiempo desmoldamos y dejamos enfriar por completo.

Mientras, preparamos el glaseado mezclando el azúcar y el cacao y añadiendo la leche en pequeñas tandas. 


Cuando la textura sea la que buscamos (más espesa o más líquida) dejamos de agregar la leche. Yo necesité 4 cucharadas, pero hay recetas que le ponen hasta 6.


Creo que es un bizcocho para probar una vez en la vida, y no más… Me parece demasiado calórico. Pero es innegable lo rico que está… Mirad cómo queda esa crema en su interior, ese “fudge”, de otro color… Es simplemente pecaminoso. 


¿Te atreves a probarlo?










martes, 5 de septiembre de 2023

BAKLAVA



He tardado mucho en subir esta receta, porque he querido hacer varias pruebas para ver cuál de ellas se acercaba más al baklava original. Finalmente me decanto por ésta, porque es la más fácil de hacer y porque la textura final es la que más me ha gustado.

He probado varias formas de hacer pasta filo. Desde una en la que se pincela una sartén con una masa líquida, hasta esta que os cuento hoy, que consiste en extenderla con un rodillo. Me he divertido mucho experimentando, y en casa les ha gustado probar las distintas versiones.

La receta que os dejo está hecha con pistacho. También he probado a hacerla con nueces ( relleno con 200g de nueces + 30g de azúcar), añadiendo al almíbar esencia de rosas en vez de agua de azahar (120g azúcar + 20g de miel + 70g de agua + 4 gotas de esencia de rosas). Hay tantas variaciones como hogares en Turquía. Atreveos a hacer la vuestra propia según vuestros gustos.


INGREDIENTES

Para la masa filo (salen unas 12-14 láminas para un molde de 22 cm)

- 300g de agua
- 120g de harina de arroz
- 200g de almidón de maíz
- 80g de fécula de patata
- 8g de psyllium
- 10g de goma xantana
- 30g de azúcar
- 5g de sal
- 60g de aceite de oliva virgen extra

Para el relleno:

- 175g de mantequilla (mejor si es clarificada o ghee, en breve os enseño cómo conseguirla en casa)
- 200g de pistachos finamente picados

Para el almíbar de cobertura:

- 200g de azúcar
- 300 ml de agua
- 15 ml de zumo de limón
- 1 rama de canela
- 2 cucharadas soperas de miel
- 1 cucharadita de agua de azahar

Comenzamos preparando la pasta filo. Para ello, mezclamos los ingredientes en un bol y removemos hasta que se forme una bola. Pasamos entonces a amasar con las manos hasta que la masa se despegue de las paredes del bol. Finalizamos amasando sobre la mesa hasta que la masa esté lisa. 
Dividimos la masa en 6 porciones, protegiéndola bien con film para que no se reseque.
Comenzamos alisando una de las porciones con el rodillo, hasta que que quede lo más fina posible. Debe ser casi transparente. No os preocupéis, se maneja muy bien para ser sin gluten. Es importante que sea muy fina para que no endurezca al hornear, sino que quede crujiente. Cuando hayamos conseguido una sábana finísima, envolvemos de nuevo en film transparente hasta que necesitemos utilizarla. No olvidéis espolvorearla bien con harina para que no se pegue al film.

Cuando tengamos toda la pasta filo estirada, podemos comenzar a montar el blaklava. Fundimos la mantequilla y nos disponemos a empezar.
Extendemos un poco de mantequilla en la base del molde, y colocamos una capa de masa. Pincelamos también con mantequilla y colocamos una nueva capa que también pincelaremos con mantequilla. Haremos lo mismo con 5-6 capas de masa.
A continuación, extendemos los pistachos molidos, para seguir cubriendo con el mismo número de capas de masa que habíamos puesto al principio, siempre intercaladas con mantequilla.
Cuando hayamos terminado con las capas, extendemos mantequilla también sobre la última.
Con ayuda de una espátula, intentamos meter los bordes de la masa hacia dentro, para evitar que el relleno se salga en el horno.
Cortamos el baklava en trozos, normalmente se intenta que sean rombos, ¡pero no es fácil! No os preocupéis, no es importante, estará igual de rico. Fijaos el churro que me quedó a mí, que comencé haciendo los cortes en un sentido y terminé en otro…  Y aún así, nos supo a gloria.
Introducimos en el horno precalentado a 200ºC y bajamos la temperatura a 175ºC, calor arriba y abajo, colocando el molde en la rejilla central. Hornearemos durante aproximadamente 45 minutos. No os preocupéis si no llega a dorarse, ya sabemos que a las masas sin gluten esto les cuesta mucho. Si se hornea demasiado, endurecerá mucho al enfriarse.
Mientras se hornea el baklava, preparamos el almíbar. Para ello ponemos en un cazo el agua, el azúcar, el zumo de limón y la rama de canela. Calentamos a fuego medio durante aproximadamente 10 minutos. Justo antes de apagar el fuego, retiramos la canela y añadimos la miel y el agua de azahar. Removemos bien.
El almíbar se pone con el baklava aún caliente, y hay que ser generosos. Es importante que lo hagamos llegar al fondo a través de los cortes que hicimos antes de hornear. Podemos ayudarnos con un pincel o verterlo directamente.
El baklava debe reposar al menos una hora antes de tomarlo para que el almíbar haga su función.
Podéis decorarlo con un poco de pistacho molido espolvoreado por encima, o como se os ocurra. 
¡Y a disfrutar de un delicioso baklava sin gluten!
Os dejo un vídeo que hice mientras lo preparaba, por si os sirve de ayuda ver su elaboración.



En próximas entradas os contaré cómo utilizar esta masa para otras elaboraciones como el strudel alemán o los rollitos primavera. ¡Es una maravilla lo versátil que es!
Pero mientras...¡disfrutad de esta delicia de Oriente Medio que ahora puede colarse en vuestros hogares!




















domingo, 11 de junio de 2023

GALLETAS LINZER DE CACAO RELLENAS DE TOFFEE

 


Estas galletas austríacas hicieron las delicias de mis hijas. Su suave sabor a cacao, unido al dulce del toffee crea un contraste magnífico.

La masa ya estirada debe estar muy fría para poder cortarla sin problema. No necesitáis un molde específico para este tipo de pastas, cualquiera que tengáis por casa puede servir. Incluso una tapa pequeña, de una botella por ejemplo, puede ser la sustituta ideal para conseguir el efecto.

Si alguna vez habéis viajado a Austria, las recordaréis porque están en cada escaparate acompañando a la Sachertorte o Tarta Sacher, una auténtica maravilla cuya receta tenéis aquí.

Originalmente el relleno de estas pastas es mermelada de varios sabores, pero las he querido probar con esta crema casera de caramelo. El resultado, un pecado.

He elaborado un vídeo para que veáis paso a paso cómo se hacen. Perdonad que no se ve el corte de las galletas, pensé que lo había grabado y no fue así. 


INGREDIENTES: 

Para las galletas:

- 150g de harina de arroz
- 35g de almidón de maíz
- 15g de harina de almendra
- 85g de mantequilla a temperatura ambiente
- 25g de leche condensada
- 1 huevo M
- 20g de cacao puro en polvo
- Las semillas de una vaina de vainilla o 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Una pizca de sal
- 1/4 cucharadita de goma xantana
- 80g de azúcar glas

Para la crema toffee:

- 25g de azúcar
- 100 ml de nata para montar

Para decorar: 

- 50g de chocolate negro.
- Perlas de azúcar o cualquier otra decoración que os guste

ELABORACIÓN:

Mezclamos en un bol las harinas junto con el cacao, la xantana y la sal.
Comenzamos batiendo la mantequilla con el azúcar y la vainilla, hasta que la mezcla esté cremosa.
Añadimos entonces la leche condensada y el huevo y seguimos batiendo.
Finalmente, añadimos poco a poco la mezcla de harinas y mezclamos bien hasta que resulte una masa homogénea.
Ponemos la masa entre dos papeles de horno y alisamos con ayuda de un rodillo. Refrigeramos durante al menos 30 minutos o bien ponemos en el congelador durante unos 10 minutos.

Sacamos del frío y cortamos, la mitad de las galletas enteras y la otra mitad con el orificio central.
Retiramos el exceso de masa, alisamos de nuevo entre dos papeles y volvemos a refrigerar.

Horneamos las galletas en la zona central del horno, con calor arriba y abajo, a 180ºC, durante unos 10-12 minutos. Como todas las galletas, su textura será blanda y endurecerá al enfriarse, aunque ya os adelanto que no es una textura crujiente, sino más bien blandita.

Vamos enfriando, cortando y horneando las galletas hasta terminar con toda la masa.

Mientras las galletas horneadas se enfrían, preparamos la crema de caramelo. Templamos la nata en el microondas para que el choque térmico no sea tan grande. Ponemos al fuego el azúcar en una cacerola o cazo hasta que tenga un color dorado, y en ese momento añadimos la nata. Tened cuidado, a pesar de estar templada, su unión con el caramelo hará que hierva al instante, pudiendo incluso llegar a desbordarse. Removemos muy bien hasta que veamos que están bien ligados, y  mantenemos al fuego hasta que la mezcla oscurezca un poco, unos 5 minutos. Su consistencia será líquida pero con cierta densidad. Dejamos enfriar.

Fundimos el chocolate y lo pasamos a una manga pastelera. Tomamos las galletas con orificio y decoramos como más nos guste. A continuación, esparcimos la decoración de azúcar por encima.

Una vez frío el toffee, lo colocamos en una manga pastelera. Le damos la vuelta a las galletas enteras y ponemos una pequeña parte en el centro de cada una. Tapamos con cuidado con la parte de arriba, ¡y ya tenemos listas nuestras galletas!












martes, 30 de mayo de 2023

TARTA ARCOIRIS (RAINBOW CAKE)

 


Mi hija cumplía 14 años y quería hacerle una tarta especial. Así que versioné la clásica Rainbow Cake americana, cambiando la nata por una crema diplomática.
Esta va a ser una de las recetas más breves del blog, porque el bizcocho es el clásico genovés sin gluten que utilizo siempre en mis tartas. Y es que, si funciona tan bien y está tan rico, ¿por qué cambiarlo?

Os cuento que hice una tarta XXL porque éramos muchos en la celebración. ¡Pesaba como tierra! Pero contrariamente a lo que podáis pensar, estaba muy esponjosa, blandita y deliciosa.
Utilicé un molde redondo de 24 cm, y horneé una a una 6 planchas de bizcocho, cada una de un color diferente, pero con la misma masa. Quiero decir que no había varios sabores en la tarta, igual que no los hay en la original americana. ¡Pero se puede innovar! ¡Es lo bueno de hacer las cosas en casa!

INGREDIENTES: 

Para conseguir esas dimensiones de tarta, utilicé 3 veces las medidas del bizcocho genovés. Esto es, 12 huevos solo para el bizcocho. Tenedlo en cuenta.

Para la crema diplomática:

- 100g de azúcar
- 500g de leche entera
- 50g de almidón de maíz
- 3 huevos
- 1sobre de azúcar vainillado o una cucharadita de esencia de vainilla
- 1 litro de nata para montar + azúcar al gusto para la nata

(Os sobrará un poco de crema).


Para el almíbar:

- 200g de azúcar
- 200g de agua
- 1 cucharada de zumo de limón
- 1 chorrito de ron

Para la decoración final usé unos fideos de colores sin gluten.


ELABORACIÓN

Seguimos las instrucciones para elaborar el bizcocho, está explicado en la receta del bizcocho genovés. La única diferencia es que no se hornea en una bandeja de horno, sino en un molde redondo. Yo lo hice en 2 veces, 6 huevos cada vez. De cada una de esas mezclas me salieron 3 planchas, en mi caso de 185g de masa cruda cada una.


Así que cuando tuve la primera masa lista, separé en 3 boles a los que añadí 3 colorantes diferentes. 




Horneé las 6 placas de bizcocho en el mismo molde, fregándolo cada vez. Tuve que hacerlo así porque los moldes que venden para este tipo de tartas (5 moldes en un pack) son de 15 cm y yo necesitaba una tarta más grande. Tampoco me supuso un gran esfuerzo, la verdad. Es cuestión de gestionar los tiempos. Porque lo que sí os digo es que la tarta debe estar montada al menos 1 día antes de su consumo, para que se asiente y los sabores se consoliden.
Mientras los bizcochos se van horneando, elaboramos la crema pastelera mezclando en un cazo todos los ingredientes excepto la nata. Llevamos al fuego sin dejar de remover hasta que espese. Yo hago esta crema en mi robot de cocina (tengo el MCC de Lidl) y es una maravilla. Porque echas los ingredientes y te olvidas. Porque no se quema, porque no tienes que estar pendiente y porque queda muy, muy rica.
Una vez espesa, debemos cubrirla “a piel” con un trozo de papel film, o de lo contrario creará una “costra” que hará que no sea uniforme. Cuando esté templada, metemos al frigorífico para que termine de enfriar.
Es muy, muy importante que esté bien fría para cuando la mezclemos con la nata. Si hay diferencia de temperatura, la mezcla se cortará.

También podemos ir elaborando el almíbar, que se utiliza frío. Para ello mezclamos los ingredientes en un cazo y llevamos a ebullición. A los 10 minutos más o menos estará listo. Veréis que sigue siendo líquido, pero las gotas tardan un poquito más en caer si hacemos la prueba cogiéndolo con una cuchara y dejándolo caer de nuevo al cazo. Dejamos enfriar.

Cuando la crema esté fría, montamos la nata con unas varillas. Debe estar bien firme. Yo le pongo 1/4 de cucharadita de cremor tártaro, un estabilizante que me funciona muy bien para nata y para claras de huevo. Ayuda a que se mantenga bien firme aún con el paso de las horas.
Cuando esté semimontada, añadimos el azúcar si es que así lo deseamos, o podemos prescindir de ella, ya que llevará el azúcar presente en la crema pastelera. Yo le puse unas cuantas cucharadas.
Cuando esté bien firme, paramos el robot, colocamos el accesorio de mariposa y añadimos la crema pastelera así, en bloque. Tras unos 10-15 segundos a la velocidad más baja, la mezcla estará lista. Es muy importante no hacer un exceso de batido, o se cortará.



En casa, es una de las mezclas que más nos gusta. Por eso sabía que la tarta sería un éxito.
Os dejo por aquí un vídeo del montaje de la tarta, que es lo único que queda. Ponedle paciencia y creatividad.
En un principio pensé en cubrirla por completo con crema, pero después pensé que quedaría más bonita si se veían los colores en su presentación. Así que le di ese aspecto que veis, tipo “Naked Cake” o “Pastel Desnudo” que tan de moda se ha puesto desde el año pasado. A la cumpleañera le gustó mucho, y con eso me conformo. Pero, si tengo que quedarme con algo, es sin duda con su sabor. Está espectacular.



Una tarta inolvidable para un día inolvidable. No dejéis de regalársela a esa persona tan especial.













lunes, 22 de mayo de 2023

TORTA DE ORO O BIZCOCHO DE ORO




Esta receta se la debo a mi amiga Sandra, que pensó en mí al hacer este bizcocho, un habitual en su casa. Me contaba que sus hijas lo devoran cada vez que lo hace, y en mi casa ocurrió lo mismo.
Es un bizcocho con un color amarillo precioso, porque solo utiliza las yemas de los huevos. Yo hice 1/3 más de la receta original, os la dejo multiplicada, porque así sale la medida para un molde loaf de la marca Nordic Ware, sobrando apenas unas cucharadas.
¿Y qué hacemos con las claras? Pues un Angel Food Cake de chocolate, por ejemplo. Por no hablar de los famosos barquillos, lo que se hacen con la masa cigarrillo.
Os dejo la receta que cruzó el océano desde Uruguay en forma de pequeño manual de recetas de la marca Royal Postres. ¡Espero vuestras opiniones!

INGREDIENTES

Para el bizcocho: 

- 120g de mantequilla
- 250g de azúcar
- 6 yemas de huevo
- 3/4 de cucharadita de esencia de vainilla
- 200g de harina de arroz
- 70g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- Puntita de cuchara de goma xantana
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1 taza de leche (250 ml)

Para el glaseado de azúcar (o baño de azúcar, como pone en el manual):

- 120g de azúcar glas
- 30g de agua
- 1/4 de cucharadita de zumo de limón.

ELABORACIÓN:

Precalentamos el horno a 200ºC.
Mezclamos en un bol harinas, psyllium, xantana y levadura química, bien tamizadas. Reservamos.
Batimos la mantequilla hasta que esté bien cremosa, ese será el momento de añadir el azúcar poco a poco.
Seguimos batiendo y a continuación añadimos las yemas, una a una.



Agregamos la esencia de vainilla.



Para finalizar, agregamos la mezcla de harina en 3 veces, alternando con la leche.



Vertemos en un molde engrasado.


Horneamos a 180ºC durante unos 40-45 minutos, sobre una rejilla, en la zona central del horno. 
Comprobamos la cocción y sacamos del horno si está listo.




Dejamos enfriar sobre una rejilla.



Una vez frío, preparamos el baño de azúcar, mezclando bien los 3 ingredientes.



Vertemos por encima del bizcocho… ¡y a disfrutar!!
El interior es jugoso y el glaseado al secar hace que el exterior sea crujiente. ¡Qué delicia!


¿Conocéis una receta más fácil?





lunes, 10 de abril de 2023

MAGDALENAS DE PISTACHO CON VAINILLA BOURBON

 


En casa somos fans número uno de los pistachos. Bueno, de los frutos secos en general. Nos encantan las avellanas, anacardos, cacahuetes... Y a mí me encanta que a mis hijas les gusten porque son ácidos grasos saludables que además ayudan mucho a la memoria.
Así que lo tenía fácil, sabía que estas magdalenas serían un éxito. Además, al ser la receta del gran Xavier Barriga, el panadero catalán, no podía ser de otra manera. En su libro "Magdalenas" recopila un montón de recetas de las que no podría elegir solo una. Adaptarlas a las harinas sin gluten no tiene ninguna complicación, por lo que es posible elaborarlas todas... ¡y en ello estoy!
Tenéis en mi blog una receta de magdalenas de pistacho y chocolate blanco para panificadora que es estupenda, pero la que os traigo hoy es radicalmente diferente. Ésta lleva una pasta de pistacho en su interior que es un plus, y si tenéis la suerte de encontrar una buena vainilla, veréis que el contraste de sabores es una maravilla.

INGREDIENTES: (salen unas 14 magdalenas)

- 125g de huevo (2 huevos M)
- 170g de azúcar
- 50 ml de leche
- 150 ml de aceite de oliva suave
- 140g de harina de arroz
- 70g de almidón de maíz
- 1 cucharadita de psyllium
- 1 puntita de cuchara de goma xantana
- 7g de levadura química (tipo Royal)
- 30g de pasta de pistacho (te explico cómo hacerla)
- 50g de pistachos tostados y troceados
- Una rama de vainilla Bourbon o vainilla de buena calidad.
- Una pizca de sal
- Ralladura de limón al gusto (yo le puse la de la mitad de un limón)

ELABORACIÓN: 

En primer lugar hacemos la pasta de pistacho. Para ello pelamos los pistachos crudos y los ponemos en un robot picador. Picamos a máxima velocidad para después, cuando estén ya picados, bajar la velocidad al mínimo, para que se vaya separando la grasa del fruto seco. Cuando veáis que la consistencia es la de una pasta, estará lista. Reservamos.

A continuación pelamos y troceamos los pistachos tostados para tenerlos listos en el momento de añadirlos. Reservamos también.

Mezclamos en un bol las harinas junto con el psyllium, la xantana, la levadura, la sal y la ralladura de limón. Agregamos entonces las semillas de la vaina de vainilla y mezclamos de nuevo. Reservamos.

Comenzamos batiendo los huevos junto con el azúcar con unas varillas, hasta que blanqueen y sus consistencia sea cremosa. Es muy importante este paso para conseguir una esponjosidad máxima. Si al asomarte la mezcla aún tiene el color de las yemas, es que aún no está lista. Debe ser casi, casi blanca. Hazlo así en cada receta que comience con un batido de huevos y azúcar y ya verás cómo cambia el resultado.


Ponemos el robot en marcha lenta y agregamos la leche, y a continuación el aceite. 
Cambiamos entonces las varillas por el accesorio de mariposa y comenzamos a añadir la mezcla de harinas, poco a poco.
Es el momento de agregar la pasta de pistacho casera, y los pistachos troceados, reservando unos cuantos para decorar las magdalenas por encima.


Cuando esté todo bien mezclado, batimos la mezcla durante 2 ó 3 minutos a velocidad rápida.
Tapamos la masa con un paño o con film transparente y dejamos reposar en la nevera al menos una hora. Es un paso muy importante, porque buscamos un choque térmico que será el que dé lugar al copete de nuestras magdalenas. Puede estar hasta 24 horas en el frigorífico.


Precalentamos el horno a 250ºC. Sacamos el bol del frigorífico y removemos enérgicamente con una espátula. Repartimos la mezcla con ayuda de una manga pastelera o una cuchara en los papeles de magdalenas, que llenaremos hasta 3/4 partes de su capacidad. Siempre recomiendo haberlos colocado previamente en un molde metálico o de silicona. Prefiero siempre el metal porque reparte mucho mejor el calor y es más fácil que las mezclas suban y queden más esponjosas. 



Para finalizar, ponemos unos trozos de pistacho sobre cada magdalena, de manera generosa.


Metemos el molde en el horno, en la rejilla central, con calor arriba y abajo, y bajamos la temperatura a 210ºC. Estarán listas en 13-15 minutos. Ya veréis cómo poco a poco la masa empieza a subir y comienza a obrarse el milagro.






Pasado el tiempo estimado, pinchamos el centro de la magdalena para comprobar la cocción. Ya sabéis que el palillo debe salir limpio.

Sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. ¡Y a disfrutar!

Su interior es súper esponjoso y su sabor... ¡Mmmm! ¡Sin palabras!

















miércoles, 22 de marzo de 2023

DONUTS DE OREO


En casa somos muy, muy fans de las galletas Oreo. Llevamos años esperando que llegue a España su versión sin gluten que ya existe en América y, mientras tanto, hemos aprendido a hacerlas en casa. Aunque la receta es un secreto muy bien guardado, lo cierto es que nuestra versión está muy conseguida, y nos saben más ricas que las industriales. Adapté la receta de Stella Parks, una repostera americana que tiene un libro con las recetas más icónicas de su continente, y gracias a sus trucos y consejos he conseguido formular con éxito la receta que hoy os traigo. Os animo a visitar mi entrada para descubrir a qué trucos me refiero, y entenderéis mejor el por qué de estos ingredientes, y por qué algunos se hacen imprescindibles para conseguir ese sabor tan característico. Si no disponéis de ellos, estoy segura de que conseguiréis unos donuts deliciosos, pero el sabor se alejará un poco más de las galletas originales. El truco de esta receta es que, estando elaborada sin galletas, es innegable el sabor de los donuts a ellas.


INGREDIENTES: (para 12 donuts como los de la foto)

Para los donuts

- 105 ml de buttermilk elaborada con : 100 ml de leche + 5 ml de vinagre de manzana
- 220g de harina sin gluten. Yo utilicé un mix casero que siempre tengo listo y funciona muy bien. En total, mis proporciones fueron: 
- 55g de harina de arroz integral + 70g de harina de arroz + 55g de arroz glutinoso + 40g de almidón de tapioca*

*Al ser una receta elaborada con levadura química, podéis perfectamente poner harina de arroz y almidón de maíz, que siempre tenemos en nuestras cocinas,  en proporción 2/3 y 1/3 respectivamente, es decir, 145g de harina de arroz + 75g de almidón de maíz. Van a quedar perfectos. 

- 1 cucharadita de Psyllium
- 1/8 de cucharadita de goma xantana
- 100g de azúcar
- 30g de sirope dorado o sirope de maíz  (o bien, 20g más de azúcar blanca)
- 3 huevos M
- 60g aceite de girasol
- 20g de aceite de coco
- 40g cacao holandés en polvo, negro intenso**
 **Es un cacao que ha sufrido un proceso de alcalinización, y su color es muy, muy oscuro. Siento deciros que es imprescindible para conseguir ese sabor a galleta Oreo. Sólo abrir el paquete, ya notamos el olor característico. Yo lo compro en Amazon, de la marca Van Hounten, de Callebaut. Me confirmaron mediante correo electrónico que está totalmente exento de gluten. Ojo, que existen otros dos cacaos de la misma marca, uno marrón y otro rojizo. Debe ser el negro intenso o “ Intense Deep Black”.

- 5 g levadura química
- 5 g bicarbonato de sodio
- Las semillas de una vaina de vainilla o bien 1 cucharadita de aroma de vainilla o pasta de vainilla
- 1 pizca de sal

Para la cobertura:

- 300g de chocolate blanco para postres.
- 1 cucharada de aceite de coco
- Cacao holandés negro intenso para decorar

ELABORACIÓN

Precalentamos el horno a 200ºC.
Comenzamos mezclando la leche junto con el vinagre para obtener la buttermilk. Removemos ligeramente y reservamos. 
Tamizamos las harinas junto con el cacao, el psyllium, la xantana, la sal, el bicarbonato y la levadura química. Reservamos.
Batimos con unas varillas los huevos junto con el azúcar y el sirope si lo utilizamos. 


Cuando la consistencia sea blanquecina y esponjosa, agregamos el aceite de girasol y el aceite de coco. Después agregamos la buttermilk y a continuación la vainilla. Batimos con las varillas y cuando esté la mezcla homogénea, cambiamos al accesorio de mariposa.
Añadimos la mezcla de harinas y continuamos batiendo. El olor a estas alturas es embriagador.



Cuando consigamos que todo esté bien mezclado, ponemos la masa en una manga pastelera con boquilla grande, o bien hacemos un corte como de un dedo.



Escudillamos la masa en los moldes. Si el molde es de una buena silicona (silicona platino) no será necesario engrasarlos. Si utilizáis un molde metálico o bien uno de silicona que no os da mucha confianza, engrasadlo bien antes de poner la masa. Yo utilizo dos moldes de 6 cavidades de Silikomart, que no necesitan engrasado. Es una marca que no falla, garantía de calidad. Os la recomiendo mucho.



He de deciros que es muy importante hacerlo mediante manga pastelera o en su defecto bolsa de congelación, porque es una masa muy espesa y difícil de distribuir en las cavidades del molde con una cuchara y además, si no se hace así, los donuts no quedarán de manera uniforme, sino más altos de un lado que de otro. Os lo digo por propia experiencia, al ser la primera vez que los hacía.
En el horno la masa sube bastante, os recomiendo no llenar los moldes más de la mitad de su capacidad, para que los donuts queden bien bonitos.



Introducimos los moldes en el horno sobre la rejilla, a media altura, con calor arriba y abajo. Bajamos la temperatura del horno a 180ºC. Estarán listos en 15 minutos. Antes de sacarlos, comprobad como siempre que están bien cocidos en su interior pinchándolos.



Dejamos enfriar 5 minutos en el molde y a continuación desmoldamos sobre una rejilla, para que se enfríen por completo.


Cuando estén fríos, preparamos la cobertura fundiendo el chocolate blanco junto con el aceite de coco, al baño maría o en el microondas. Bañamos los donuts aproximadamente hasta la mitad. Antes de que endurezcan, decoramos con un poco de cacao en polvo y dejamos enfriar.





¡Ya veréis qué resultado! ¡Es increíble lo ricos que están! Mis hijas me rogaban hoy que querían tomarlos también de merienda… ¿y cómo negarme con lo buenos que están? 


Os dejo la foto del cacao holandés, porque estoy segura de que no vais a poder resistiros...